10 de julio - San Canuto de Dinamarca.
Mátir.
Parono de Dinamarca.
Martirologio Romano: En Odense, ciudad de Dinamarca, san
Canuto, mártir, rey de ardiente celo, que dio gran esplendor
al culto en su reino, promovió el estado clerical y
asentó sólidamente las iglesias de Lund y Odense, siendo finalmente
asesinado por unos sediciosos (1086).
Etimológicamente: Canuto = Aquel que
es imprescindible,es de origen germánico.
Canuto
IV el Santo (en danés, Knud den Hellige) (1040 -
1086) reinó en Dinamarca desde 1080 hasta su asesinato en
1086. Era hijo natural de Sven II rey de Inglaterra.
Sucedió a su hermano Harald III Hen.
Desde joven resaltan
en él las mejores cualidades para la lucha y posee
apreciadas dotes de conquistador. Pelea contra los piratas que destrozan
las costas del reino y logra limpiar los mares; sale
vencedor en las sangrientas guerras contra los vendos paganos. Crece
más y más su estima entre el pueblo. Pero a
la muerte de su padre usurpa el trono su hermano
Harald porque la nobleza prefiere un rey flojo y estúpido,
que muere a los dos años. Entonces es cuando sube
al trono Canuto, corriendo el año 1080.
Se esfuerza por restablecer
las buenas costumbres ya que se ha encontrado con un
reino que aún sufre los tropiezos del paganismo. Purga al
pueblo de vicios y desórdenes. Guerrea contra Estonia y añade
a Dinamarca los territorios de Curlandia y Samogitia. Parece que
no por ambición, sino por piedad; de hecho, inmediatamente manda
misioneros que evangelicen a los habitantes de esas tierras.
Como suele
suceder en un rey, se casó con Adela, hija de
Roberto, conde de Flandes, de quien tuvo a Carlos el
Bueno.
Dispone las cosas del reino con leyes humanas, sabias y
prudentes. Hace por los menesterosos, construye hospitales, su tesoro es
para los pobres. Favorece la misión de la Iglesia con
la construcción de templos y patrocinando monasterios.
Precisamente la cuestión
de los diezmos le indispone con los nobles. Intenta desarraigar
en el pueblo la mala costumbre de atribuir únicamente a
los pecados de los clérigos la causa de las calamidades
que periódicamente afligen al pueblo, las enfermedades, catástrofes y todo
tipo de desórdenes naturales.
Por su parte, adopta actitudes penitenciales. Tiene
una piedad grande que le lleva a traer después de
invadir Inglaterra, las reliquias de san Albano. Entre todas las
actitudes religiosas destaca su amor y veneración por la Eucaristía.
Sinceramente es capaz de poner a los pies de Cristo
crucificado su espada, su corona y las insignias reales ¡y
lo hace!
Es traicionado por su hermano Olao. Un día que
asiste a la Misa en Odense, en la isla de
Fünen y en la iglesia de san Albano, acompañado por
algunos leales, los rebeldes capitaneados por Blacon rodean la Iglesia.
Después de haber confesado y comulgado, muere asaeteado, perdonando a
sus enemigos. Fue un 10 de enero del 1087. Es
canonizado y proclamado primer santo de Dinamarca el año 1.100.
El Papa Clemente X reconoce su culto para toda la
Iglesia.
En nuestra época puede resultarnos extraña la figura de un
santo rudo, peleón, invasor de tierras extrañas y exigente sin
contemplaciones. Parece convencernos más su bondad con los pobres, su
compasión con el débil, su piedad y penitencia. Pero él
hizo lo que pudo para ser leal consigo mismo, bueno
con su pueblo y fiel con la Iglesia. Eso era
lo que le pedía el siglo de hierro, aquel oscuro
tiempo bárbaro y turbulento.
Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=42636
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martes, 1 de julio de 2014
10 de julio - Beatos Francisco, Abdel Moti y Rafael Masabki.
10 de julio - Beatos Francisco, Abdel Moti y Rafael Masabki.
Mártires Maronitas.
Según consta en el Directorio Santoral Franciscano, el 10 de Julio, se recuerda a 8 frailes franciscanos y 3 católicos maronitas seglares, de la familia Masabki,- que fueron martirizados en Damasco en 1860.
El año 1860 es un período impreso en la mente de todos los cristianos y no cristianos de Siria y del Líbano, pues en ella se perpetraron crímenes que, si bien no son los únicos, fueron los más sangrientos de los cometidos bajo el Imperio Otomano. Los cristianos en este tiempo, una vez más, fueron el blanco del extremismo y de la impiedad. Muchos de estos hombres fueron masacrados en Damasco y en el Líbano por los agentes de la autoridad turca con el propósito de amedrentar a los creyentes y subrogarlos al régimen imperante. Grupos de extremistas y fundamentalistas religiosos recorrían las calles invadiendo las casas de los cristianos para obligarles a renunciar a sus creencias y usurparles sus bienes.
En la noche del 9 al 10 de Julio de 1860, llegó a su apogeo la matanza de cristianos que los drusos y los turcos realizaron en toda Siria. Damasco, sobre todo, fue testigo del asesinato de cientos de personas víctimas del furor anticristiano.
Los tres hermanos Masabki, Francisco, Abdel Moti y Rafael, pertenecían a una familia maronita muy conocida en Siria. Uno de ellos era profesor en la Escuela de los Padres Franciscanos, los otros dos eran comerciantes; habían acudido al convento en busca de asilo y protección.
Cuando oyeron arreciar los golpes en las puertas del Convento, se reunieron en la iglesia haciendo oración para que Jesús no los abandonara. El padre Manuel Ruiz, superior de la comunidad, para evitar toda profanación protegió el Santísimo Sacramento, porque los turcos invadían el sagrado recinto. “¡Hazte musulmán o mueres!” le dijo un soldado; y él respondió con fortaleza: “Mil veces antes la muerte”. Colocó su cabeza sobre el altar y se consumó el primer sacrificio.
Mientras los tres hermanos se encontraban rezando ante la imagen de la Madre Dolorosa, uno de los jefes anarquistas preguntó por los Masabki. Francisco se dio a conocer, inquiriendo qué querían de ellos. El jefe insitó a que toda la familia Masabki abjurara de su fe y se convertirse al islam. Frente a este planteo Francisco le contestó: “Señor hemos nacido cristianos y queremos morir cristianos”, mirando a sus hermanos, les alentó a no temer y a confesar su fe. Todos respondieron ratificando su fe cristiana, afirmando que también deseaban morir en esa condición. Inmediatamente se recrudeció la violencia y los tres hermanos fueron brutalmente asesinados junto a los frailes franciscanos el 10 de Julio de 1864. A todos ellos, once en total, los beatificó Pío XI el 10 de octubre de 1926.
Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=37757
Mártires Maronitas.
Según consta en el Directorio Santoral Franciscano, el 10 de Julio, se recuerda a 8 frailes franciscanos y 3 católicos maronitas seglares, de la familia Masabki,- que fueron martirizados en Damasco en 1860.
El año 1860 es un período impreso en la mente de todos los cristianos y no cristianos de Siria y del Líbano, pues en ella se perpetraron crímenes que, si bien no son los únicos, fueron los más sangrientos de los cometidos bajo el Imperio Otomano. Los cristianos en este tiempo, una vez más, fueron el blanco del extremismo y de la impiedad. Muchos de estos hombres fueron masacrados en Damasco y en el Líbano por los agentes de la autoridad turca con el propósito de amedrentar a los creyentes y subrogarlos al régimen imperante. Grupos de extremistas y fundamentalistas religiosos recorrían las calles invadiendo las casas de los cristianos para obligarles a renunciar a sus creencias y usurparles sus bienes.
En la noche del 9 al 10 de Julio de 1860, llegó a su apogeo la matanza de cristianos que los drusos y los turcos realizaron en toda Siria. Damasco, sobre todo, fue testigo del asesinato de cientos de personas víctimas del furor anticristiano.
Los tres hermanos Masabki, Francisco, Abdel Moti y Rafael, pertenecían a una familia maronita muy conocida en Siria. Uno de ellos era profesor en la Escuela de los Padres Franciscanos, los otros dos eran comerciantes; habían acudido al convento en busca de asilo y protección.
Cuando oyeron arreciar los golpes en las puertas del Convento, se reunieron en la iglesia haciendo oración para que Jesús no los abandonara. El padre Manuel Ruiz, superior de la comunidad, para evitar toda profanación protegió el Santísimo Sacramento, porque los turcos invadían el sagrado recinto. “¡Hazte musulmán o mueres!” le dijo un soldado; y él respondió con fortaleza: “Mil veces antes la muerte”. Colocó su cabeza sobre el altar y se consumó el primer sacrificio.
Mientras los tres hermanos se encontraban rezando ante la imagen de la Madre Dolorosa, uno de los jefes anarquistas preguntó por los Masabki. Francisco se dio a conocer, inquiriendo qué querían de ellos. El jefe insitó a que toda la familia Masabki abjurara de su fe y se convertirse al islam. Frente a este planteo Francisco le contestó: “Señor hemos nacido cristianos y queremos morir cristianos”, mirando a sus hermanos, les alentó a no temer y a confesar su fe. Todos respondieron ratificando su fe cristiana, afirmando que también deseaban morir en esa condición. Inmediatamente se recrudeció la violencia y los tres hermanos fueron brutalmente asesinados junto a los frailes franciscanos el 10 de Julio de 1864. A todos ellos, once en total, los beatificó Pío XI el 10 de octubre de 1926.
Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=37757
10 de julio - Beato Engelberto Kolland.
10 de julio - Beato Engelberto Kolland.
Mártir Franciscano.
Sacerdote y mártir de la Primera Orden (1827‑1860).
Beatificado por Pío XI el 10 de octubre de 1926.
Engelberto Kolland, joven religioso, cayó mártir de Cristo a la edad de 33 años años. Había nacido el 21 de septiembre de 1827 en Ramsau, en Austria, hijo de Cayetano y de María Sporer, de condición modesta pero ricos en virtudes cristianas. El padre, en el verano, dejaba a sus hijos en casa de María Brugger para ir a Estiria con su esposa a trabajar como leñador y ganar un pedazo de pan. Los hijos estaban en manos seguras, en la escuela de la Señora Brugger, crecieron buenos, instruidos y fervorosos cristianos.
Engelberto tenía un carácter vivaz e inquieto pero en el momento de la oración se calmaba y se ponía en actitud tan devota que parecía un santo. El arzobispo de Salzburgo, en una visita a las parroquias de Zell, conoció al pequeño Engelberto, vislumbró en él síntomas de vocación y que podría llegar a ser un óptimo sacerdote, lo admitió gratuitamente en el seminario diocesano. Después de cuatro años fue retirado porque era demasiado inquieto. Al volver a la familia, trabajó con su padre por un año, luego retomó los estudios porque sentía en su corazón una voz misteriosa que lo llamaba al servicio de Dios. Un día se encontró por la calle un grupo de jóvenes novicios franciscanos. Los observó atentamente, y quedó impresionado por su modestia y su recogimiento. Volviéndose a sus compañeros exclamó : “Yo seré pronto como uno de ellos !”. Mantuvo su palabra. Después de algunos meses tomó el hábito religioso en la Orden de los Hermanos Menores.
El 13 de julio de 1851, en Bolzano, subía por primera vez al altar de Dios para inmolar la víctima divina. Agradecido al Señor por esta gracia, prometió partir para la Custodia de Tierra Santa, pero este deseo sólo se realizó algunos años más tarde. En este período trabajó como coadjutor en la parroquia franciscana de Bolzano e intensificó el estudio de diversas lenguas: alemán, latín, inglés, italiano, francés y árabe, bajo la dirección de un antiguo misionero de Tierra Santa, el padre Vergeiner.
En 1855 llegó al país de Jesús y fue destinado como coadjutor del Beato Carmelo en la parroquia latina de Damasco, donde se empeñó con celo apostólico hasta el momento del sacrificio supremo. Su seráfica serenidad lo hizo querer de todos y todos lo llamaban “Abuna Melac”, es decir, Padre Angel.
Al momento de la irrupción de los Drusos Engelberto se encontraba en casa de una señora greco‑católica, pronto fue localizado y reconocido por los musulmanes, quienes le intimaron renunciar a la fe y hacerse seguidor de Mahoma. La respuesta fue un No rotundo. Antes de ser asesinado se dirigió al verdugo: “Amigo, ¿qué mal he hecho para que me mates?”. La respuesta fue esta: “El único motivo es porque eres cristiano”. Fue asesinado con repetidos golpes de hacha en la cabeza.
Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=37756
Mártir Franciscano.
Sacerdote y mártir de la Primera Orden (1827‑1860).
Beatificado por Pío XI el 10 de octubre de 1926.
Engelberto Kolland, joven religioso, cayó mártir de Cristo a la edad de 33 años años. Había nacido el 21 de septiembre de 1827 en Ramsau, en Austria, hijo de Cayetano y de María Sporer, de condición modesta pero ricos en virtudes cristianas. El padre, en el verano, dejaba a sus hijos en casa de María Brugger para ir a Estiria con su esposa a trabajar como leñador y ganar un pedazo de pan. Los hijos estaban en manos seguras, en la escuela de la Señora Brugger, crecieron buenos, instruidos y fervorosos cristianos.
Engelberto tenía un carácter vivaz e inquieto pero en el momento de la oración se calmaba y se ponía en actitud tan devota que parecía un santo. El arzobispo de Salzburgo, en una visita a las parroquias de Zell, conoció al pequeño Engelberto, vislumbró en él síntomas de vocación y que podría llegar a ser un óptimo sacerdote, lo admitió gratuitamente en el seminario diocesano. Después de cuatro años fue retirado porque era demasiado inquieto. Al volver a la familia, trabajó con su padre por un año, luego retomó los estudios porque sentía en su corazón una voz misteriosa que lo llamaba al servicio de Dios. Un día se encontró por la calle un grupo de jóvenes novicios franciscanos. Los observó atentamente, y quedó impresionado por su modestia y su recogimiento. Volviéndose a sus compañeros exclamó : “Yo seré pronto como uno de ellos !”. Mantuvo su palabra. Después de algunos meses tomó el hábito religioso en la Orden de los Hermanos Menores.
El 13 de julio de 1851, en Bolzano, subía por primera vez al altar de Dios para inmolar la víctima divina. Agradecido al Señor por esta gracia, prometió partir para la Custodia de Tierra Santa, pero este deseo sólo se realizó algunos años más tarde. En este período trabajó como coadjutor en la parroquia franciscana de Bolzano e intensificó el estudio de diversas lenguas: alemán, latín, inglés, italiano, francés y árabe, bajo la dirección de un antiguo misionero de Tierra Santa, el padre Vergeiner.
En 1855 llegó al país de Jesús y fue destinado como coadjutor del Beato Carmelo en la parroquia latina de Damasco, donde se empeñó con celo apostólico hasta el momento del sacrificio supremo. Su seráfica serenidad lo hizo querer de todos y todos lo llamaban “Abuna Melac”, es decir, Padre Angel.
Al momento de la irrupción de los Drusos Engelberto se encontraba en casa de una señora greco‑católica, pronto fue localizado y reconocido por los musulmanes, quienes le intimaron renunciar a la fe y hacerse seguidor de Mahoma. La respuesta fue un No rotundo. Antes de ser asesinado se dirigió al verdugo: “Amigo, ¿qué mal he hecho para que me mates?”. La respuesta fue esta: “El único motivo es porque eres cristiano”. Fue asesinado con repetidos golpes de hacha en la cabeza.
Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=37756
10 de julio - Beato Nicanor Ascanio.
10 de julio - Beato Nicanor Ascanio.
Mártir Franciscano.
Nicanor Ascanio nació en Villarejo de
Salvanés, en 1814. A los 16 años tomó el hábito de los Hermanos Menores
(franciscanos), pero en 1835 sufrió la exclaustración por parte de las
autoridades civiles como consecuencia de la desamortización de Mendizábal. Se
ordenó sacerdote del clero secular y fue capellán de las Franciscanas
Concepcionistas de Aranjuez. Se conserva testimonio de su actividad pastoral en
el mismo Villarejo, Perales de Tajuña, Tielmes y Valdaracete. Posteriormente se
reincorporó a la Orden Franciscana. En él latió siempre el deseo de ser
misionero. Una de las monjas concepcionistas que atendía, Sor Patrocinio,
muerta con fama de santidad el 27 de enero de 1891, le profetizó que Dios lo
quería misionero en Tierra Santa y mártir en la patria de Jesús. Así fue. El P.
Ascanio partió hacia Palestina. Llegado a Jerusalén oró en el Santo Sepulcro,
el Calvario y Getsemaní, y visitó Belén
y los demás santuarios como es costumbre entre los franciscanos recién
llegados.
Fue enviado a Damasco (Siria) para
estudiar árabe con el P. Carmelo Bolta. Por entonces comenzó a arreciar la
persecución religiosa. Los franciscanos y otros religiosos de la ciudad fueron
invitados a refugiarse en palacio de Ab-el-Kader, pero rehusaron. La noche del
9 al 10 de julio de 1860 los musulmanes entraron en el convento. El superior,
P. Manuel Ruiz fue asesinado en la iglesia, a donde había ido para abrir el
sagrario y consumir el Santísimo para evitar la profanación. Por su parte, al beato
Nicanor le propusieron en árabe renunciar a la fe para salvar su vida. Cuando
se dio cuenta de lo que querían que hiciese Nicanor, exclamó: “Soy cristiano, mátenme. Yo creo en Cristo y
no en el profeta Mahoma”. Al instante fue decapitado. En el convento se
habían refugiado tres cristianos sirios. También fueron martirizados junto con
los ocho franciscanos. Frailes y seglares fueron beatificados por el Papa Pío
XI el 10 de octubre de 1926.
La historia del Beato Nicanor se
entrelaza con la de los franciscanos en Oriente Medio. Los Hermanos Menores
están allí presentes desde el siglo XIII. San Francisco viajó a Egipto y a la
Tierra de Jesús, pero según parece no pudo visitar los Santos Lugares. En vida
del santo ya se creó la Custodia de Tierra Santa. Después de la derrota de los
cruzados y su expulsión en 1291 los franciscanos volvieron. En 1333 ya tenían
un convento junto al cenáculo y celebraban culto en el Santo Sepulcro.
Posteriormente el Papa le dio un carácter pontificio a su misión y desde
entonces ellos son los encargados de custodiar los Santos Lugares por parte de
la Iglesia católica.
Durante todos estos siglos los
franciscanos de la Custodia se han dedicado a atender a los cristianos de
Tierra Santa, a adquirir aquellos lugares que tradicionalmente se han
relacionado con la vida de Jesús, a mantener el culto católico allí y a atender
a los peregrinos.
Desde que nació el Islam, el
cristianismo ha ido perdiendo importancia en Oriente Próximo, hasta el punto de
quedar en minoría. Actualmente se calcula que los cristianos representan el
1,6% de la población de Palestina e Israel. En ciudades como Belén, cuyo
porcentaje era del 90%, ahora es del 20. El éxodo de los cristianos palestinos
parece imparable. En medio del conflicto árabe-israelí a los cristianos les
toca la peor parte. Levantan recelos entre judíos y musulmanes.
Además de su tarea espiritual, los
franciscanos llevan a cabo una gran labor de promoción humana en Tierra Santa también
entre no-cristianos y llaman continuamente a la conciencia de la Iglesia y del
mundo para que no abandone la Tierra de Jesús y sus gentes. La Iglesia realiza
una colecta mundial para la Custodia cada Viernes Santo.
10 de julio - Santa Amalberga.
10 de julio - Santa Amalberga.
Viuda.
Viuda.
fecha: 10 de julio
†: s. VIII - país: Bélgica
otras formas del nombre: Amalia, Amelia, Amelberga, Amalburga
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: s. VIII - país: Bélgica
otras formas del nombre: Amalia, Amelia, Amelberga, Amalburga
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Tamise, en Flandes, santa Amalberga, a quien san Wilibrordo impuso el velo de las vírgenes consagradas.
patronazgo: patrona
de agricultores y marineros, protectora contra los naufragios, para
dolores de brazos y hombros, fiebre, moretones, también contra el
granizo y el daño en los cultivos.
Amelberga era originaria de las Ardenas. Según una leyenda, el
encanto y la belleza de la joven atrajeron sobre ella las miradas del
rey Pipino, quien decidió casarla con su hijo Carlos (el futuro
Carlomagno). Amelia se negó a ello, a consecuencia de lo cual fue
vilmente perseguida sin tregua por el hijo de Pipino, incluso el joven
quebró un día el brazo de Amelberga, al sacarla a rastras de la iglesia
en la que se había refugiado.
Inútil aclarar que el autor de esta leyenda tenía una idea muy pobre de la dignidad y decencia del futuro Emperador. En realidad, Amelia fue una religiosa de Munsterbilzen, en Bélgica, y recibió el hábito de manos de san Wilibrordo. Sus reliquias fueron trasladadas a la iglesia abacial de San Pedro, en Gante, en 1073.
La biografía latina (Acta Sanctorum, julio, vol. III), es una pura novela. Pero existía antiguamente una biografía, escrita por Radbodo en el siglo X, que no carecía de valor; véase Analecta Bollandiana, vol. XXXI (1912), pp. 401-409.
Inútil aclarar que el autor de esta leyenda tenía una idea muy pobre de la dignidad y decencia del futuro Emperador. En realidad, Amelia fue una religiosa de Munsterbilzen, en Bélgica, y recibió el hábito de manos de san Wilibrordo. Sus reliquias fueron trasladadas a la iglesia abacial de San Pedro, en Gante, en 1073.
La biografía latina (Acta Sanctorum, julio, vol. III), es una pura novela. Pero existía antiguamente una biografía, escrita por Radbodo en el siglo X, que no carecía de valor; véase Analecta Bollandiana, vol. XXXI (1912), pp. 401-409.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso
cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es
decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que
siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente
enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2319
10 de julio - Santas Victoria y Anatolia.
10 de julio - Santas Victoria y Anatolia.
Virgenes y Mártires.
Martirologio Romano: En Sabina, santas Anatolia y Victoria, mártires (s. inc.).
Etimología: Victoria = Aquella que resulta vencedora, es de origen latino. Anatolia = amanecer, es de origen griego.
Estas dos chicas eran muy amigas. Victoria tenía novio y se iba a casar pronto con él.
Quería que Anatolia, también muy guapa, hiciera los mismo. Incluso Eugenio, novio de Victoria, quiso buscarle un novio.
Pero ella insistía una y otra vez:" Es inútil que me lo digáis. No me casaré nunca".
Su amiga le contestaba que san Pedro estuvo casado y que los sacerdotes enseñan que el matrimonio es agradable al Señor.
Y ella repetía:"Le es más agradable la virginidad".
¿Cómo lo sabes?, volvía a preguntarle.
Y respondía: "Me lo ha dicho mi ángel de la guarda".
Se le apareció el ángel y le dijo: "El matrimonio es bueno, pero la virginidad es mejor; el matrimonio es de plata y la virginidad es de oro".
Estas palabras conmovieron tanto a Victoria que, desde ese instante, dejó aparte su noviazgo para seguir virgen.
Entonces, los dos jóvenes encerraron a las dos hermanas en sus casas de campo respectivas y trataron de vencerlas por el hambre. Pero al no obtener los resultados deseados las denunciaron al emperador por ser cristianas.
Todo razonamiento resultó inútil. Desesperado el novio, se lanzó sobre Anatolia y la estranguló.
El novio de Victoria quería ganársela con regalos.
Pero como seguía empeñada en su virginidad, le dijo al gobernador que enviase al verdugo para que le diese muerte.
Son dos mártires de los primeros siglos. Su martirio tuvo lugar entre Roma y Rieti.
¡Felicidades a quien lleve estos nombres!
“Dios cura y el médico pasa la factura” ( Franklin).
Comentarios al P. Felipe Santos: fsantossdb@hotmail.com
Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=14789
Virgenes y Mártires.
Martirologio Romano: En Sabina, santas Anatolia y Victoria, mártires (s. inc.).
Etimología: Victoria = Aquella que resulta vencedora, es de origen latino. Anatolia = amanecer, es de origen griego.
Estas dos chicas eran muy amigas. Victoria tenía novio y se iba a casar pronto con él.
Quería que Anatolia, también muy guapa, hiciera los mismo. Incluso Eugenio, novio de Victoria, quiso buscarle un novio.
Pero ella insistía una y otra vez:" Es inútil que me lo digáis. No me casaré nunca".
Su amiga le contestaba que san Pedro estuvo casado y que los sacerdotes enseñan que el matrimonio es agradable al Señor.
Y ella repetía:"Le es más agradable la virginidad".
¿Cómo lo sabes?, volvía a preguntarle.
Y respondía: "Me lo ha dicho mi ángel de la guarda".
Se le apareció el ángel y le dijo: "El matrimonio es bueno, pero la virginidad es mejor; el matrimonio es de plata y la virginidad es de oro".
Estas palabras conmovieron tanto a Victoria que, desde ese instante, dejó aparte su noviazgo para seguir virgen.
Entonces, los dos jóvenes encerraron a las dos hermanas en sus casas de campo respectivas y trataron de vencerlas por el hambre. Pero al no obtener los resultados deseados las denunciaron al emperador por ser cristianas.
Todo razonamiento resultó inútil. Desesperado el novio, se lanzó sobre Anatolia y la estranguló.
El novio de Victoria quería ganársela con regalos.
Pero como seguía empeñada en su virginidad, le dijo al gobernador que enviase al verdugo para que le diese muerte.
Son dos mártires de los primeros siglos. Su martirio tuvo lugar entre Roma y Rieti.
¡Felicidades a quien lleve estos nombres!
“Dios cura y el médico pasa la factura” ( Franklin).
Comentarios al P. Felipe Santos: fsantossdb@hotmail.com
Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=14789
10 de julio - Beatos Manuel Ruiz y Compañeros.
10 de julio - Beatos Manuel Ruiz y Compañeros.
En la noche del 9 al 10 de julio de 1860, fueron martirizados en Damasco
por los drusos musulmanes ocho frailes franciscanos y tres católicos
maronitas seglares, hermanos de sangre. A todos ellos, once en total, los
beatificó Pío XI el 10 de octubre de 1926.
El 9/10 de julio de 1860, llegaron a su
apogeo las matanzas de cristianos que los drusos y los turcos llevaban a cabo
en toda Siria. Damasco sobre todo fue testigo de una horrorosa
carnicería, en la que por el hierro y por el fuego perdieron la vida
muchos cientos de cristianos, víctimas del furor anticristiano de turbas
fanatizadas.
Había a la sazón ocho
religiosos franciscanos en el convento de Damasco, uno era natural del Tirol y
los otros siete españoles, a saber: el padre Manuel
Ruiz, superior de la casa, nacido en San Martín de Ollas
(Santander) el año 1804, que tomó el hábito franciscano en
la Provincia de la Inmaculada Concepción; el padre Carmelo
Bolta, párroco de los católicos de Damasco, natural de
Real de Gandía (Valencia), nacido en 1803, hijo de la Seráfica
Provincia de Valencia, activo y profundamente instruido; el padre
Engelberto Kolland, nacido en Ramsau el año 1827, de la
Provincia de San Leopoldo (Austria), alegre, conocedor de seis idiomas, y
teniente cura del padre Carmelo; el padre Nicanor Ascanio, de
Villarejo, provincia de Madrid, nacido en 1814, religioso exclaustrado que se
ordenó como sacerdote del clero secular, a quien siendo vicario de las
Concepcionistas de Aranjuez, la venerable sor Patrocinio predijo su martirio y
hasta mandó esculpir su imagen, y que se incorporó al Colegio de
Priego cuando éste se fundó; el padre Nicolás M.
Alberca y Torres, de Aguilar de la Frontera (Córdoba), nacido
en 1830, varón inocentísimo y ejemplar religioso; el padre
Pedro Nolasco Soler, natural de Lorca (Murcia), nacido en
1827; fray Francisco Pinazo Peñalver, nacido en
Alpuente (Valencia) el año 1812 e hijo de la Seráfica Provincia
de Valencia, y fray Juan S. Fernández, nacido en
Carballeda (Orense) el año 1808; esta dos últimos, exclaustrados,
que se incorporaron a la Custodia de Tierra Santa. Todos los ocho se hallaban
en el convento de Damasco aquel día nefasto en que, a pesar de las
buenas palabras del gobernador, arreciaban las matanzas.
Como los religiosos Paúles y las
Hermanas de la Caridad, fueron los franciscanos invitados a refugiarse en el
palacio de Ab-el-Kader, mas los frailes, que ningún mal habían
hecho a nadie y veían a muchos cristianos temerosos refugiados en el
convento franciscano, no quisieron abandonarlo. Cuando oyeron arreciar los
golpes en las puertas que amenazaban con echarlas a tierra, se reunieron en la
iglesia haciendo fervorosísima oración para que Jesús no
los abandonara en tan grave trance, y luego buscaron refugio. El padre Manuel,
superior de la comunidad, para evitar toda profanación, sumió el
Santísimo Sacramento que había de ser su Viático, ¡y
ya era tiempo!, porque los turcos invadían el sagrado recinto. --
«¡Hazte musulmán o mueres!», le dijo un soldado; y
él respondió con fortaleza: -- «Mil veces antes la
muerte». Colocó su cabeza sobre el altar y se consumó el
primer sacrificio. A cada religioso que sorprendían en la celda, en las
terrazas, en los claustros, repicaban las campanas, y así uno tras otro
fueron martirizados a golpes o a tiros, de cien diversos modos,
cebándose su rabia y furor en la mansedumbre de los ocho franciscanos,
admirables en sus respuestas, dignas de los primeros cristianos.
Sus cadáveres mutilados fueron
arrojados en lugares inmundos, siendo algún tiempo después
sacados de allí y colocados honoríficamente. Estos ocho invictos
confesores de Cristo, junto con tres católicos maronitas, hermanos de
sangre: Francisco, Moocio y Rafael
Massabki, fueron beatificados solemnemente por Su Santidad Pío
XI el 10 de octubre de 1926.
[Cf. L.M. Fernández Espinosa,
Año Seráfico, Tomo II, Barcelona-Madrid, 1932, pp.
31-34]
* * * * *
De las letras apostólicas del Papa Pío XI,
en las que beatifica a los mártires de Damasco (10 de octubre de
1926; cf. Acta OFM, a. XLV, pp. 269-271)
Acaece, como estaba en el ánimo de
todos, que este año de 1926, precisamente cuando todo el orbe conmemora
el séptimo centenario de la muerte de san Francisco de Asís con
celebraciones especiales en su honor, ocho ínclitos hijos del mismo
Santo, inmolados en nuestros tiempos para afirmar con su sangre la fe en
Cristo, son promovidos con solemne rito al honor de los bienaventurados
mártires.
Estos invictos héroes, miembros del
convento perteneciente a la Custodia de Tierra Santa de Damasco, asesinados por
las bárbaras hordas de los turcos en odio de la fe, coronaron su vida
con un martirio glorioso en la presencia del Señor.
El primero de ellos, Manuel Ruiz,
español, regía como superior el cenobio damasceno.
El segundo, Carmelo Bolta, también
español, ingresado en la Orden de Frailes Menores en la provincia de
Valencia el año 1825 y enviado después a Palestina, como
conocedor profundo de la lengua árabe había sido elegido maestro
de los misioneros en Damasco.
A los ínclitos sacerdotes, en
número de seis, acompañábanles dos hermanos: Francisco
Pinazo de Alpuente y Juan Jacobo Fernández, ambos españoles,
preclaros por su piedad no menos que por su espíritu de humildad,
quienes destinados al servicio del convento de Damasco, cumplían
diligentísimamente y con singular espíritu de obediencia las
tareas propias de sus cargos.
A todos ellos, mientras se ocupaban en sus
piadosas obras habituales, sorprendióles aquella horribilísima
persecución contra los cristianos que, excitada por los funestos
enemigos de la fe cristiana, estalló improvisadamente en Damasco el diez
de julio de mil ochocientos sesenta, produciendo inhumanas ruinas, incendios,
rapiñas y muertos.
En efecto, las enfurecidas multitudes de
turcos irrumpen precipitadamente en el convento y torturan en primer lugar a
Manuel Ruiz. Luego también Carmelo Bolta, invitado una y otra vez a
abrazar la religión mahometana, es golpeado con una clava hasta acabar
con su vida. Los restantes sacerdotes obtuvieron igual suerte que sus
compañeros de martirio. Los hermanos Francisco Pinazo y Juan Jacobo
Fernández, que se habían refugiado en lo alto de la
torre-campanario, fueron golpeados con palos y barras de hierro mientras ellos
oraban con las manos elevadas al cielo, hasta que, arrojados desde lo alto de
la torre y aplastados al caer al suelo, obtuvieron la gloriosa palma del
martirio.
Mas no sólo tocó a los ocho
hijos de san Francisco la suerte de ir al encuentro de la muerte por Cristo. El
furor de los turcos se exacerbó también con tres católicos
maronitas, hermanos de sangre, llamados Francisco, Moocio y Rafael
Massabki.
* * * * *
Beato Carmelo Bolta
Bañuls
Nació en el Real de Gandía
(Valencia) el 29 de mayo de 1803; vistió el hábito a los 21
años de edad, en el convento de San Francisco de Valencia, de manos del
guardián de aquella casa, P. Juan Bautista Chofré, y
profesó en 1825. Hechos sus estudios en el convento de la Corona de
Valencia y en el de Játiva, fue ordenado de sacerdote en 1829, y enviado
al convento de San Blas de Segorbe con el cargo de predicador conventual.
Allí estuvo de morador hasta mayo de 1831, ejercitándose con
éxito creciente y abundantes frutos en la predicación entre
fieles.
Obtenida la licencia de sus superiores para
pasar a las Misiones de Tierra Santa, embarcó en julio de 1831, con Fr.
Enrique Collado y otros 22 religiosos, para la Santa Custodia, adonde
llegó el 3 de agosto. Después de visitar los principales
Santuarios de nuestra Redención, el 18 de junio de 1838 fue nombrado
presidente del hospicio de Jaffa, cargo al que renunció a los pocos
meses, porque el clima de esta población no era beneficioso para su
salud, reintegrándose a Jerusalén.
Joven profundamente instruido, activo,
simpático de carácter y afable en sus modales, como dice su
biógrafo el P. Ronen, cultivó a la perfección las lenguas
orientales, llegando a predicar con soltura en árabe y en griego, por lo
que el Gobierno Turco le ofreció una cátedra de árabe en
sus centros de enseñanza con un sueldo de una onza diaria, ofrecimiento
que nuestro Beato no quiso aceptar por no desviarse de su misión de
salvar almas.
Finalmente, después de haber estado
diez años en Jerusalén, dedicado a la enseñanza de los
Religiosos que se preparaban al sacerdocio, y de haber desempeñado por
dos veces el oficio de superior de Damasco (1843-45 y 1851-58), así como
el de párroco de los católicos de San Juan in Montana desde
Agosto de 1845 a septiembre de 1851, en el mes de octubre de 1858 fue nombrado
párroco de los católicos de Damasco y profesor de árabe
para los jóvenes sacerdotes y para las escuelas que sostenía la
Misión católica, frecuentadas diariamente por más de 400
alumnos, y en el desempeño de esa misión recibió la palma
del martirio la noche del 9 al 10 de julio de 1860.
Introducida la causa de su
beatificación el 17 de diciembre de 1885, y expedido el 13 de marzo de
1924 el decreto afirmando que constaba la fama de santidad de nuestro Venerable
y de sus compañeros de martirio, el 2 de mayo de 1926 reconoció
la Santa Sede su martirio, y el 22 de los mismos el Papa Pío XI
decretó que podía procederse a su beatificación, la que
fijó para el 10 de octubre de aquel año a fin de que coincidiese
esta solemnidad con las fiestas del VII Centenario de la muerte de San
Francisco de Asís.
[Cf. C. Ángel,
Religiosos ilustres de las Seráficas Provincias de Valencia,
Petra 1988, p. 227].
* * * * *
Beato Carmelo Bolta
Desde casi los tiempos del mismo san
Francisco de Asís, sus religiosos han estado encargados de la custodia
de los lugares de Tierra Santa. Custodia que han llevado a cabo con grandes
sacrificios, incluso con el derramamiento de la sangre de muchos de
ellos.
Corría el año 1856. El
sultán Abdul Megid publicó un decreto imperial por el que se
suprimía toda distinción civil entre cristianos y musulmanes en
el imperio otomano. Sintiéndose algunos grupos sectarios ofendidos por
igualarles a los cristianos, a quienes se tomaba como inferiores,
comenzó en el Medio Oriente un período de sangrientas
persecuciones contra las comunidades cristianas, arreciando especialmente en
Siria por obra de los drusos durante el año 1860. Los drusos llegaron a
Damasco la vigilia del Ramadán, y el 7 de julio comenzaron las matanzas
de cristianos. En la noche del 9 al 10 del mismo mes asaltaron la residencia
franciscana y asesinaron bárbaramente a sus once moradores, entre ellos
siete españoles, de los cuales eran valencianos el padre Carmelo Bolta
Bañuls y el hermano Francisco Pinazo Peñalver.
El padre Carmelo Bolta había nacido
en el pueblo de Real de Gandía el 29 de mayo de 1803, recibiendo en el
bautismo el nombre de Pascual, que al entrar en religión
cambiaría por el de Carmelo. Su tío, el padre Isidoro
Bañuls, le orientó para que ingresase en la orden franciscana.
Este religioso franciscano, el P. Isidoro, después de estar de 1823 a
1833 como procurador general en Tierra Santa, cuando en una nave regresaba a
España, el 22 de julio de 1833, a la altura de las costas de Chipre,
moría a manos de piratas greco-ortodoxos, junto con otros cinco
misioneros franciscanos.
A los 21 años comenzó el
beato Carmelo el noviciado en el convento de San Francisco de Valencia.
Después de haber hecho la profesión religiosa, hizo los estudios
eclesiásticos en los conventos de Valencia, el de la Corona, y de
Játiva. Ordenado sacerdote en 1829, pasó como predicador al
convento de San Blas de Segorbe. En julio de 1831, con otros 23
compañeros, pasó a la Custodia de Tierra Santa, adonde
llegó el 3 de agosto. Después de visitar los principales
santuarios de nuestra Redención fue nombrado presidente del Hospicio de
Jaffa, aunque por poco tiempo.
Con gran facilidad se impuso en las lenguas
orientales, predicando con gran soltura en árabe y en griego. Durante
diez años estuvo dedicado a la enseñanza de los estudiantes de la
orden en Jerusalén, siendo durante este tiempo dos veces superior de
Damasco (1843-45; 1851-58) y párroco de los católicos de san Juan
in Montana. En octubre de 1858 fue nombrado párroco de los
católicos de Damasco y profesor de árabe para los jóvenes
sacerdotes y para las escuelas que sostenía la misión
católica, en cuyo cargo recibió la palma del martirio la noche
del 9 al 10 de julio de 1860. Fue beatificado, junto con sus compañeros,
por el Papa Pío XI el 10 de octubre de 1926. La diócesis de
Valencia celebra su fiesta litúrgica el 10 de julio. Con su martirio el
beato Carmelo Bolta coronaba la ejemplaridad de su apostolado realizado
arduamente en el árido campo musulmán.
[Cf. A. LLin, Testigos
de la fe en Valencia, Valencia 1997, pp. 169-171]
* * * * *
Beato Francisco Pinazo
Peñalver
Nació en Alpuente, aldea de Chopo
(Valencia), el 20 de agosto de 1802. Desengañado del mundo, el
año 1825 ingresó como pretendiente o donado en el convento de
Chelva (1825-30), y, a principios de 1831, comenzó su noviciado para
hermano laico en el convento de San Francisco de Valencia bajo el magisterio
del P. Francisco Oltra. En febrero de 1832 hizo su profesión en manos
del P. Pascual Flores, a la sazón guardián de aquella casa y,
apenas pronunció sus votos, fue enviado al Monasterio de Santa Clara de
Gandía con el cargo de sacristán, en el cual continuó aun
después de la exclaustración, hasta el año 1843.
Aquí tuvo de superior al P. Ignacio Crespo, fallecido en noviembre de
1834, predicador general, ex-definidor y confesor ordinario de las Monjas, el
cual, en el capítulo provincial de 1833, fue sustituido por el P.
Pascual Flores, predicador general, ex-secretario provincial y definidor en
aquellos momentos.
Once años consecutivos estuvo al
servicio de las Monjas Clarisas de Gandía; y aunque sentía
abandonar su retiro provisional y la compañía de sus amadas
hermanas, sin embargo, anhelando acabar su triste situación de
exclaustrado y volver a vestir el santo hábito, el año 1843
embarcó para Tierra Santa, adonde llegó en octubre de aquel mismo
año. Allí fue enviado, primero, a Damasco, donde
permaneció seis años, con los cargos de cocinero y sastre;
después, al Santo Sepulcro, donde estuvo seis meses; luego, a Nicosia
(Chipre) el 5 de abril de 1850, donde hizo a la vez los servicios de cocinero,
sastre y sacristán de la parroquia latina; y después de pasar por
Nazaret (1852), Jaffa (1853), San Juan in Montana (18545) y Santo Sepulcro
(1856-8), volvió en 1858 a Damasco, donde, en la madrugada del
día 10 de julio de 1860, obtuvo el premio ganado por sus virtudes, esto
es, la palma del martirio, siendo beatificado por S. S. el Papa Pío XI,
en 1926.
[Cf. C. Ángel,
Religiosos ilustres de las Seráficas Provincias de Valencia,
Petra 1988, pp. 227-228].
* * * * *
Beato Francisco
Pinazo
Junto con el Beato Carmelo Bolta fue
martirizado en Damasco el hermano lego Francisco Pinazo Peñalver.
Nació en Alpuente, en la aldea de Chopo, el 24 de agosto de 1802, y le
impusieron en el bautismo el nombre de Bartolomé. De pequeño se
dedicó a cuidar, como pastor, del ganado de sus padres, y ya en la
adolescencia y juventud se dedicó a las tareas del campo.
Desengañado por el contratiempo que tuvo con su prometida, que lo
pospuso a otro joven, ingresó en 1825 en el convento franciscano de
Chelva, donde estuvo como postulante seis años. A principios de 1831,
comenzó el noviciado como hermano lego en el convento de San Francisco
de Valencia, bajo el magisterio del padre Francisco Oltra, profesando la Regla
franciscana en febrero de 1832, y cambiando en esta ocasión su nombre de
bautismo por el de Francisco.
Fue enviados seguidamente al convento de
clarisas de Gandía, donde una pequeña comunidad de franciscanos
las atendía espiritualmente. A los pocos años de su estancia en
Gandía, se produjo en España, en 1835, la desamortización
de bienes eclesiásticos por obra del ministro Juan Álvarez
Mendizábal. Se suprimieron todos los conventos y monasterios de
España, vendiendo en pública subasta los bienes del clero regular
y secular. Aunque ante tales medidas Francisco Pinazo tuvo que abandonar su
condición de religioso, pudo continuar con el cargo de sacristán
de la iglesia del monasterio de clarisas de Gandía, a las que no
había afectado la ley de desamortización religiosa. Pero
anhelando llevar la vida regular y vestir el hábito religioso,
embarcó en el verano de 1843 para Tierra Santa, adonde llegó en
octubre de aquel mismo año.
Su primer destino fue Damasco, donde
permaneció seis años, con los cargos de cocinero y sastre.
Pasó después al Santo Sepulcro, donde estuvo seis meses; luego, a
Nicosia (Chipre) en 1850, prestando sus servicios en la parroquia latina.
Después estuvo algún tiempo en Nazaret (1852), Jaffa (1853), San
Juan in Montana (1854-1855) y el Santo Sepulcro (1856-1858), donde pudo
compenetrarse de la grandeza de los misterios de la Redención que
acaecieron en aquellos lugares. En 1858 fue destinado a Damasco, donde en la
madrugada del 10 de julio de 1860, encontrándose con otro religioso en
la azotea del convento, los drusos que lo habían asaltado los arrojaron
desde lo alto rematándoles a golpe de maza. Francisco Pinazo fue
beatificado, junto con otros siete religiosos de su Orden y tres maronitas
seglares, por el papa Pío XI el 10 de octubre de 1926, dentro de las
fiestas del VII centenario de la muerte de San Francisco de Asís. La
diócesis de Valencia celebra su fiesta litúrgica, junto con la
del Beato Carmelo Bolta, el 10 de julio. El Beato Francisco Pinazo
rubricó con el supremo testimonio del martirio la ejemplaridad que
manifestó en el fiel cumplimiento de sus obligaciones de religioso
sencillo y humilde.
[Cf. A. LLin, Testigos
de la fe en Valencia, Valencia 1997, pp. 173-174]
* * * * *
Otros Beatos, Mártires de
Damasco
Junto con los beatos Carmelo Bolta y
Francisco Pinazo, fueron martirizados también en Damasco el año
1860 otros religiosos franciscanos españoles: Manuel Ruiz,
Nicolás M. Alberca, Pedro Soler, Nicanor Ascanio y Juan Santiago
Fernández. Si se exceptúa al primero, superior a la sazón
de la comunidad de Damasco, los restantes religiosos estuvieron en Valencia,
mientras esperaban, a mediados de enero de 1859, poder embarcar en su puerto
para dirigirse a Tierra Santa. Procedían del convento franciscano de
Priego, en la provincia de Cuenca, recientemente restaurado para reclutar
vocaciones para las misiones de Tierra Santa, después que las leyes
desamortizadoras del ministro Mendizábal hubiesen suprimido en 1835 las
órdenes religiosas en España.
Nicolás María Alberca
había nacido el 19 de septiembre de 1830 en Aguilar de la Frontera
(Córdoba). Antes de seguir la vocación misionera había
estado cuidando enfermos en el hospital de Jesús Nazareno de
Madrid.
Pedro Soler se incorporaba a la vida
religiosa con los estudios eclesiásticos prácticamente
terminados. Junto con Nicolás recibiría la ordenación
sacerdotal en Segorbe el 27 de febrero de 1858.
Nicanor Ascanio, religioso exclaustrado en
1835, dejaba su capellanía de las concepcionistas de Aranjuez para
reanudar su vocación religiosa.
Por último, Juan Santiago
Fernández, hermano lego, procedía de tierras gallegas.
En Valencia tuvieron que esperar más
días de los previstos para poder embarcar. Tuvieron tiempo para recorrer
esos días tranquilamente la ciudad del Turia. Visitaron la Iglesia
Catedral, y en una de las cartas que el padre Alberca escribió a su
madre narra la impresión que experimentaron al venerar el santo
Cáliz de la Cena. Igualmente describe la emoción que tuvieron de
orar ante la imagen de la Virgen de los Desamparados, en su misma Capilla. El
testimonio evangélico que transmitieron al vecindario de Valencia lo
manifiesta dicho religioso en su epistolario: «Los valencianos al vernos
solamente con la barba, aunque con traje de clérigo secular, quedan
edificados y se conmueven ya de alegría de ver religiosos... y todos
desean saber el día de nuestra partida para acompañarnos hasta el
muelle». El mismo venerable Luis Amigó, obispo de Segorbe, hace
alusión de este hecho en su Autobiografía.
El día 25 de enero de 1859
embarcaron estos religiosos en el puerto de Valencia. Llegaron al puerto de
Jaffa el 19 del siguiente mes de febrero. Sólo año y medio
residieron en el convento de la conversión de san Pablo, en Damasco, ya
que por su fidelidad a la fe cristiana fueron martirizados por los drusos el 10
de julio de 1860. Fueron todos solemnemente beatificados por el Papa Pío
XI el 10 de octubre de 1926.
[Cf. A. LLin, Testigos
de la fe en Valencia, Valencia 1997, pp. 175-177]
10 de julio - San Pedro Vincioli.
10 de julio - San Pedro Vincioli.
Monje y Arquitecto.
artirologio Romano: En Perugia, de la Umbría, san Pedro Vincioli, presbítero y abad, que reedificó una antigua iglesia dedicada a san Pedro que amenazaba ruina, y a ella unió un monasterio en el que, venciendo gran oposición y con gran paciencia, introdujo los usos y costumbres cluniacenses (1007).
Etimológicamente: Pedro = Aquel que es firme como la piedra, es de origen latino.
Uno de los monumentos más importantes de Peregia es la iglesia de san Pedro. Se ve a distancia en virtud o gracias a su campanario octogonal. Representa realmente algo bello con las líneas renacentistas del 1400 y 1500.
Pero lo más antiguo es la iglesia de san Pedro Vincioli, que vivió en el siglo X. Ya había otra iglesia más pequeña en honor de san Pedro, que fue fundada por san Escolano, Obispo y patrono de Peregia. Era la ciudad un maremagno de paganos y algunos cristianos que rezaban en su pequeña iglesia.
A Pedro le encantaba el arte que armonizaba con su entrega pastoral a todo el mundo. El Papa lo nombró abad de la iglesia y del monasterio al mismo tiempo.
Si hay que definir o entresacar la característica más importante de Pedro, sería, sin duda, su caridad para con los pobres y abandonados de la ciudad.
Estuvo a punto de morir a manos de unos ladrones , pero esta vez se salvó de la muerte que, realmente, le sobrevino de forma natural en el año 17007.
¡Felicidades a quien lleve este nombre!
Fuente: http://santosdedios.blogspot.com.ar/2013/07/10-de-julio-san-pedro-vincioli.html
Monje y Arquitecto.
artirologio Romano: En Perugia, de la Umbría, san Pedro Vincioli, presbítero y abad, que reedificó una antigua iglesia dedicada a san Pedro que amenazaba ruina, y a ella unió un monasterio en el que, venciendo gran oposición y con gran paciencia, introdujo los usos y costumbres cluniacenses (1007).
Etimológicamente: Pedro = Aquel que es firme como la piedra, es de origen latino.
Uno de los monumentos más importantes de Peregia es la iglesia de san Pedro. Se ve a distancia en virtud o gracias a su campanario octogonal. Representa realmente algo bello con las líneas renacentistas del 1400 y 1500.
Pero lo más antiguo es la iglesia de san Pedro Vincioli, que vivió en el siglo X. Ya había otra iglesia más pequeña en honor de san Pedro, que fue fundada por san Escolano, Obispo y patrono de Peregia. Era la ciudad un maremagno de paganos y algunos cristianos que rezaban en su pequeña iglesia.
A Pedro le encantaba el arte que armonizaba con su entrega pastoral a todo el mundo. El Papa lo nombró abad de la iglesia y del monasterio al mismo tiempo.
Si hay que definir o entresacar la característica más importante de Pedro, sería, sin duda, su caridad para con los pobres y abandonados de la ciudad.
Estuvo a punto de morir a manos de unos ladrones , pero esta vez se salvó de la muerte que, realmente, le sobrevino de forma natural en el año 17007.
¡Felicidades a quien lleve este nombre!
Comentarios al P. Felipe Santos: fsantossdb@hotmail.com
(fuente: es.catholic.net)
Fuente: http://santosdedios.blogspot.com.ar/2013/07/10-de-julio-san-pedro-vincioli.html
10 de julio - Santas Rufina y Segunda.
10 de julio - Santas Rufina y Segunda.
Mártires de Roma.
Mártires de Roma.
fecha: 10 de julio
†: s. inc. - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI.
†: s. inc. - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI.
Lo único que sabemos de cierto sobre Rufina y Segunda es que
existieron, que fueron martirizadas. y que su culto es muy antiguo. Sin
embargo, según las «Actas», que carecen de valor histórico, Rufina y
Segunda eran hijas de un senador romano llamado Asterio. Una de ellas
estaba prometida a Armentario y la otra a Verino. Ambos jóvenes eran
cristianos, pero apostataron durante la persecución de Valeriano. Las
dos santas se negaron a seguir el ejemplo de sus prometidos y huyeron de
Roma, pero su fuga se descubrió pronto. Rufina y Segunda fueron
arrestadas cerca de Roma y conducidas ante el prefecto, Junio Donato.
Éste trató de hacerles apostatar con amenazas y halagos. Como todo
resultase inútil, mandó azotar a Rufina; entonces Segunda exclamó: «¿Por
qué consideras a mi hermana digna de ese honor y a mí me juzgas indigna
de él? Mándame azotar también, puesto que también yo he confesado a
Cristo». Las dos hermanas fueron torturadas y decapitadas juntas. Una
dama pagana, llamada Plautila, les dio sepultura a unos diez kilómetros
de Roma, en la Vía Aurelia, y se convirtió al cristianismo por su
ejemplo.
El sitio de la sepultura de las mártires se llamó en un tiempo «Silva Nigra» (Selva Negra) ; pero desde que las santas fueron sepultadas ahí, empezó a llamarse «Silva Candida» (Selva Blanca). Sobre la tumba se erigió una iglesia, y alrededor de ésta se formó la población de Silva Candida o Santa Rufina, que llegó a ser sede episcopal y cardenalicia. Las reliquias de santa Rufina y santa Segunda fueron trasladadas en 1154 a la basílica lateranense, cerca del bautisterio de Constantino. La iglesia romana dedicada a nuestras santas fue construida, según la tradición, en el sitio que ocupaba antiguamente la casa de Rufina y Segunda.
En Acta Sanctorum, julio, vol. III, se halla el texto de las actas. Véase también F. Lanzoni, Le origini delle diócesi antiche d´Italia (1923), y Delehaye, Comentario sobre el Martirologium Hieronymianum, p. 364.
El sitio de la sepultura de las mártires se llamó en un tiempo «Silva Nigra» (Selva Negra) ; pero desde que las santas fueron sepultadas ahí, empezó a llamarse «Silva Candida» (Selva Blanca). Sobre la tumba se erigió una iglesia, y alrededor de ésta se formó la población de Silva Candida o Santa Rufina, que llegó a ser sede episcopal y cardenalicia. Las reliquias de santa Rufina y santa Segunda fueron trasladadas en 1154 a la basílica lateranense, cerca del bautisterio de Constantino. La iglesia romana dedicada a nuestras santas fue construida, según la tradición, en el sitio que ocupaba antiguamente la casa de Rufina y Segunda.
En Acta Sanctorum, julio, vol. III, se halla el texto de las actas. Véase también F. Lanzoni, Le origini delle diócesi antiche d´Italia (1923), y Delehaye, Comentario sobre el Martirologium Hieronymianum, p. 364.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Estas biografías de santo son propiedad de El
Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada
sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente
nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta
hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el
siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.com/lectura/santoral.php?ids=2312
10 de julio - Beato Pacífico.
10 de julio - Beato Pacífico.
Franciscano.
Etimológicamente significa “portador de paz”. Viene de la lengua latina.
Nacido en Marches (Italia) y entró a la casa del Padre en Lens (Hainaut, Bélgica) alrededor del año 1234.
Fue uno de los compañeros predilectos de san Francesco que le impuso el nombre de Pacífico. Después de una vida mundana, habiendo sido un célebre trovador, apodado el “Rey de los versos” a partir de que el emperador lo había coronado como “Príncipe de los poetas” en el Capitolio. Inició su camino de conversión a la edad de cincuenta años, luego de escuchar a San Francisco cuando este predicaba en San Severino Marche, este lo recibió entre los suyos
En 1217 lo envió para que implantara la orden en París. Al regresar a Italia (1223). Pacífico fue nombrado visitador de las clarisas.
Fue él quien hizo escuchar por primera vez el Cántico del sol que acababa de componer el Poverello (1225). Nuevamente la gente de Asís luchaba entre sí unos sosteniendo al obispo que había excomulgado al podestá, los otros apoyando a este último. Todo mundo estaba ahí cuando el viejo trovador entonó con su hermosa voz: “Loado seas tú Señor, por todas las creaturas y particularmente por mi Señor el Hermano Sol que da el día y que nos ilumina”. El podestá se había levantado de inmediato se lee en el Speculum, las manos juntas, los ojos anegados de lágrimas escuchaba piadosamente.
“Loado seas tu Señor por la Hermana Tierra nuestra madre, que nos lleva y nos alimenta”.
Aquí es donde Francia había puesto su llamado al perdón: “Loado seas tú, Señor, por aquellos que perdonan y perseveran en la paz, pues por ti, oh Altísimo, serán coronados”. Al oír esas palabras todos se echaron a llorar. El podestá se arrojó de rodillas a los pies del obispo: “Aunque él hubiese matado a mi propio hijo” -dijo- “no hay hombre en este mundo a quien en este momento no quisiese perdonar por el amor de Dios y de su siervo Francisco. Estoy listo Señor a darte la satisfacción con que me pidas”. El obispo lo levantó y lo besó tiernamente diciendo “Yo también te pido perdón. Excusa mi falta de humildad y por haber cedido, una vez más, a mi cólera”.
Franciscano.
Etimológicamente significa “portador de paz”. Viene de la lengua latina.
Nacido en Marches (Italia) y entró a la casa del Padre en Lens (Hainaut, Bélgica) alrededor del año 1234.
Fue uno de los compañeros predilectos de san Francesco que le impuso el nombre de Pacífico. Después de una vida mundana, habiendo sido un célebre trovador, apodado el “Rey de los versos” a partir de que el emperador lo había coronado como “Príncipe de los poetas” en el Capitolio. Inició su camino de conversión a la edad de cincuenta años, luego de escuchar a San Francisco cuando este predicaba en San Severino Marche, este lo recibió entre los suyos
En 1217 lo envió para que implantara la orden en París. Al regresar a Italia (1223). Pacífico fue nombrado visitador de las clarisas.
Fue él quien hizo escuchar por primera vez el Cántico del sol que acababa de componer el Poverello (1225). Nuevamente la gente de Asís luchaba entre sí unos sosteniendo al obispo que había excomulgado al podestá, los otros apoyando a este último. Todo mundo estaba ahí cuando el viejo trovador entonó con su hermosa voz: “Loado seas tú Señor, por todas las creaturas y particularmente por mi Señor el Hermano Sol que da el día y que nos ilumina”. El podestá se había levantado de inmediato se lee en el Speculum, las manos juntas, los ojos anegados de lágrimas escuchaba piadosamente.
“Loado seas tu Señor por la Hermana Tierra nuestra madre, que nos lleva y nos alimenta”.
Aquí es donde Francia había puesto su llamado al perdón: “Loado seas tú, Señor, por aquellos que perdonan y perseveran en la paz, pues por ti, oh Altísimo, serán coronados”. Al oír esas palabras todos se echaron a llorar. El podestá se arrojó de rodillas a los pies del obispo: “Aunque él hubiese matado a mi propio hijo” -dijo- “no hay hombre en este mundo a quien en este momento no quisiese perdonar por el amor de Dios y de su siervo Francisco. Estoy listo Señor a darte la satisfacción con que me pidas”. El obispo lo levantó y lo besó tiernamente diciendo “Yo también te pido perdón. Excusa mi falta de humildad y por haber cedido, una vez más, a mi cólera”.
fuentes de la información:
santiebeati.it
10 de julio - San Cristóbal de Licia.
10 de julio - San Cristóbal de Licia.
Mártir.
Cristóbal de Licia, conocido como San Cristóbal mártir, considerado como uno de los Padres del yermo, es un santo cristiano, sobre cuyo origen las distintas tradiciones cristianas están en desacuerdo.
La tradición católica —transmitida sobre todo en la Áurea legenda (aprox. 1282) del arzobispo dominico italiano Jacobo de la Vorágine (1230-1298)— lo describe como un gigante cananeo, que tras su conversión al cristianismo ayudaba a los viajeros a atravesar un peligroso vado llevándolos sobre sus hombros. La leyenda afirma que en una ocasión, ayudó al niño Jesús a cruzar el río; sorprendido por el peso del infante, éste le explicó que se debía a que llevaba sobre su espalda los pecados del mundo, tras lo cual bautizó al gigante y le encomendó la prédica. El nombre de Cristóbal (del griego Χριστοφορος, Christóforos, ‘portador de Cristo’) le vendría de esta hazaña. La leyenda, considerada apócrifa desde antiguo, continúa siendo popular, pese a que en 1969 el Vaticano oficialmente la proclamase no canónica.
En la tradición ortodoxa, la leyenda describe a Cristóbal como un bárbaro de singular tamaño, proveniente de una tribu bereber, que fue ejecutado bajo el emperador Decio por predicar la fe cristiana, tras haber realizado numerosos milagros. Para las iglesias ortodoxas, la historicidad de Cristóbal no está en duda.
Hasta su supresión, San Cristóbal era patrón de
Algunos piensan que Cristóbal proviene del griego Χριστός y βάλλω. Además de la dificultad en pensar que un cristiano pueda crear este nombre (puesto que βάλλω significa arrojar, lanzar lejos de sí, tirar), no existe ningún texto que reporte el nombre Χριστοβάλλω en griego ni en ningún otro idioma. Proviene, pues, de la palabra Χριστοφορος. Por lo demás, la evolución de Christophorus a Cristóbal es fácil de explicar: la phi cambia en be (como en Stephanus - Esteban), la rho puede cambia por la líquida ele.
Compárense las formas del mismo nombre en otros idiomas: Christopher (inglés), Cristofor (holandés), Cristòfor (catalán), Cristóbal (español), Kristoff (escandinavo) y Cristóvão o Cristóvam (portugués).
Leyenda de San Cristóbal
Una tradición indica que Cristóbal fue un gigante primogénito y unigénito de un rey cananeo, y debió haber nacido en Tiro o Sidón. Su nombre era Relicto, Ofero o Réprobus (‘réprobo, malvado’, seguramente derivado del arameo rabrab: ‘gigante’). Era horroroso (ver el apartado Leyendas antiguas, más abajo), con rostro de perro (cinocéfalo). Como quería estar al servicio de un amo digno de su fuerza, Réprobo le ofreció primero sus servicios al rey Felipe de Licia (que en griego significa ‘país de los lobos’, que podría estar relacionado con su cara de perro). Este rey era malvado y despiadado, una persona que imponía su voluntad con puño de hierro. Sin embargo un día Ofero lo vio temblando de miedo y le preguntó cual era el motivo y el rey dijo que tenía su alma vendida a Satanás y que le temía al infernal ser. Entonces dijo Ofero: «Si le temes al Demonio, él es más poderoso que tú, habré de servirle a él».
Decidió el gigante ponerse al servicio de Satanás, y buscó a un brujo para que se lo presentara. El brujo accedió a cambio de algunos favores de Ofero y emprendieron la búsqueda a caballo. En el camino el brujo evadió una cruz de piedra temblando de miedo. Ofero le reclamó ese miedo a algo tan simple como una cruz. El brujo le dijo: «Temo a quien murió en la Cruz».
El gigante preguntó al hechicero si el tal demonio temía también a ese tal Jesús y el brujo le dijo que el diablo tiembla con la sola mención de la cruz donde murió Cristo. Entonces Ofero decidió servir a tan poderoso personaje que aún después de muerto hacía que el Príncipe de las Tinieblas temblara de miedo.
Hay versiones que dicen que ese hechicero era el demonio disfrazado. En cuanto a Ofero, se dedicó a buscar a su nuevo amo, al que aunque no conocía ya había jurado ser su más bravo y sanguinario guerrero. Empezó a vagar y a preguntar a todas las personas cómo podría servir a Jesús, y nadie era capaz de contestarle, hasta que un ermitaño le dijo: «Aquí al lado hay un río donde suelen morir muchos de los que intentan atravesarlo. Tienes una estatura y fuerza descomunales; perfectamente podrás pasarlos de orilla a orilla sobre tus hombros. Ahí encontrarás a la persona que te dará la respuesta correcta» Y efectivamente, comenzó a pasar viajeros apoyado en una vara gruesa y resistente: Ofero se convirtió en porteador.
Antes había muy pocos puentes y era un problema atravesar los ríos, uno de los oficios de entonces era el de porteador: por una remuneración, hombres corpulentos pasaban a las personas de una orilla a otra de los ríos. Ese era el oficio de san Cristóbal, quien era tan buena persona que no negaba a nadie el servicio aunque no le pudiera pagar.
De Ofero a Cristóbal
Ofero empezó a cruzar a la gente por el río preguntando que donde y como podría servir a Jesús pero nadie le daba una respuesta correcta. Hasta que un día cruza la corriente cargando a un niño, a quien ni siquiera le toma la molestia de preguntarle; ¿Qué va a saber aquella frágil criatura? A mitad del camino el nivel del agua comenzó a subir, el niño se hace pesado como un costal de plomo, después pesa como si cargara el mundo entero, insoportable, y sólo a costa de enormes esfuerzos consigue llegar a la orilla. Le pregunta Ofero al pequeño: «¿Quién eres, niño, que me pesabas tanto que parecía que transportaba el mundo entero?». El niño le responde con claridad: «Tienes razón, peso más que el mundo entero, pues sobre mis hombros cargo con los pecados del mundo. Yo soy Cristo. Me buscabas y me has encontrado.
Desde ahora te llamarás Cristóbal (en griego Χριστοφόρος, compuesto de Χριστός, Cristo, y de φέρω, llevar; o sea, el que lleva a Cristo). Al ayudar a cualquiera a cruzar el río, me estarás ayudando a mí. Fija en la tierra ese árido tronco que te sirve de báculo, que mañana lo verás, no sólo florido, sino coronado de frutos». En efecto, a la mañana siguiente la estaca seca plantada en el suelo se había trocado en una esbelta palmera, con incontables frutos.
El martirio de Cristóbal.
Después del episodio del Niño Dios recibió Cristóbal el bautismo de manos del patriarca Babilas en la Basílica de Antioquía. Según algunos autores, Cristóbal portó a Cristo de cuatro maneras: en los hombros, en los labios, en el corazón y —en el momento de su martirio— en todo el cuerpo. Cristóbal empezó a evangelizar sobre todo en Samos en compañía de su gran bastón y fue un predicador elocuente. El emperador romano Decio ordenó perseguir a los cristianos y ofrecerlo como sacrificio a sus dioses paganos. Dagón, que era prefecto de Licia, cumplió con el encargo del emperador, profanó iglesias y casas de cristianos. Cristóbal vio que pronto sería prendido y se arrodilló a orar. Cristo entonces se le apareció lo levantó y le dijo: «No temas, que estoy contigo». Cristóbal, al saber, primero, y ver, después, cómo eran torturados los que confesaban públicamente la fe de Cristo, en vez de desfallecer, en medio de una multitud inmensa clamó: «También yo soy cristiano y tampoco quiero sacrificar a los falsos dioses». Inmediatamente fue detenido y conducido hacia el tribunal del prefecto.
Dagón trató de persuadirlo pero Cristóbal no se dejó sorprender ni por la buena ni por la mala. Sería sometido a los siguientes tormentos:
Al día siguiente fue decapitado y Dagón hizo lo que indicara Cristóbal, recuperando la vista y convirtiéndose al cristianismo.
San Cristóbal según «La leyenda áurea»
De acuerdo al legendario relato Áurea legenda, de Santiago de la Vorágine, Cristóbal era un gigante cananeo de doce codos (poco más de cinco metros) de estatura— nacido con el nombre de Ofero, que vivió durante la primera mitad del siglo III. Su enorme fortaleza física le había hecho orgulloso, y se había jurado servir únicamente a un amo más temible que él mismo. Escogió primero a Satanás como amo, pero al enterarse de que aún el diablo temía al nombre de Dios y al signo de la cruz, renunció a su servicio y buscó quien le indicara como servir a este último.
Ofero tomó como guía a un ermitaño cristiano, que indicaba a los viajeros los lugares seguros por los cuales atravesar un peligroso río, y fue educado por él en la fe cristiana. A la muerte del ermitaño, Ofero tomó su lugar, pero gracias a su fuerza y estatura prefirió transportar los viajeros en sus hombros de un lado a otro del río. La leyenda indica que un día fue visitado por un niño pequeño, que le pidió que lo cruzara; Ofero lo tomó en sus hombros, pero quedó atónito por el peso del niño. Éste le reveló que era en realidad Jesús, y que el peso era el de los pecados del mundo que cargaba sobre sí; bautizó al gigante en el río, y le instruyó para que partiese a predicar a Samos y a Licia. Se cuenta que en su prédica, Cristóbal realizó numerosos milagros, entre ellos el de plantar su báculo en el suelo y transformarlo en un árbol. Allí lo encarceló el rey Dagón, enfurecido por la conversión de sus súbditos, y decretó su captura y martirio según las órdenes del emperador Decio.
Leyendas antiguas
El texto de De la Vorágine constituye una evolución fantástica de testimonios anteriores. Las fuentes latinas y griegas más antiguas registran un mártir, de nombre Cristóbal, originario de una tribu norafricana. Capturado por las tropas romanas a comienzos del siglo IV, fue conscripto como legionario y trasladado a prestar servicio en una guarnición romana cerca de Antioquía.
Poco se sabe de los Marmaritae a los que habría pertenecido Cristóbal; como a otras tribus africanas, las fuentes griegas solían describirlos como infrahumanos, llamándolos con frecuencia κυνοκηφαλοι, kynokefaloi, ‘cinocéfalo (cabeza de perro)’. Algunas fuentes tomaron el término literalmente, y numerosos iconos ortodoxos representan a Cristóbal con cabeza de perro. Las fuentes latinas tradujeron el término por canineus (‘perruno’). Se estima que Santiago de la Vorágine, en su Áurea legenda, lo interpretó como cananeus (‘cananeo’, de Canaán).
Las fuentes más antiguas indican que Cristóbal fue bautizado por el obispo Babilas de Antioquía; sin embargo, es imposible que fuera así, ya que Babilas fue martirizado en 251, y el nombre de la unidad a la que Cristóbal fue adscripto (Cohors Tertia Valeria Marmaritarum: ‘tercera cohorte valeria de los habitantes del Mar de Mármara’) indica que ésta fue reclutada bajo el emperador Diocleciano, cuyo nombre completo era Cayo Aurelio Valerio. Las fuentes latinas sugieren que Cristóbal fue bautizado por el obispo Pedro de Alejandría, que predicó en la región entre el 306 y el 311.
De acuerdo a estas razones, se podría identificar con san Menas de Alejandría, de cuya historicidad no se tiene duda. Los Hechos de san Cristóbal, de los que las leyendas posteriores se derivan, parecen haber sido compuestos en época cercana al martirio del santo, probablemente por el obispo de Antioquía, Teófilo el Indio, o alguien cercano a éste.
Antiguamente en las catedrales se colocaba una imagen de San Cristobal, dice la leyenda que el día que veías esa imagen la muerte no te llegaría, lo que no es cierto, claro está.
Otros santos Cristóbales
No resulta raro encontrar a otros personajes que hayan sido elevados a los altares y lleven el nombre de Cristóbal:
San Cristóbal el Bárbaro (mártir sirio del siglo IV).
Cristóbal de Campobasso, beato franciscano del siglo XV.
San Cristóbal de Collesano (siciliano del siglo XV).
Aunque obviamente el más popular es Cristóbal de Licia sobre quien habla este artículo.
Historia del culto
El culto a San Cristóbal de Licia es de origen oriental, llegando a Occidente después del siglo V, de Constantinopla pasó a Sicilia y de allí a Europa Occidental. Durante la Edad Media fue uno de los santos más venerados. En su honor se hicieron templos y monasterios, tanto en Oriente como en Occidente.
Fecha de culto
La fiesta de san Cristóbal se celebra en distintas fechas:
9 de mayo en Oriente.
10 de julio en la tradición hispana (de acuerdo con la tradición mozárabe) para dejar libre el festejo de Santiago Apóstol. En numerosas localidades españolas se han incrementado las celebraciones en honor a San Cristóbal, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, formándose hermandades y asociaciones en honor al santo patrón de automovilistas, taxistas, camioneros y conductores en general, que se han unido para festejar a su patrón. Y así, en muchas poblaciones, y sobre todo el segundo fin de semana de julio —que es el más cercano al día 10 del mes— tienen lugar verbenas, bendiciones de vehículos, así como misas y procesiones con la imagen del santo.
16 de noviembre en Cuba, especialmente en La Habana (ciudad de la cual es patrón), por ser aniversario de la fundación de dicha ciudad.
25 de julio en Occidente.
En Panamá en la localidad de Chepo.
El primer domingo de septiembre en Hornos de Moncalvillo.
San Cristóbal fue venerado como uno de los «catorce santos auxiliadores» y santo patrono de los choferes.
Erasmo de Rotterdam criticó su culto en su obra Moriae encomium (Elogio de la locura).
Reliquias
Muchas iglesias declaran tener las reliquias del santo, entre ellas la catedral de Morelia (México), que afirma haberlas recibido en el siglo XVI como obsequio del papa por la inauguración de la diócesis.
En otras religiones
San Cristóbal tiene un papel importante en la santería, siendo la representación de Agayú.
Posición de la iglesia católica
En febrero de 1969, el papa Pablo VI ordenó revisar el calendario litúrgico para suprimir a los santos de cuya existencia no hubiese pruebas. Eso no significa que los «descanonizara», sino simplemente que su celebración y veneración no es obligatoria.
En abril de 1969 se dictaminó la eliminación de san Cristóbal del santoral católico —junto con san Jorge de Capadocia (patrón de Inglaterra), santa Librada y muchos otros santos—, aunque se mantuvo el derecho a su representación iconográfica y veneración por razones tradicionalistas. Hasta ese momento, san Cristóbal había sido venerado como uno de catorce santos auxiliadores.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Crist%C3%B3bal_de_Licia
Mártir.
Cristóbal de Licia, conocido como San Cristóbal mártir, considerado como uno de los Padres del yermo, es un santo cristiano, sobre cuyo origen las distintas tradiciones cristianas están en desacuerdo.
La tradición católica —transmitida sobre todo en la Áurea legenda (aprox. 1282) del arzobispo dominico italiano Jacobo de la Vorágine (1230-1298)— lo describe como un gigante cananeo, que tras su conversión al cristianismo ayudaba a los viajeros a atravesar un peligroso vado llevándolos sobre sus hombros. La leyenda afirma que en una ocasión, ayudó al niño Jesús a cruzar el río; sorprendido por el peso del infante, éste le explicó que se debía a que llevaba sobre su espalda los pecados del mundo, tras lo cual bautizó al gigante y le encomendó la prédica. El nombre de Cristóbal (del griego Χριστοφορος, Christóforos, ‘portador de Cristo’) le vendría de esta hazaña. La leyenda, considerada apócrifa desde antiguo, continúa siendo popular, pese a que en 1969 el Vaticano oficialmente la proclamase no canónica.
En la tradición ortodoxa, la leyenda describe a Cristóbal como un bárbaro de singular tamaño, proveniente de una tribu bereber, que fue ejecutado bajo el emperador Decio por predicar la fe cristiana, tras haber realizado numerosos milagros. Para las iglesias ortodoxas, la historicidad de Cristóbal no está en duda.
Hasta su supresión, San Cristóbal era patrón de
- los viajeros
- los automovilistas
- los barqueros
- los conductores de autobús y de taxi
- los camioneros
- los marineros
- los aguateros
- los mozos de cuerda
- los vendedores de fruta
- los solteros
- los arqueros
- las tormentas
- el granizo
- los afectados de dolor de muelas
- la ciudad de La Habana (antes San Cristóbal de La Habana), capital de Cuba, donde existe el Convento de San Cristóbal de La Habana.
- la ciudad de Rab (en la actual Croacia).
- la ciudad de San Cristóbal de La Laguna y de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife, España).
- la ciudad de San Cristóbal (Venezuela).
- el pueblo de Biniali (Mallorca)
- el pueblo de Nogales (Badajoz, Extremadura)
Algunos piensan que Cristóbal proviene del griego Χριστός y βάλλω. Además de la dificultad en pensar que un cristiano pueda crear este nombre (puesto que βάλλω significa arrojar, lanzar lejos de sí, tirar), no existe ningún texto que reporte el nombre Χριστοβάλλω en griego ni en ningún otro idioma. Proviene, pues, de la palabra Χριστοφορος. Por lo demás, la evolución de Christophorus a Cristóbal es fácil de explicar: la phi cambia en be (como en Stephanus - Esteban), la rho puede cambia por la líquida ele.
Compárense las formas del mismo nombre en otros idiomas: Christopher (inglés), Cristofor (holandés), Cristòfor (catalán), Cristóbal (español), Kristoff (escandinavo) y Cristóvão o Cristóvam (portugués).
Leyenda de San Cristóbal
Una tradición indica que Cristóbal fue un gigante primogénito y unigénito de un rey cananeo, y debió haber nacido en Tiro o Sidón. Su nombre era Relicto, Ofero o Réprobus (‘réprobo, malvado’, seguramente derivado del arameo rabrab: ‘gigante’). Era horroroso (ver el apartado Leyendas antiguas, más abajo), con rostro de perro (cinocéfalo). Como quería estar al servicio de un amo digno de su fuerza, Réprobo le ofreció primero sus servicios al rey Felipe de Licia (que en griego significa ‘país de los lobos’, que podría estar relacionado con su cara de perro). Este rey era malvado y despiadado, una persona que imponía su voluntad con puño de hierro. Sin embargo un día Ofero lo vio temblando de miedo y le preguntó cual era el motivo y el rey dijo que tenía su alma vendida a Satanás y que le temía al infernal ser. Entonces dijo Ofero: «Si le temes al Demonio, él es más poderoso que tú, habré de servirle a él».
Decidió el gigante ponerse al servicio de Satanás, y buscó a un brujo para que se lo presentara. El brujo accedió a cambio de algunos favores de Ofero y emprendieron la búsqueda a caballo. En el camino el brujo evadió una cruz de piedra temblando de miedo. Ofero le reclamó ese miedo a algo tan simple como una cruz. El brujo le dijo: «Temo a quien murió en la Cruz».
El gigante preguntó al hechicero si el tal demonio temía también a ese tal Jesús y el brujo le dijo que el diablo tiembla con la sola mención de la cruz donde murió Cristo. Entonces Ofero decidió servir a tan poderoso personaje que aún después de muerto hacía que el Príncipe de las Tinieblas temblara de miedo.
Hay versiones que dicen que ese hechicero era el demonio disfrazado. En cuanto a Ofero, se dedicó a buscar a su nuevo amo, al que aunque no conocía ya había jurado ser su más bravo y sanguinario guerrero. Empezó a vagar y a preguntar a todas las personas cómo podría servir a Jesús, y nadie era capaz de contestarle, hasta que un ermitaño le dijo: «Aquí al lado hay un río donde suelen morir muchos de los que intentan atravesarlo. Tienes una estatura y fuerza descomunales; perfectamente podrás pasarlos de orilla a orilla sobre tus hombros. Ahí encontrarás a la persona que te dará la respuesta correcta» Y efectivamente, comenzó a pasar viajeros apoyado en una vara gruesa y resistente: Ofero se convirtió en porteador.
Antes había muy pocos puentes y era un problema atravesar los ríos, uno de los oficios de entonces era el de porteador: por una remuneración, hombres corpulentos pasaban a las personas de una orilla a otra de los ríos. Ese era el oficio de san Cristóbal, quien era tan buena persona que no negaba a nadie el servicio aunque no le pudiera pagar.
De Ofero a Cristóbal
Ofero empezó a cruzar a la gente por el río preguntando que donde y como podría servir a Jesús pero nadie le daba una respuesta correcta. Hasta que un día cruza la corriente cargando a un niño, a quien ni siquiera le toma la molestia de preguntarle; ¿Qué va a saber aquella frágil criatura? A mitad del camino el nivel del agua comenzó a subir, el niño se hace pesado como un costal de plomo, después pesa como si cargara el mundo entero, insoportable, y sólo a costa de enormes esfuerzos consigue llegar a la orilla. Le pregunta Ofero al pequeño: «¿Quién eres, niño, que me pesabas tanto que parecía que transportaba el mundo entero?». El niño le responde con claridad: «Tienes razón, peso más que el mundo entero, pues sobre mis hombros cargo con los pecados del mundo. Yo soy Cristo. Me buscabas y me has encontrado.
Desde ahora te llamarás Cristóbal (en griego Χριστοφόρος, compuesto de Χριστός, Cristo, y de φέρω, llevar; o sea, el que lleva a Cristo). Al ayudar a cualquiera a cruzar el río, me estarás ayudando a mí. Fija en la tierra ese árido tronco que te sirve de báculo, que mañana lo verás, no sólo florido, sino coronado de frutos». En efecto, a la mañana siguiente la estaca seca plantada en el suelo se había trocado en una esbelta palmera, con incontables frutos.
El martirio de Cristóbal.
Después del episodio del Niño Dios recibió Cristóbal el bautismo de manos del patriarca Babilas en la Basílica de Antioquía. Según algunos autores, Cristóbal portó a Cristo de cuatro maneras: en los hombros, en los labios, en el corazón y —en el momento de su martirio— en todo el cuerpo. Cristóbal empezó a evangelizar sobre todo en Samos en compañía de su gran bastón y fue un predicador elocuente. El emperador romano Decio ordenó perseguir a los cristianos y ofrecerlo como sacrificio a sus dioses paganos. Dagón, que era prefecto de Licia, cumplió con el encargo del emperador, profanó iglesias y casas de cristianos. Cristóbal vio que pronto sería prendido y se arrodilló a orar. Cristo entonces se le apareció lo levantó y le dijo: «No temas, que estoy contigo». Cristóbal, al saber, primero, y ver, después, cómo eran torturados los que confesaban públicamente la fe de Cristo, en vez de desfallecer, en medio de una multitud inmensa clamó: «También yo soy cristiano y tampoco quiero sacrificar a los falsos dioses». Inmediatamente fue detenido y conducido hacia el tribunal del prefecto.
Dagón trató de persuadirlo pero Cristóbal no se dejó sorprender ni por la buena ni por la mala. Sería sometido a los siguientes tormentos:
- fue flagelado con varillas de hierro, durante la cual no cesaba Cristóbal de cantar himnos a Dios,
- le fue colocado sobre la cabeza un casco de hierro al rojo vivo,
- fue tendido sobre una parrilla enorme para que ser quemado a fuego lento, la cual se derritió, sin que él sufriera quemadura alguna,
- le fueron arrojadas innumerables flechas, atado a un árbol, sin que ni una sola diera en el blanco, pero sí una en un ojo del prefecto...
Al día siguiente fue decapitado y Dagón hizo lo que indicara Cristóbal, recuperando la vista y convirtiéndose al cristianismo.
San Cristóbal según «La leyenda áurea»
De acuerdo al legendario relato Áurea legenda, de Santiago de la Vorágine, Cristóbal era un gigante cananeo de doce codos (poco más de cinco metros) de estatura— nacido con el nombre de Ofero, que vivió durante la primera mitad del siglo III. Su enorme fortaleza física le había hecho orgulloso, y se había jurado servir únicamente a un amo más temible que él mismo. Escogió primero a Satanás como amo, pero al enterarse de que aún el diablo temía al nombre de Dios y al signo de la cruz, renunció a su servicio y buscó quien le indicara como servir a este último.
Ofero tomó como guía a un ermitaño cristiano, que indicaba a los viajeros los lugares seguros por los cuales atravesar un peligroso río, y fue educado por él en la fe cristiana. A la muerte del ermitaño, Ofero tomó su lugar, pero gracias a su fuerza y estatura prefirió transportar los viajeros en sus hombros de un lado a otro del río. La leyenda indica que un día fue visitado por un niño pequeño, que le pidió que lo cruzara; Ofero lo tomó en sus hombros, pero quedó atónito por el peso del niño. Éste le reveló que era en realidad Jesús, y que el peso era el de los pecados del mundo que cargaba sobre sí; bautizó al gigante en el río, y le instruyó para que partiese a predicar a Samos y a Licia. Se cuenta que en su prédica, Cristóbal realizó numerosos milagros, entre ellos el de plantar su báculo en el suelo y transformarlo en un árbol. Allí lo encarceló el rey Dagón, enfurecido por la conversión de sus súbditos, y decretó su captura y martirio según las órdenes del emperador Decio.
Leyendas antiguas
El texto de De la Vorágine constituye una evolución fantástica de testimonios anteriores. Las fuentes latinas y griegas más antiguas registran un mártir, de nombre Cristóbal, originario de una tribu norafricana. Capturado por las tropas romanas a comienzos del siglo IV, fue conscripto como legionario y trasladado a prestar servicio en una guarnición romana cerca de Antioquía.
Poco se sabe de los Marmaritae a los que habría pertenecido Cristóbal; como a otras tribus africanas, las fuentes griegas solían describirlos como infrahumanos, llamándolos con frecuencia κυνοκηφαλοι, kynokefaloi, ‘cinocéfalo (cabeza de perro)’. Algunas fuentes tomaron el término literalmente, y numerosos iconos ortodoxos representan a Cristóbal con cabeza de perro. Las fuentes latinas tradujeron el término por canineus (‘perruno’). Se estima que Santiago de la Vorágine, en su Áurea legenda, lo interpretó como cananeus (‘cananeo’, de Canaán).
Las fuentes más antiguas indican que Cristóbal fue bautizado por el obispo Babilas de Antioquía; sin embargo, es imposible que fuera así, ya que Babilas fue martirizado en 251, y el nombre de la unidad a la que Cristóbal fue adscripto (Cohors Tertia Valeria Marmaritarum: ‘tercera cohorte valeria de los habitantes del Mar de Mármara’) indica que ésta fue reclutada bajo el emperador Diocleciano, cuyo nombre completo era Cayo Aurelio Valerio. Las fuentes latinas sugieren que Cristóbal fue bautizado por el obispo Pedro de Alejandría, que predicó en la región entre el 306 y el 311.
De acuerdo a estas razones, se podría identificar con san Menas de Alejandría, de cuya historicidad no se tiene duda. Los Hechos de san Cristóbal, de los que las leyendas posteriores se derivan, parecen haber sido compuestos en época cercana al martirio del santo, probablemente por el obispo de Antioquía, Teófilo el Indio, o alguien cercano a éste.
Antiguamente en las catedrales se colocaba una imagen de San Cristobal, dice la leyenda que el día que veías esa imagen la muerte no te llegaría, lo que no es cierto, claro está.
Otros santos Cristóbales
No resulta raro encontrar a otros personajes que hayan sido elevados a los altares y lleven el nombre de Cristóbal:
San Cristóbal el Bárbaro (mártir sirio del siglo IV).
Cristóbal de Campobasso, beato franciscano del siglo XV.
San Cristóbal de Collesano (siciliano del siglo XV).
Aunque obviamente el más popular es Cristóbal de Licia sobre quien habla este artículo.
Historia del culto
El culto a San Cristóbal de Licia es de origen oriental, llegando a Occidente después del siglo V, de Constantinopla pasó a Sicilia y de allí a Europa Occidental. Durante la Edad Media fue uno de los santos más venerados. En su honor se hicieron templos y monasterios, tanto en Oriente como en Occidente.
Fecha de culto
La fiesta de san Cristóbal se celebra en distintas fechas:
9 de mayo en Oriente.
10 de julio en la tradición hispana (de acuerdo con la tradición mozárabe) para dejar libre el festejo de Santiago Apóstol. En numerosas localidades españolas se han incrementado las celebraciones en honor a San Cristóbal, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, formándose hermandades y asociaciones en honor al santo patrón de automovilistas, taxistas, camioneros y conductores en general, que se han unido para festejar a su patrón. Y así, en muchas poblaciones, y sobre todo el segundo fin de semana de julio —que es el más cercano al día 10 del mes— tienen lugar verbenas, bendiciones de vehículos, así como misas y procesiones con la imagen del santo.
16 de noviembre en Cuba, especialmente en La Habana (ciudad de la cual es patrón), por ser aniversario de la fundación de dicha ciudad.
25 de julio en Occidente.
En Panamá en la localidad de Chepo.
El primer domingo de septiembre en Hornos de Moncalvillo.
San Cristóbal fue venerado como uno de los «catorce santos auxiliadores» y santo patrono de los choferes.
Erasmo de Rotterdam criticó su culto en su obra Moriae encomium (Elogio de la locura).
Reliquias
Muchas iglesias declaran tener las reliquias del santo, entre ellas la catedral de Morelia (México), que afirma haberlas recibido en el siglo XVI como obsequio del papa por la inauguración de la diócesis.
En otras religiones
San Cristóbal tiene un papel importante en la santería, siendo la representación de Agayú.
Posición de la iglesia católica
En febrero de 1969, el papa Pablo VI ordenó revisar el calendario litúrgico para suprimir a los santos de cuya existencia no hubiese pruebas. Eso no significa que los «descanonizara», sino simplemente que su celebración y veneración no es obligatoria.
En abril de 1969 se dictaminó la eliminación de san Cristóbal del santoral católico —junto con san Jorge de Capadocia (patrón de Inglaterra), santa Librada y muchos otros santos—, aunque se mantuvo el derecho a su representación iconográfica y veneración por razones tradicionalistas. Hasta ese momento, san Cristóbal había sido venerado como uno de catorce santos auxiliadores.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Crist%C3%B3bal_de_Licia
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