4 de enero - Santos y Beatos.
Santos Hermes y Cayo, mártires
En Mesia (hoy en Rumania), santos
Hermes y Cayo, mártires, originarios de Reciaria y de Bononia,
respectivamente (s. IV).
San Ferreol, obispo
En la ciudad de Uses, en
la Galia Narbonense (hoy Francia), san Ferreol, obispo, que escribió
una Regla para monjes, fue exiliado por envidia y al
regresar junto a su grey al cabo de tres años,
le recibieron con alegría, como un verdadero hombre de Dios
(581).
San Rigomerio, obispo
En Meaux, ciudad de Neustria (hoy Francia), san
Rigomerio, obispo (s. VI).
Beato Tomás Plumtree, presbítero y mártir
En Durham,
ciudad de Inglaterra, beato Tomás (Thomas) Plumtree, presbítero y mártir,
que en tiempo de la reina Isabel I fue condenado
a muerte por su fidelidad a la Iglesia católica y,
llevado ante el patíbulo, prefirió ser colgado antes que vivir
en la apostasía (1570).
Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=44568
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lunes, 16 de junio de 2014
4 de enero - Beata Cristina de Santa Croce (Oringa Menabuoi).
4 de enero - Beata Cristina de Santa Croce (Oringa Menabuoi).
Agustina.
Martirologio Romano: En Santa Cruz de Valdarno, en Etruria, beata Cristiana (Oringa, Origo) Menabuoi, virgen, que fundó un monasterio bajo la Regla de san Agustín (1310).
Fecha de beatificación: Su culto fue confirmado por Pío VI el 15 de junio de 1776.
Oringa Menabuoi, de humilde familia, nació en Santa Croce sull’Arno (Pistoya, Italia) entre 1237 y 1240. Amante de la pureza ya desde la infancia, trató de conservar mente y corazón siempre limpios, y darse a la práctica de pequeñas obras de misericordia. La oración mantenía a la pastorcita distante del mundo, sobre todo cuando sola en el campo, mientras cuidaba el ganado, sentía en torno a sí “el hálito de Dios”. Huérfana de madre aún niña, fue incomprendida y maltratada por sus hermanos, quienes, llegada la edad del matrimonio, querían obligarla a casarse. Para terminar con esta situación no vio otro remedio que el de abandonar la casa paterna y trasladarse a la vecina ciudad de Lucca, donde durante siete años se procuró lo necesario para vivir trabajando como empleada doméstica. Allí, recogida frecuentemente en oración en la oscura soledad del desván en que habitaba, cada día más enamorada de Cristo, transcurrieron los mejores momentos de su juventud.
En torno a 1265, de regreso de una peregrinación al santuario de San Miguel Arcángel en el monte Gargano, se quedó en Roma al servicio de una noble y piadosa viuda de nombre Margarita, quien muy pronto quedó prendada de sus virtudes y valía espiritual. Fue precisamente en este período cuando, por los ejemplos de caridad dados en todo momento, comenzó a ser conocida con el sobrenombre de Cristiana.
Encontrándose en Asís, adonde había llegado con Margarita para venerar la tumba del “Poverello”, “el Señor le mostró en visión una casa edificada en un lugar y una determinada forma que después ella eligió para construir el monasterio de Santa Croce”. Vuelta a su tierra de origen, dispuesta a poner en práctica el ideal de vida religiosa que había madurado en su corazón, superando obstáculos de todo tipo, en 1279 obtuvo del ayuntamiento una casa “que se le concedía para que viviera ella y quienes se le añadiesen para el servicio del Señor”. Dio así inicio al monasterio de Santa María y de San Miguel Arcángel, primero como reclusorio de tipo franciscano, y en un segundo momento bajo la regla de San Agustín, y en 1296 obtuvo el definitivo reconocimiento canónico. El año precedente el Capítulo general agustiniano celebrado en Siena ya le había hecho partícipe de todos los bienes espirituales de la Orden “en consideración al afecto que las religiosas mostraban hacia ella”.
Favorecida con dones extraordinarios y carismas, como el discernimiento de espíritus, e insigne por su humildad, pureza de vida y caridad con todos, devota de la Inmaculada Concepción de María, en 1310, después de tres años de indecibles sufrimientos, Cristiana se durmió sonriente en brazos del Señor. Fue sepultada en la pequeña iglesia del monasterio que ella consiguió convertir en prestigioso centro de espiritualidad.
Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=34535
Agustina.
Martirologio Romano: En Santa Cruz de Valdarno, en Etruria, beata Cristiana (Oringa, Origo) Menabuoi, virgen, que fundó un monasterio bajo la Regla de san Agustín (1310).
Fecha de beatificación: Su culto fue confirmado por Pío VI el 15 de junio de 1776.
Oringa Menabuoi, de humilde familia, nació en Santa Croce sull’Arno (Pistoya, Italia) entre 1237 y 1240. Amante de la pureza ya desde la infancia, trató de conservar mente y corazón siempre limpios, y darse a la práctica de pequeñas obras de misericordia. La oración mantenía a la pastorcita distante del mundo, sobre todo cuando sola en el campo, mientras cuidaba el ganado, sentía en torno a sí “el hálito de Dios”. Huérfana de madre aún niña, fue incomprendida y maltratada por sus hermanos, quienes, llegada la edad del matrimonio, querían obligarla a casarse. Para terminar con esta situación no vio otro remedio que el de abandonar la casa paterna y trasladarse a la vecina ciudad de Lucca, donde durante siete años se procuró lo necesario para vivir trabajando como empleada doméstica. Allí, recogida frecuentemente en oración en la oscura soledad del desván en que habitaba, cada día más enamorada de Cristo, transcurrieron los mejores momentos de su juventud.
En torno a 1265, de regreso de una peregrinación al santuario de San Miguel Arcángel en el monte Gargano, se quedó en Roma al servicio de una noble y piadosa viuda de nombre Margarita, quien muy pronto quedó prendada de sus virtudes y valía espiritual. Fue precisamente en este período cuando, por los ejemplos de caridad dados en todo momento, comenzó a ser conocida con el sobrenombre de Cristiana.
Encontrándose en Asís, adonde había llegado con Margarita para venerar la tumba del “Poverello”, “el Señor le mostró en visión una casa edificada en un lugar y una determinada forma que después ella eligió para construir el monasterio de Santa Croce”. Vuelta a su tierra de origen, dispuesta a poner en práctica el ideal de vida religiosa que había madurado en su corazón, superando obstáculos de todo tipo, en 1279 obtuvo del ayuntamiento una casa “que se le concedía para que viviera ella y quienes se le añadiesen para el servicio del Señor”. Dio así inicio al monasterio de Santa María y de San Miguel Arcángel, primero como reclusorio de tipo franciscano, y en un segundo momento bajo la regla de San Agustín, y en 1296 obtuvo el definitivo reconocimiento canónico. El año precedente el Capítulo general agustiniano celebrado en Siena ya le había hecho partícipe de todos los bienes espirituales de la Orden “en consideración al afecto que las religiosas mostraban hacia ella”.
Favorecida con dones extraordinarios y carismas, como el discernimiento de espíritus, e insigne por su humildad, pureza de vida y caridad con todos, devota de la Inmaculada Concepción de María, en 1310, después de tres años de indecibles sufrimientos, Cristiana se durmió sonriente en brazos del Señor. Fue sepultada en la pequeña iglesia del monasterio que ella consiguió convertir en prestigioso centro de espiritualidad.
Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=34535
4 de enero - Beato San José Manuel González.
4 de enero - Beato San José Manuel González.
Obispo.
Manuel González García, obispo de Málaga y de Palencia, fue una figura significativa y relevante de la Iglesia española durante la primera mitad del siglo XX.
El cuarto de cinco hermanos, nació en Sevilla el 25 de febrero de 1877, en el seno de una familia humilde y profundamente religiosa. Su padre, Martín González Lara, era carpintero, mientras su madre Antonia se ocupaba del hogar. En este ambiente Manuel creció serenamente y con ilusiones, que no siempre pudo ver realizadas. Sin embargo, hubo una que sí alcanzó, y que dejaría huella en su corazón: formar parte de los famosos «seises» de la catedral de Sevilla, grupo de niños de coro que bailaban en las solemnidades del Corpus Christi y de la Inmaculada. Ya entonces su amor a la Eucaristía y a María Santísima se consolidaron.
La vivencia cristiana de su familia y el buen ejemplo de sacerdotes le llevaron a descubrir su vocación. Sin previo aviso a sus padres, se presentó al examen de ingreso al seminario. Ellos acogieron esta sorpresa del hijo con aceptación de los caminos de Dios. Manuel, consciente de la situación económica en su casa, pagó la estancia de sus años de formación trabajando como fámulo.
Finalmente llegó el esperado 21 de septiembre de 1901, fecha en la que recibió la ordenación sacerdotal de manos del beato cardenal Marcelo Spinola. En 1902 fue enviado a dar una misión en Palomares del Río, pueblo donde Dios le marcó con la gracia que determinaría su vida sacerdotal. Él mismo nos describe esta experiencia. Después de escuchar las desalentadoras perspectivas que para la misión le presentó el sacristán, nos dice: «Fuime derecho al Sagrario... y ¡qué Sagrario, Dios mío! ¡Qué esfuerzos tuvieron que hacer allí mi fe y mi valor para no salir corriendo para mi casa! Pero, no huí. Allí de rodillas... mi fe veía a un Jesús tan callado, tan paciente, tan bueno, que me miraba... que me decía mucho y me pedía más, una mirada en la que se reflejaba todo lo triste del Evangelio... La mirada de Jesucristo en esos Sagrarios es una mirada que se clava en el alma y no se olvida nunca. Vino a ser para mí como punto de partida para ver, entender y sentir todo mi ministerio sacerdotal». Esta gracia irá madurando en su corazón.
En 1905 es destinado a Huelva. Se encontró con una situación de notable indiferencia religiosa, pero su amor e ingenio abrieron caminos para reavivar pacientemente la vida cristiana. Siendo párroco de la parroquia de San Pedro y arcipreste de Huelva, se preocupó también de la situación de las familias necesitadas y de los niños, para los que fundó escuelas. Por entonces publicó el primero de sus numerosos libros: Lo que puede un cura hoy, que se convirtió en punto de referencia para los sacerdotes.
El 4 de marzo de 1910, ante un grupo de fieles colaboradoras en su actividad apostólica, derramó el gran anhelo de su corazón. Así nos lo narra: «Permitidme que, yo que invoco muchas veces la solicitud de vuestra caridad en favor de los niños pobres y de todos los pobres abandonados, invoque hoy vuestra atención y vuestra cooperación en favor del más abandonado de todos los pobres: el Santísimo Sacramento. Os pido una limosna de cariño para Jesucristo Sacramentado... os pido por el amor de María Inmaculada y por el amor de ese Corazón tan mal correspondido, que os hagáis las Marías de esos Sagrarios abandonados».
Así, con la sencillez del Evangelio, nació la «Obra para los Sagrarios-Calvarios». Obra para dar una respuesta de amor reparador al amor de Cristo en la Eucaristía, a ejemplo de María Inmaculada, el apóstol san Juan y las Marías que permanecieron fieles junto a Jesús en el Calvario.
La gran familia de la Unión Eucarística Reparadora, que se inició con la rama de laicos denominada Marías de los Sagrarios y Discípulos de san Juan, se extendió rápidamente y don Manuel abrió camino, sucesivamente a la Reparación Infantil Eucarística en el mismo año; los sacerdotes Misioneros Eucarísticos en 1918; la congregación religiosa de Misioneras Eucarísticas de Nazaret en 1921, en colaboración con su hermana María Antonia; la institución de Misioneras Auxiliares Nazarenas en 1932; y la Juventud Eucarística Reparadora en 1939.
La rápida propagación de la Obra en otras diócesis de España y América, a través de la revista «El Granito de Arena», que había fundado años atrás, le impulsó a solicitar la aprobación del Papa. Don Manuel llegó a Roma a finales de 1912, y el 28 de noviembre fue recibido en audiencia por Su Santidad Pío X, a quien fue presentado como «el apóstol de la Eucaristía». San Pío X se interesó por toda su actividad apostólica y bendijo la Obra.
Su entrega generosa y la vivencia auténtica del sacerdocio son, sin duda, el motivo de la confianza que el Papa Benedicto XV deposita en él, nombrándolo obispo auxiliar de Málaga; recibe la ordenación episcopal el 16 de enero de 1916. En 1920 fue nombrado obispo residencial de esa sede, acontecimiento que decidió celebrar dando un banquete a los niños pobres, en vez de a las autoridades; estas, junto con los sacerdotes y seminaristas, sirvieron la comida a los tres mil niños.
Como pastor de la diócesis malagueña, inició su misión tomando contacto con la grey que se le había encomendado para conocer sus necesidades. Al igual que en Huelva, potenció las escuelas y catequesis parroquiales, practicó la predicación callejera conversando con todo el que se encontraba de camino... y descubrió que la necesidad más urgente era la de sacerdotes. Este problema debía afrontarse desde la situación del seminario, la cual era lamentable. Con una confianza sin límites en la mano providente del Corazón de Jesús, emprendió la construcción de un nuevo seminario que reuniese las condiciones necesarias para formar sacerdotes sanos humana, espiritual, pastoral e intelectualmente. Sueña y proyecta «un seminario sustancialmente eucarístico. En el que la Eucaristía fuera: en el orden pedagógico, el más eficaz estímulo; en el científico, el primer maestro y la primera asignatura; en el disciplinar el más vigilante inspector; en el ascético el modelo más vivo; en el económico la gran providencia; y en el arquitectónico la piedra angular».
A sus sacerdotes, al igual que a los miembros de las diversas fundaciones que realizó, les propondrá como camino de santidad «llegar a ser hostia en unión de la Hostia consagrada», que significa «dar y darse a Dios y en favor del prójimo del modo más absoluto e irrevocable».
Manuel González no escatima esfuerzos para mejorar la situación humana y espiritual de su diócesis. Su ingente actividad hace que no pase desapercibido, y con la llegada de la República a España su situación se hace delicada. El 11 de mayo de 1931 el ataque es directo, le incendian el palacio episcopal y ha de trasladarse a Gibraltar para no poner en peligro la vida de quienes lo acogen. Desde 1932 rige su diócesis desde Madrid, y el 5 de agosto de 1935 el Papa Pío XI lo nombra obispo de Palencia, donde entregó los últimos años de su ministerio episcopal.
También hay que destacar, durante todos los años de su actividad pastoral, la fecundidad de su pluma. Con estilo ágil, lleno de gracia andaluza y de unción, transmitió el amor a la Eucaristía, introdujo en la oración, formó catequistas, guió a los sacerdotes. Entre sus libros, destacamos: El abandono de los Sagrarios acompañados, Oremos en el Sagrario como se oraba en el Evangelio, Artes para ser apóstol, La gracia en la educación, Arte y liturgia, etc. Escritos que por su gran difusión se han recopilado en la reciente edición de sus Obras Completas.
Los últimos años su salud empeora notablemente, prueba que vive de modo heroico, sin perder la sonrisa de su rostro siempre amable y acogedor, y la aceptación de los designios del Padre. El 4 de enero de 1940 entregó su alma al Señor y fue enterrado en la catedral de Palencia, donde podemos leer el epitafio que él mismo escribió: «Pido ser enterrado junto a un Sagrario, para que mis huesos, después de muerto, como mi lengua y mi pluma en vida, estén siempre diciendo a los que pasen: ¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejéis abandonado!».
Su Santidad Juan Pablo II declaró sus virtudes heroicas el 6 de abril de 1998, y aprobó el milagro atribuido a su intercesión el 20 de diciembre de 1999.
Fuente: http://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=480
Obispo.
Manuel González García, obispo de Málaga y de Palencia, fue una figura significativa y relevante de la Iglesia española durante la primera mitad del siglo XX.
El cuarto de cinco hermanos, nació en Sevilla el 25 de febrero de 1877, en el seno de una familia humilde y profundamente religiosa. Su padre, Martín González Lara, era carpintero, mientras su madre Antonia se ocupaba del hogar. En este ambiente Manuel creció serenamente y con ilusiones, que no siempre pudo ver realizadas. Sin embargo, hubo una que sí alcanzó, y que dejaría huella en su corazón: formar parte de los famosos «seises» de la catedral de Sevilla, grupo de niños de coro que bailaban en las solemnidades del Corpus Christi y de la Inmaculada. Ya entonces su amor a la Eucaristía y a María Santísima se consolidaron.
La vivencia cristiana de su familia y el buen ejemplo de sacerdotes le llevaron a descubrir su vocación. Sin previo aviso a sus padres, se presentó al examen de ingreso al seminario. Ellos acogieron esta sorpresa del hijo con aceptación de los caminos de Dios. Manuel, consciente de la situación económica en su casa, pagó la estancia de sus años de formación trabajando como fámulo.
Finalmente llegó el esperado 21 de septiembre de 1901, fecha en la que recibió la ordenación sacerdotal de manos del beato cardenal Marcelo Spinola. En 1902 fue enviado a dar una misión en Palomares del Río, pueblo donde Dios le marcó con la gracia que determinaría su vida sacerdotal. Él mismo nos describe esta experiencia. Después de escuchar las desalentadoras perspectivas que para la misión le presentó el sacristán, nos dice: «Fuime derecho al Sagrario... y ¡qué Sagrario, Dios mío! ¡Qué esfuerzos tuvieron que hacer allí mi fe y mi valor para no salir corriendo para mi casa! Pero, no huí. Allí de rodillas... mi fe veía a un Jesús tan callado, tan paciente, tan bueno, que me miraba... que me decía mucho y me pedía más, una mirada en la que se reflejaba todo lo triste del Evangelio... La mirada de Jesucristo en esos Sagrarios es una mirada que se clava en el alma y no se olvida nunca. Vino a ser para mí como punto de partida para ver, entender y sentir todo mi ministerio sacerdotal». Esta gracia irá madurando en su corazón.
En 1905 es destinado a Huelva. Se encontró con una situación de notable indiferencia religiosa, pero su amor e ingenio abrieron caminos para reavivar pacientemente la vida cristiana. Siendo párroco de la parroquia de San Pedro y arcipreste de Huelva, se preocupó también de la situación de las familias necesitadas y de los niños, para los que fundó escuelas. Por entonces publicó el primero de sus numerosos libros: Lo que puede un cura hoy, que se convirtió en punto de referencia para los sacerdotes.
El 4 de marzo de 1910, ante un grupo de fieles colaboradoras en su actividad apostólica, derramó el gran anhelo de su corazón. Así nos lo narra: «Permitidme que, yo que invoco muchas veces la solicitud de vuestra caridad en favor de los niños pobres y de todos los pobres abandonados, invoque hoy vuestra atención y vuestra cooperación en favor del más abandonado de todos los pobres: el Santísimo Sacramento. Os pido una limosna de cariño para Jesucristo Sacramentado... os pido por el amor de María Inmaculada y por el amor de ese Corazón tan mal correspondido, que os hagáis las Marías de esos Sagrarios abandonados».
Así, con la sencillez del Evangelio, nació la «Obra para los Sagrarios-Calvarios». Obra para dar una respuesta de amor reparador al amor de Cristo en la Eucaristía, a ejemplo de María Inmaculada, el apóstol san Juan y las Marías que permanecieron fieles junto a Jesús en el Calvario.
La gran familia de la Unión Eucarística Reparadora, que se inició con la rama de laicos denominada Marías de los Sagrarios y Discípulos de san Juan, se extendió rápidamente y don Manuel abrió camino, sucesivamente a la Reparación Infantil Eucarística en el mismo año; los sacerdotes Misioneros Eucarísticos en 1918; la congregación religiosa de Misioneras Eucarísticas de Nazaret en 1921, en colaboración con su hermana María Antonia; la institución de Misioneras Auxiliares Nazarenas en 1932; y la Juventud Eucarística Reparadora en 1939.
La rápida propagación de la Obra en otras diócesis de España y América, a través de la revista «El Granito de Arena», que había fundado años atrás, le impulsó a solicitar la aprobación del Papa. Don Manuel llegó a Roma a finales de 1912, y el 28 de noviembre fue recibido en audiencia por Su Santidad Pío X, a quien fue presentado como «el apóstol de la Eucaristía». San Pío X se interesó por toda su actividad apostólica y bendijo la Obra.
Su entrega generosa y la vivencia auténtica del sacerdocio son, sin duda, el motivo de la confianza que el Papa Benedicto XV deposita en él, nombrándolo obispo auxiliar de Málaga; recibe la ordenación episcopal el 16 de enero de 1916. En 1920 fue nombrado obispo residencial de esa sede, acontecimiento que decidió celebrar dando un banquete a los niños pobres, en vez de a las autoridades; estas, junto con los sacerdotes y seminaristas, sirvieron la comida a los tres mil niños.
Como pastor de la diócesis malagueña, inició su misión tomando contacto con la grey que se le había encomendado para conocer sus necesidades. Al igual que en Huelva, potenció las escuelas y catequesis parroquiales, practicó la predicación callejera conversando con todo el que se encontraba de camino... y descubrió que la necesidad más urgente era la de sacerdotes. Este problema debía afrontarse desde la situación del seminario, la cual era lamentable. Con una confianza sin límites en la mano providente del Corazón de Jesús, emprendió la construcción de un nuevo seminario que reuniese las condiciones necesarias para formar sacerdotes sanos humana, espiritual, pastoral e intelectualmente. Sueña y proyecta «un seminario sustancialmente eucarístico. En el que la Eucaristía fuera: en el orden pedagógico, el más eficaz estímulo; en el científico, el primer maestro y la primera asignatura; en el disciplinar el más vigilante inspector; en el ascético el modelo más vivo; en el económico la gran providencia; y en el arquitectónico la piedra angular».
A sus sacerdotes, al igual que a los miembros de las diversas fundaciones que realizó, les propondrá como camino de santidad «llegar a ser hostia en unión de la Hostia consagrada», que significa «dar y darse a Dios y en favor del prójimo del modo más absoluto e irrevocable».
Manuel González no escatima esfuerzos para mejorar la situación humana y espiritual de su diócesis. Su ingente actividad hace que no pase desapercibido, y con la llegada de la República a España su situación se hace delicada. El 11 de mayo de 1931 el ataque es directo, le incendian el palacio episcopal y ha de trasladarse a Gibraltar para no poner en peligro la vida de quienes lo acogen. Desde 1932 rige su diócesis desde Madrid, y el 5 de agosto de 1935 el Papa Pío XI lo nombra obispo de Palencia, donde entregó los últimos años de su ministerio episcopal.
También hay que destacar, durante todos los años de su actividad pastoral, la fecundidad de su pluma. Con estilo ágil, lleno de gracia andaluza y de unción, transmitió el amor a la Eucaristía, introdujo en la oración, formó catequistas, guió a los sacerdotes. Entre sus libros, destacamos: El abandono de los Sagrarios acompañados, Oremos en el Sagrario como se oraba en el Evangelio, Artes para ser apóstol, La gracia en la educación, Arte y liturgia, etc. Escritos que por su gran difusión se han recopilado en la reciente edición de sus Obras Completas.
Los últimos años su salud empeora notablemente, prueba que vive de modo heroico, sin perder la sonrisa de su rostro siempre amable y acogedor, y la aceptación de los designios del Padre. El 4 de enero de 1940 entregó su alma al Señor y fue enterrado en la catedral de Palencia, donde podemos leer el epitafio que él mismo escribió: «Pido ser enterrado junto a un Sagrario, para que mis huesos, después de muerto, como mi lengua y mi pluma en vida, estén siempre diciendo a los que pasen: ¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejéis abandonado!».
Su Santidad Juan Pablo II declaró sus virtudes heroicas el 6 de abril de 1998, y aprobó el milagro atribuido a su intercesión el 20 de diciembre de 1999.
Fuente: http://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=480
4 de enero - Santa Faraildis (Farailda) de Gante.
4 de enero - Santa Faraildis (Farailda) de Gante.
Viuda.
Martirologio Romano: En Brouay-sur-l’Escaut, ciudad del Artois, en Neustria (hoy Francia), santa Faraildis (Pharahildis, Veerle), viuda, que, obligada a casarse con un hombre violento, abrazó hasta la ancianidad una vida de oración y austeridad (745).
Fecha de canonización: Información no disponible, la antigüedad de los documentos y de las técnicas usadas para archivarlos, la acción del clima, y en muchas ocasiones del mismo ser humano, han impedido que tengamos esta concreta información el día de hoy. Si sabemos que fue canonizado antes de la creación de la Congregación para la causa de los Santos, y que su culto fue aprobado por el Obispo de Roma, el Papa.
Viuda.
Martirologio Romano: En Brouay-sur-l’Escaut, ciudad del Artois, en Neustria (hoy Francia), santa Faraildis (Pharahildis, Veerle), viuda, que, obligada a casarse con un hombre violento, abrazó hasta la ancianidad una vida de oración y austeridad (745).
Fecha de canonización: Información no disponible, la antigüedad de los documentos y de las técnicas usadas para archivarlos, la acción del clima, y en muchas ocasiones del mismo ser humano, han impedido que tengamos esta concreta información el día de hoy. Si sabemos que fue canonizado antes de la creación de la Congregación para la causa de los Santos, y que su culto fue aprobado por el Obispo de Roma, el Papa.
Hay muchos
detalles extremadamente confusos e improbables en los relatos que han
llegado hasta nosotros de la vida de esta santa belga, y es difícil
determinar hasta qué punto la leyenda se basa en hechos históricos.
El rasgo principal parece ser que, si bien había consagrado secretamente su virginidad a Dios, sus padres la casaron, sin pedirle su consentimiento, con un rico pretendiente.
Decidida a guardar su voto, se negó a vivir maritalmente con él, lo cual incitó a su esposo a tratarla con brutalidad. Pero Dios velaba por ella y la protegió, hasta la muerte de su marido.
Apenas conocemos otros datos de su vida, fuera de los milagros y de las numerosas traslaciones de su cuerpo.
Sin embargo, está fuera de duda que adquirió gran fama en Flandes y que su culto ofrece abundante material a los especialistas del folklore. En Flandes es conocida generalmente bajo los nombres de Varelde o Verilde.
Las imágenes la representan frecuentemente con un ganso, con un gato, o llevando unas piezas de pan. El ganso se refiere probablemente al nombre de la ciudad en que reposan los restos de la santa, ya que Gante, en flamenco, significa ganso.
Las piezas de pan hacen alusión al milagro acontecido junto a su tumba: según cuenta la leyenda, una mujer que había rehusado compartir su pan con un mendigo, diciéndole que no tenía, vio sus panes convertirse en piedras. También se cuenta que Santa Ferailda hizo brotar una fuente en Bruay, cerca de Valenciennes, para calmar la sed de los que cosechaban su campo.
El pueblo afirma que el agua de esa fuente es muy eficaz contra las enfermedades de los niños, y las madres encomiendan la salud de sus hijos a nuestra santa.
El rasgo principal parece ser que, si bien había consagrado secretamente su virginidad a Dios, sus padres la casaron, sin pedirle su consentimiento, con un rico pretendiente.
Decidida a guardar su voto, se negó a vivir maritalmente con él, lo cual incitó a su esposo a tratarla con brutalidad. Pero Dios velaba por ella y la protegió, hasta la muerte de su marido.
Apenas conocemos otros datos de su vida, fuera de los milagros y de las numerosas traslaciones de su cuerpo.
Sin embargo, está fuera de duda que adquirió gran fama en Flandes y que su culto ofrece abundante material a los especialistas del folklore. En Flandes es conocida generalmente bajo los nombres de Varelde o Verilde.
Las imágenes la representan frecuentemente con un ganso, con un gato, o llevando unas piezas de pan. El ganso se refiere probablemente al nombre de la ciudad en que reposan los restos de la santa, ya que Gante, en flamenco, significa ganso.
Las piezas de pan hacen alusión al milagro acontecido junto a su tumba: según cuenta la leyenda, una mujer que había rehusado compartir su pan con un mendigo, diciéndole que no tenía, vio sus panes convertirse en piedras. También se cuenta que Santa Ferailda hizo brotar una fuente en Bruay, cerca de Valenciennes, para calmar la sed de los que cosechaban su campo.
El pueblo afirma que el agua de esa fuente es muy eficaz contra las enfermedades de los niños, y las madres encomiendan la salud de sus hijos a nuestra santa.
4 de enero - San Rigoberto de Reims.
4 de enero - San Rigoberto de Reims.
Obispo.
Martirologio Romano: En la ciudad de Reims, en Neustria (hoy Francia), san Rigoberto, obispo, que habiendo sido expulsado de su sede por Carlos Martel, en contra de lo dispuesto por los cánones, llevó una vida humilde (743).
Etimológicamente: Rigoberto = Aquel que es atractivo por su poder.
Fecha de canonización: Información no disponible, la antigüedad de los documentos y de las técnicas usadas para archivarlos, la acción del clima, y en muchas ocasiones del mismo ser humano, han impedido que tengamos esta concreta información el día de hoy. Si sabemos que fue canonizado antes de la creación de la Congregación para la causa de los Santos, y que su culto fue aprobado por el Obispo de Roma, el Papa.
San Rigoberto fue un monje benedictino, y más tarde abad del monasterio de San Pedro de Orbais. En el año 698 sucedió a san Rieul como obispo de Reims.
Los padres de san Rigoberto se llamaban Constantino y Francine. Desde muy joven se dio a la disciplina y oración. Fue un gran amante de la castidad, que alcanzó con trabajos, oraciones, y la asidua meditación de la Palabra de Dios. Muy joven fue elegido abad del monasterio benedictino de San Pedro de Orbais. Por su humildad, sabiduría, justicia y prudencia fue elegido arzobispo de Reims en el 698. En sus sermones hablaba insistentemente de la importancia de la penitencia y las buenas obras. Escribió varias obras por las que muchos se convirtieron y, alentados por sus ejemplos, se congregaban junto a él para alcanzar la santidad, como un maestro.
Durante su obispado, san Rigoberto facilitó los materiales para que se pudiera construir la catedral de Reims, una de las mejores de la época, muchas de cuyas piedras provenían de la muralla de la antigua ciudad. Asimismo restableció la vida canónica entre sus sacerdotes (antiguamente se llamaba canónico a la iglesia o la casa donde residían los canónigos reglares), facilitándoles viandas y acomodamiento, así como un fondo común para la diócesis.
San Rigoberto vivió los tiempos difíciles del paso de la dinastía merovingia a la carolingia, de Dagoberto II y Childerico III a Carlos Martel, el padre de Pipino el Breve, tiempo en el que San Rigoberto se ciñió estrictamente a su labor espiritual, trabajando con su clero y su pueblo por la fidelidad al Evangelio y al Papa de Roma, el griego San Zacarías y sus predecesores. Bautizó al mayordomo de palacio del reino de Austrasia Carlos Martel, pero hacia 717, parece ser que San Rigoberto ofendió a Carlos Martel porque no se alió con él contra Raganfredo, mayordomo de Neustria. Debido a ello, Carlos Martel le desterró a Gascuña y entregó su archidiócesis a su favorito, el sacerdote militar Milón (o Milo) de Trèves, que disfrutaba ya de las rentas de la sede de Tréves.
Carlos Martel le rehabilitó más tarde, pero Rigoberto no quiso volver a su puesto para evitar el escándalo entre los fieles, por lo que Martel le regaló una residencia en Gernicourt (en la diócesis de Soissons, en el departamento de Aisne), donde Rigoberto se retiró y murió por causas naturales en 743 (o c. 750).
Su cuerpo se encuentra enterrado en la iglesia San Thierry (en Reims). En 864, el arzobispo Hincmar de Reims trasladó sus restos a la iglesia en donde actualmente se le venera. Su primera “vitae” ensanzando sus virtudes fue escrita en el año 890 por un canónigo de Reims.
Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=44566
Obispo.
Martirologio Romano: En la ciudad de Reims, en Neustria (hoy Francia), san Rigoberto, obispo, que habiendo sido expulsado de su sede por Carlos Martel, en contra de lo dispuesto por los cánones, llevó una vida humilde (743).
Etimológicamente: Rigoberto = Aquel que es atractivo por su poder.
Fecha de canonización: Información no disponible, la antigüedad de los documentos y de las técnicas usadas para archivarlos, la acción del clima, y en muchas ocasiones del mismo ser humano, han impedido que tengamos esta concreta información el día de hoy. Si sabemos que fue canonizado antes de la creación de la Congregación para la causa de los Santos, y que su culto fue aprobado por el Obispo de Roma, el Papa.
San Rigoberto fue un monje benedictino, y más tarde abad del monasterio de San Pedro de Orbais. En el año 698 sucedió a san Rieul como obispo de Reims.
Los padres de san Rigoberto se llamaban Constantino y Francine. Desde muy joven se dio a la disciplina y oración. Fue un gran amante de la castidad, que alcanzó con trabajos, oraciones, y la asidua meditación de la Palabra de Dios. Muy joven fue elegido abad del monasterio benedictino de San Pedro de Orbais. Por su humildad, sabiduría, justicia y prudencia fue elegido arzobispo de Reims en el 698. En sus sermones hablaba insistentemente de la importancia de la penitencia y las buenas obras. Escribió varias obras por las que muchos se convirtieron y, alentados por sus ejemplos, se congregaban junto a él para alcanzar la santidad, como un maestro.
Durante su obispado, san Rigoberto facilitó los materiales para que se pudiera construir la catedral de Reims, una de las mejores de la época, muchas de cuyas piedras provenían de la muralla de la antigua ciudad. Asimismo restableció la vida canónica entre sus sacerdotes (antiguamente se llamaba canónico a la iglesia o la casa donde residían los canónigos reglares), facilitándoles viandas y acomodamiento, así como un fondo común para la diócesis.
San Rigoberto vivió los tiempos difíciles del paso de la dinastía merovingia a la carolingia, de Dagoberto II y Childerico III a Carlos Martel, el padre de Pipino el Breve, tiempo en el que San Rigoberto se ciñió estrictamente a su labor espiritual, trabajando con su clero y su pueblo por la fidelidad al Evangelio y al Papa de Roma, el griego San Zacarías y sus predecesores. Bautizó al mayordomo de palacio del reino de Austrasia Carlos Martel, pero hacia 717, parece ser que San Rigoberto ofendió a Carlos Martel porque no se alió con él contra Raganfredo, mayordomo de Neustria. Debido a ello, Carlos Martel le desterró a Gascuña y entregó su archidiócesis a su favorito, el sacerdote militar Milón (o Milo) de Trèves, que disfrutaba ya de las rentas de la sede de Tréves.
Carlos Martel le rehabilitó más tarde, pero Rigoberto no quiso volver a su puesto para evitar el escándalo entre los fieles, por lo que Martel le regaló una residencia en Gernicourt (en la diócesis de Soissons, en el departamento de Aisne), donde Rigoberto se retiró y murió por causas naturales en 743 (o c. 750).
Su cuerpo se encuentra enterrado en la iglesia San Thierry (en Reims). En 864, el arzobispo Hincmar de Reims trasladó sus restos a la iglesia en donde actualmente se le venera. Su primera “vitae” ensanzando sus virtudes fue escrita en el año 890 por un canónigo de Reims.
Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=44566
4 de enero - Santa Isabel Ana Bayley Seton.
4 de enero - Santa Isabel Ana Bayley Seton.
Fundadora.
Isabel Ana Bayley viuda de Seton, H.C., (en inglés: Elizabeth Ann Bayley Seton) (Nueva York, 28 de agosto de 1774 - Emmitsburgo de Maryland, 4 de enero de 1821). Primera santa católica nacida en los Estados Unidos de Norteamérica. Fundadora de la primera escuela católica del país, y de la primera congregación estadounidense de religiosas, las Hermanas de la Caridad.
Infancia.
Isabel Ana Bayley Charlton fue hija segunda del doctor Richard Bayley y de Catalina Charlton. Nació dentro de una familia de la iglesia episcospaliana, de arraigada y fuerte religiosidad, como su abuelo maternal sirvió como rector de una iglesia episcopaliana para 30 años. Su padre, de ascendencia hugonote, era cirujano y el primer funcionario de la sanidad del puerto de Nueva York. Más adelante fue profesor de anatomía del King’s College (hoy la Universidad de Columbia).
Siendo muy joven, en 1777 murió su madre Catalina debido al parto, seguida el año siguiente por su hija menor, también llamada Catalina. Poco después, el doctor Bayley contractó matrimonio de nuevo, con Carlota Amelia Barclay, de la notada familia Roosevelt. La nueva Señora de Bayley era una mujer muy piadosa, siendo feligresa de la iglesia episcopaliana de la Santísima Trinidad. Visitaba los hogares de familias pobres, distribuando los necessarios de la vida y llevaba la joven Isabel con ella, de lo cual la nena aprendió la caridad.
Tuvieron la pareja cinco hijos, pero no fue un matrimonio feliz, y al final se separarón. A ese punto, el doctor Bayley viajó a Londres para estudios médicos. Rechazadas por su madrastra, Isabel y su hermana mayor, María Magdalena, fueron llevadas a la casa de su tío, Guillermo Bayley, ubicada en Nueva Rochelle de Nueva York. Ya de niña, demostró fuertes inclinaciones espirituales, que ella misma notó en sus diarios. Ahí también recordó Isabel como sentió mucho la perdida de nuevo de una presencia maternal en su vida.
Matrimonio.
A los diecinueve años se casó (25 de enero de 1794) con Guillermo Magee Seton. El primer obispo episcopaliano de Nueva York presidió al matrimonio, en la casa de su tia, María Bayley de Post.
Guillermo era un acaudalado hombre de negocios y armador de barcos. Con su padre, Guillermo, y su hermano, empiezeron su propia casa de negocio. Educado en Inglaterra, Seton había visitado las impresas de contabilidad en Europa continental. Era muy amigo con el don Felipe Fillichi, un commerciante notado en Livorno de Italia.
Del matrimonio nacieron cinco hijos: Ana María (Annina) (1795-1812), Guillermo (1796-, Ricardo (1798-1823), Catalina (quien fue la primera americana a entrar las Hermanas de la Misericordia) (1800-1891) y Rebeca María (1802-1816). Aunque estaba occupada con una familia grande y el mantener del hogar, Isabel todavía se ocupó de los necesidados de la ciudad, como había aprendido de su padre y madrastra. Con otras mujeres destacadas de la iglesia, formó un grupo, llamado las Damas de la caridad, quien visitaron los hogares de los pobres para prestarles el ayudo que podían.
Tras la quiebra de los negocios de su marido después del naufragio de varios de sus barcos, la familia quedó en la ruina. Al poco tiempo, su marido se enfermó de tuberculosis. En búsqueda de un clima más favorable para su enfermedad, el matrimonio y la hija mayor, Ana María, embarcaron hacia Italia. Pero ya en puerto, durante la cuarentena legal, Guillermo Seton murió (27 de diciembre de 1803). Viuda a los veintinueve años y con cinco hijos, Isabel fue recibido por don Felipe Felicchi, el socio y amigo de su fallecido esposo, quien, con su mujer, eran una familia muy católica y acogedora. En la convivencia con sus anfitriones, Isabel Ana empezó a conocer la fe católica.
Tras su regreso a Nueva York, y antes y después de su conversión al catolicismo, Isabel le gustaba pasar tiempo ante el Santísimo Sacramento en la cercana iglesia católica de San Pedro, la única de la ciudad. Se convirtió al catolicismo, siendo bautizada (14 de marzo de 1805, Miércoles de Ceniza) por el párroco de la dicha parroquia, y el próximo año fue confirmada por el primer obispo de Baltimore, John Carroll, el primero obispo católico del país joven.
Cuando Isabel volvió de Italia, había empezado una pequena escuela para manterse a ella y sus hijos, típica de manera de viuda. Pero, después de su conversión al catolicismo, perdió el favor de sus amigos y familiares, y los padres de sus alumnas las sacaban de la escuela.
Fundadora.
Durante su lucha en proveer por sus hijos, por casualidad, llegó a conocer un presbítero francés, Guillermo Valentín de Dubourg, quien estaba en la ciudad por visita. Era miembro de una comunidad de presbiteros de San Sulpicio, refugiados de el Terror de la Revolución francesa. Se habían plantado en Maryland para abrir el primero seminario para la formación del clero, según su carisma. Dubourg ya había pensado por algunos años de encontrar algúna manera de establecer escuelas para las niñas católicas del región. Decidió que la Vda. de Seton era capaz de este proyecto, e Isabel fue invitada por Dubourg a venir hasta Baltimore para tal labor. Llegó con sus hijas en junio de 1808.
El 25 de marzo de 1809 emisó votos privados antés del obispo Caroll y su hija, Ana María, y el 1 de junio de ese mismo año, junto a sus dos cuñadas, fundaron la comunidad religiosa. Por donativo de Samuel Sutherland Cooper, un converso y seminarista, la escuela de niñas, con el nombre de "Escuela y Academia Libre de San José", se abrió en Emmitsburgo (Maryland) el 24 de junio de 1809, comenzando las clases un més después en la "Stone House" (en español: Casa de piedra), en el valle de San José.
El instituto de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en Francia estaba de acuerdo a mandar algunas hermanas para formar la pequeña comunidad, pero el emperador Napoleon no permitió que salieran del país. Así, el 17 de enero de 1812, fueron aprobadas la Regla y Constituciones de las Hermanas de Caridad de San José para la formación de muchachas pobres, que fue la primera escuela parroquial católica de los EE.UU. Inspiradas en la espiritualidad de las Hijas, fundadas por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac en Francia (1633), también fue la primera congregación católica femenina de los EE.UU.
Muerte.
Isabel se caracterizó por ser una mujer muy agradable y culta. Las mayores dificultades con las que se enfrentó fueron de carácter interno, a partir de malentendidos o conflictos personales, y por la muerte de dos de sus hijas, de otros seres queridos y de varias hermanas jóvenes de la comunidad. El resto de su vida, hasta su muerte por tuberculosis a la edad de 46 años, lo ocupó en dirigir y desarrollar la nueva congregación, a la voluntad de Dios, a su devoción a la Eucaristía, a la Sagrada Escritura y a la Virgen María. El Salmo 22 fue su favorito a lo largo de su vida de oración.
La tercera vez que fue electada Superiora, en contra de su voluntad, comentó que era la elección de una muerta. Se aflictó de tuberculosis, como su esposo, y se murió el 4 de enero de 1821.
Sus restos fueron sepultados en la Basílica que lleva su nombre: el Santuario Nacional de Santa Isabel Ana Seton, en Emmitsburgo (Maryland).
Proceso de Canonización.
1907: comienzo del proceso informativo de la Causa.
1940 (28 de febrero): la Causa es presentada en Roma.
1959 (18 de diciembre): declaración como Venerable.
1963 (17 de marzo): beatificación por el papa Juan XXIII.
1975 (14 de septiembre): canonización por el papa Pablo VI.
Culto
Su fiesta litúrgica se celebra el 4 de enero, fecha de su muerte.
Está considerada popularmente como patrona de las escuelas católica, de las viudas, de los niños en peligro de muerte y de los instructores. Su imagen en bronze figura en las puertas principales de la Catedral de San Patricio, Nueva York, titulada como Hija de Nueva York.
Más adelante, uno de sus sobrinos, James Roosevelt Bayley, se convirtió también, y fue ordenado presbítero, llegando a ser Obispo de Newark, y más tarde, Arzobispo de Baltimore. Fundó la Universidad Seton Hall en Nueva Jersey.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_Ana_Bayley
Fundadora.
Isabel Ana Bayley viuda de Seton, H.C., (en inglés: Elizabeth Ann Bayley Seton) (Nueva York, 28 de agosto de 1774 - Emmitsburgo de Maryland, 4 de enero de 1821). Primera santa católica nacida en los Estados Unidos de Norteamérica. Fundadora de la primera escuela católica del país, y de la primera congregación estadounidense de religiosas, las Hermanas de la Caridad.
Infancia.
Isabel Ana Bayley Charlton fue hija segunda del doctor Richard Bayley y de Catalina Charlton. Nació dentro de una familia de la iglesia episcospaliana, de arraigada y fuerte religiosidad, como su abuelo maternal sirvió como rector de una iglesia episcopaliana para 30 años. Su padre, de ascendencia hugonote, era cirujano y el primer funcionario de la sanidad del puerto de Nueva York. Más adelante fue profesor de anatomía del King’s College (hoy la Universidad de Columbia).
Siendo muy joven, en 1777 murió su madre Catalina debido al parto, seguida el año siguiente por su hija menor, también llamada Catalina. Poco después, el doctor Bayley contractó matrimonio de nuevo, con Carlota Amelia Barclay, de la notada familia Roosevelt. La nueva Señora de Bayley era una mujer muy piadosa, siendo feligresa de la iglesia episcopaliana de la Santísima Trinidad. Visitaba los hogares de familias pobres, distribuando los necessarios de la vida y llevaba la joven Isabel con ella, de lo cual la nena aprendió la caridad.
Tuvieron la pareja cinco hijos, pero no fue un matrimonio feliz, y al final se separarón. A ese punto, el doctor Bayley viajó a Londres para estudios médicos. Rechazadas por su madrastra, Isabel y su hermana mayor, María Magdalena, fueron llevadas a la casa de su tío, Guillermo Bayley, ubicada en Nueva Rochelle de Nueva York. Ya de niña, demostró fuertes inclinaciones espirituales, que ella misma notó en sus diarios. Ahí también recordó Isabel como sentió mucho la perdida de nuevo de una presencia maternal en su vida.
Matrimonio.
A los diecinueve años se casó (25 de enero de 1794) con Guillermo Magee Seton. El primer obispo episcopaliano de Nueva York presidió al matrimonio, en la casa de su tia, María Bayley de Post.
Guillermo era un acaudalado hombre de negocios y armador de barcos. Con su padre, Guillermo, y su hermano, empiezeron su propia casa de negocio. Educado en Inglaterra, Seton había visitado las impresas de contabilidad en Europa continental. Era muy amigo con el don Felipe Fillichi, un commerciante notado en Livorno de Italia.
Del matrimonio nacieron cinco hijos: Ana María (Annina) (1795-1812), Guillermo (1796-, Ricardo (1798-1823), Catalina (quien fue la primera americana a entrar las Hermanas de la Misericordia) (1800-1891) y Rebeca María (1802-1816). Aunque estaba occupada con una familia grande y el mantener del hogar, Isabel todavía se ocupó de los necesidados de la ciudad, como había aprendido de su padre y madrastra. Con otras mujeres destacadas de la iglesia, formó un grupo, llamado las Damas de la caridad, quien visitaron los hogares de los pobres para prestarles el ayudo que podían.
Tras la quiebra de los negocios de su marido después del naufragio de varios de sus barcos, la familia quedó en la ruina. Al poco tiempo, su marido se enfermó de tuberculosis. En búsqueda de un clima más favorable para su enfermedad, el matrimonio y la hija mayor, Ana María, embarcaron hacia Italia. Pero ya en puerto, durante la cuarentena legal, Guillermo Seton murió (27 de diciembre de 1803). Viuda a los veintinueve años y con cinco hijos, Isabel fue recibido por don Felipe Felicchi, el socio y amigo de su fallecido esposo, quien, con su mujer, eran una familia muy católica y acogedora. En la convivencia con sus anfitriones, Isabel Ana empezó a conocer la fe católica.
Tras su regreso a Nueva York, y antes y después de su conversión al catolicismo, Isabel le gustaba pasar tiempo ante el Santísimo Sacramento en la cercana iglesia católica de San Pedro, la única de la ciudad. Se convirtió al catolicismo, siendo bautizada (14 de marzo de 1805, Miércoles de Ceniza) por el párroco de la dicha parroquia, y el próximo año fue confirmada por el primer obispo de Baltimore, John Carroll, el primero obispo católico del país joven.
Cuando Isabel volvió de Italia, había empezado una pequena escuela para manterse a ella y sus hijos, típica de manera de viuda. Pero, después de su conversión al catolicismo, perdió el favor de sus amigos y familiares, y los padres de sus alumnas las sacaban de la escuela.
Fundadora.
Durante su lucha en proveer por sus hijos, por casualidad, llegó a conocer un presbítero francés, Guillermo Valentín de Dubourg, quien estaba en la ciudad por visita. Era miembro de una comunidad de presbiteros de San Sulpicio, refugiados de el Terror de la Revolución francesa. Se habían plantado en Maryland para abrir el primero seminario para la formación del clero, según su carisma. Dubourg ya había pensado por algunos años de encontrar algúna manera de establecer escuelas para las niñas católicas del región. Decidió que la Vda. de Seton era capaz de este proyecto, e Isabel fue invitada por Dubourg a venir hasta Baltimore para tal labor. Llegó con sus hijas en junio de 1808.
El 25 de marzo de 1809 emisó votos privados antés del obispo Caroll y su hija, Ana María, y el 1 de junio de ese mismo año, junto a sus dos cuñadas, fundaron la comunidad religiosa. Por donativo de Samuel Sutherland Cooper, un converso y seminarista, la escuela de niñas, con el nombre de "Escuela y Academia Libre de San José", se abrió en Emmitsburgo (Maryland) el 24 de junio de 1809, comenzando las clases un més después en la "Stone House" (en español: Casa de piedra), en el valle de San José.
El instituto de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en Francia estaba de acuerdo a mandar algunas hermanas para formar la pequeña comunidad, pero el emperador Napoleon no permitió que salieran del país. Así, el 17 de enero de 1812, fueron aprobadas la Regla y Constituciones de las Hermanas de Caridad de San José para la formación de muchachas pobres, que fue la primera escuela parroquial católica de los EE.UU. Inspiradas en la espiritualidad de las Hijas, fundadas por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac en Francia (1633), también fue la primera congregación católica femenina de los EE.UU.
Muerte.
Isabel se caracterizó por ser una mujer muy agradable y culta. Las mayores dificultades con las que se enfrentó fueron de carácter interno, a partir de malentendidos o conflictos personales, y por la muerte de dos de sus hijas, de otros seres queridos y de varias hermanas jóvenes de la comunidad. El resto de su vida, hasta su muerte por tuberculosis a la edad de 46 años, lo ocupó en dirigir y desarrollar la nueva congregación, a la voluntad de Dios, a su devoción a la Eucaristía, a la Sagrada Escritura y a la Virgen María. El Salmo 22 fue su favorito a lo largo de su vida de oración.
La tercera vez que fue electada Superiora, en contra de su voluntad, comentó que era la elección de una muerta. Se aflictó de tuberculosis, como su esposo, y se murió el 4 de enero de 1821.
Sus restos fueron sepultados en la Basílica que lleva su nombre: el Santuario Nacional de Santa Isabel Ana Seton, en Emmitsburgo (Maryland).
Proceso de Canonización.
1907: comienzo del proceso informativo de la Causa.
1940 (28 de febrero): la Causa es presentada en Roma.
1959 (18 de diciembre): declaración como Venerable.
1963 (17 de marzo): beatificación por el papa Juan XXIII.
1975 (14 de septiembre): canonización por el papa Pablo VI.
Culto
Su fiesta litúrgica se celebra el 4 de enero, fecha de su muerte.
Está considerada popularmente como patrona de las escuelas católica, de las viudas, de los niños en peligro de muerte y de los instructores. Su imagen en bronze figura en las puertas principales de la Catedral de San Patricio, Nueva York, titulada como Hija de Nueva York.
Más adelante, uno de sus sobrinos, James Roosevelt Bayley, se convirtió también, y fue ordenado presbítero, llegando a ser Obispo de Newark, y más tarde, Arzobispo de Baltimore. Fundó la Universidad Seton Hall en Nueva Jersey.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_Ana_Bayley
4 de enero - Santa Ángela de Foligno.
4 de enero - Santa Ángela de Foligno.
Terciaria Franciscana.
(Foligno, Italia 1248-1309) terciaria franciscana, mística y escritora medieval. Es venerada como santa en la Iglesia católica. Su vida es conocida casi exclusivamente a través de su autobiografía o Memorial.
Juventud y conversión.
Ángela nació en el seno de una familia noble de Foligno, ciudad de la región de Umbría (Italia), cercana a Asís. Durante sus primeros años llevó la vida corriente de una mujer de su época, dedicada a su marido y a sus ocho hijos, y con escaso interés por la religiosidad cristiana. Son pocos los datos que se conservan de esta época.
En 1285 Ángela sufrió una crisis interior. En ello tuvo influencia la vida del Beato Pedro Crisci, noble de Foligno que vendió sus propiedades y se dedicó a la penitencia dentro de la Tercera orden de San Francisco. La reacción de sus contemporáneos fue el insulto y la burla.1 Pero Ángela acabó impresionada por su comportamiento y decidió encomendarse a San Francisco de Asís para encontrar un buen confesor e iniciar una nueva vida. En sueños tuvo una visión del santo donde le comunicaba que se lo concedía. Al día siguiente del sueño se acercó a la catedral de Foligno para confesarse con el obispo. Allí se encontró con fray Arnaldo, franciscano, pariente suyo y capellán del obispo. Acabó confesándose con él e iniciando con ello una nueva etapa de su vida.
Ángela hizo promesa de castidad perpetua y empezó a llevar una vida de penitencia, regalando sus mejores vestidos y privándose de la comida mediante ayunos. Esta nueva actitud le acarreó habladurías entre las gentes. Sufrió además dolorosas pérdidas, muriendo primero su madre, y progresivamente su marido y sus ocho hijos, en breve tiempo.
Poco después peregrinó a Roma, y a la vuelta, renunció a todos sus bienes y se asoció con una compañera llamada Masazuola,2 y se dedicaron a obras de caridad, especialmente la atención a los leprosos. En 1290 ingresó en la Tercera orden de San Francisco.
Experiencias místicas.
A partir de su conversión, Ángela sufrió fuertes experiencias místicas, especialmente visiones en torno a la Pasión de Cristo.
En 1291 realizó una peregrinación a Asís para visitar la tumba de San Francisco. En mitad del camino sintió la presencia del Espíritu Santo que la acompañó durante el resto del trayecto hablando con ella. Al llegar a la Basílica de San Francisco de Asís, la dejó. Y Ángela, al sentirse abandonada, en plena entrada de la basílica comenzó a gritar pidiéndole explicaciones de por qué se marchaba.3 Esto causó la espectación de las gente y se ganó una reprimenda de fray Arnaldo, que vivía entonces en Asís y le prohibió regresar.
Al año siguiente, en 1292, fray Arnaldo fue trasladado nuevamente a Foligno. Al reencontrarse con Ángela, le pidió explicaciones sobre sus gritos. Ella se lo contó todo, haciéndole prometer que no diría nada a nadie. Las explicaciones dadas por Ángela debieron impresionar a fray Arnaldo, pues cambió su actitud, y comenzó a registrar por escrito sus confidencias. Estos escritos darían luego como resultado el Memorial.
Últimos años
Son pocos los datos que se conservan de la vida de Ángela desde 1296 hasta su muerte. En torno a su persona se constituyó un grupo espiritual que se denominó Cenáculo,4 entre los que se encontraba Ubertino da Casale.5 Desarrolló una fuerte actividad epistolar en la que respondía a cuestiones teológicas y a problemas de dirección espiritual. Esta actividad le valió el título honorífico de Maestra de teólogos. Algunos de estos escritos y cartas se recopilaron dando lugar a las Instrucciones.
Ejerció además un papel pacificador entre los franciscanos espirituales y los franciscanos conventuales, las dos corrientes en que se dividió la Orden franciscana por su diferente interpretación de los ideales franciscanos. Un papel más duro tomó respecto a la secta de los Hermanos del Libre Espíritu, a quienes se opuso directamente.6
Obras.
Ángela no escribió nada realmente. Como muchas otras escritoras de la Edad Media, se limitó a dictar y luego dar el visto bueno sobre lo escrito.7 Memorial e Instrucciones se han editado siempre juntos como una única obra. A partir del siglo XV tuvo una notable difusión por toda Europa. Se conservan completos 23 códices.8 Fue leída y recomendada su lectura por san Francisco de Sales,9 san Alfonso María de Ligorio, Jacques Bénigne Bossuet, François Fénelon y el cardenal Cisneros, que mandó traducirlos al castellano en 1505.10
El Memorial.
El Memorial fue redactado por fray Arnaldo recogiendo las explicaciones de Ángela. Está escrito en latín, aunque también hay algunas palabras en umbro, cuando fray Arnaldo no era capaz de traducirlas al latín. Consta de treinta "pasos", aunque en la redacción original solo se encuentran veintiséis, ya que fray Arnaldo fue incapaz de distinguirlos, y a partir del vigésimo los denominó "pasos suplementarios".11 El contenido del Memorial abarca desde la conversión en 1285 hasta el año 1296. Tiene el caracter de revelación o diario místico, centrado en las experiencias espirituales, y por tanto con lagunas en los hechos cotidianos.
Las Instrucciones.
Las Instrucciones son un complemento del Memorial. El conjunto de escritos que las componen es muy variado y no está ordenado; hay cartas, relatos autobiográficos, exhortaciones, conversaciones, discursos. El contenido es por tanto diverso, pero siempre de caracter religioso. Al igual que el Memorial, son textos dictados por Ángela a sus discípulos o a quienes le hacían alguna consulta. En ellos se pueden rastrear algunos datos de la última etapa de su vida.
Doctrina espiritual.
Los dos escritos de Ángela son narraciones espontáneas, confesiones, y no tratados ascético-místicos. No siguen ningún programa, sino que reflejan sus vivencias personales. La espiritualidad de fondo es de corte franciscano, cristocéntrica, especialmente en torno a la Pasión. Los treinta pasos del Memorial son un continuo conformarse con Cristo a través de la pobreza, el dolor y la humildad.
Este transformarse en Cristo no solo se realiza en un sentido espiritual e interior, sino que exige también un componente práctico y exterior, que se traduce en el servicio a los pobres,12 y en la participación de la Eucaristía.13
En algunas descripciones puede rastrearse la influencia del Pseudo Dionisio Areopagita, como la visión de Dios en las tinieblas;14 y de san Bernardo de Claraval, con el simil del hierro incandescente.15
Muerte, beatificación y canonización
Ángela enfermó antes de morir. Se desconoce qué tipo de enfermedad fue. Previendo su muerte, envió una última carta a sus hijos espirituales.16 Esto reunió en torno suyo a sus discípulos, para acompañarla en el último momento de su vida. Ángela dictó unas últimas palabras a modo de testamento para sus discípulos.17 Este testamento espiritual de la Beata puede condensarse en esta frase:
Os dejo toda mi herencia, es decir, la vida de Cristo: pobreza, dolor, desprecio.
Instrucción XXXVI.
Rodeada de sus hijos espirituales, murió el 4 de enero de 1309. Su cuerpo fue enterrado en la Iglesia de San Francisco del Convento franciscano de Foligno. Inmediatamente fue venerada como santa por el pueblo y la Orden franciscana. En 1547 Pablo III la inscribió en el santoral de la Tercera orden de San Francisco con el título de santa. Inocencio XII en 1693 aprobó su culto en la Orden franciscana sólo como beata, estableciendo como día de fiesta el 30 de marzo . El 30 de abril de 1707 Clemente XI aprobó su culto público de beata en toda la Iglesia Católica, estableciendo el 4 de enero como día de su fiesta. El papa Francisco extendió su culto a toda la Iglesia y la proclamó santa el 9 de octubre de 2013.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81ngela_de_Foligno
Terciaria Franciscana.
(Foligno, Italia 1248-1309) terciaria franciscana, mística y escritora medieval. Es venerada como santa en la Iglesia católica. Su vida es conocida casi exclusivamente a través de su autobiografía o Memorial.
Juventud y conversión.
Ángela nació en el seno de una familia noble de Foligno, ciudad de la región de Umbría (Italia), cercana a Asís. Durante sus primeros años llevó la vida corriente de una mujer de su época, dedicada a su marido y a sus ocho hijos, y con escaso interés por la religiosidad cristiana. Son pocos los datos que se conservan de esta época.
En 1285 Ángela sufrió una crisis interior. En ello tuvo influencia la vida del Beato Pedro Crisci, noble de Foligno que vendió sus propiedades y se dedicó a la penitencia dentro de la Tercera orden de San Francisco. La reacción de sus contemporáneos fue el insulto y la burla.1 Pero Ángela acabó impresionada por su comportamiento y decidió encomendarse a San Francisco de Asís para encontrar un buen confesor e iniciar una nueva vida. En sueños tuvo una visión del santo donde le comunicaba que se lo concedía. Al día siguiente del sueño se acercó a la catedral de Foligno para confesarse con el obispo. Allí se encontró con fray Arnaldo, franciscano, pariente suyo y capellán del obispo. Acabó confesándose con él e iniciando con ello una nueva etapa de su vida.
Ángela hizo promesa de castidad perpetua y empezó a llevar una vida de penitencia, regalando sus mejores vestidos y privándose de la comida mediante ayunos. Esta nueva actitud le acarreó habladurías entre las gentes. Sufrió además dolorosas pérdidas, muriendo primero su madre, y progresivamente su marido y sus ocho hijos, en breve tiempo.
Poco después peregrinó a Roma, y a la vuelta, renunció a todos sus bienes y se asoció con una compañera llamada Masazuola,2 y se dedicaron a obras de caridad, especialmente la atención a los leprosos. En 1290 ingresó en la Tercera orden de San Francisco.
Experiencias místicas.
A partir de su conversión, Ángela sufrió fuertes experiencias místicas, especialmente visiones en torno a la Pasión de Cristo.
En 1291 realizó una peregrinación a Asís para visitar la tumba de San Francisco. En mitad del camino sintió la presencia del Espíritu Santo que la acompañó durante el resto del trayecto hablando con ella. Al llegar a la Basílica de San Francisco de Asís, la dejó. Y Ángela, al sentirse abandonada, en plena entrada de la basílica comenzó a gritar pidiéndole explicaciones de por qué se marchaba.3 Esto causó la espectación de las gente y se ganó una reprimenda de fray Arnaldo, que vivía entonces en Asís y le prohibió regresar.
Al año siguiente, en 1292, fray Arnaldo fue trasladado nuevamente a Foligno. Al reencontrarse con Ángela, le pidió explicaciones sobre sus gritos. Ella se lo contó todo, haciéndole prometer que no diría nada a nadie. Las explicaciones dadas por Ángela debieron impresionar a fray Arnaldo, pues cambió su actitud, y comenzó a registrar por escrito sus confidencias. Estos escritos darían luego como resultado el Memorial.
Últimos años
Son pocos los datos que se conservan de la vida de Ángela desde 1296 hasta su muerte. En torno a su persona se constituyó un grupo espiritual que se denominó Cenáculo,4 entre los que se encontraba Ubertino da Casale.5 Desarrolló una fuerte actividad epistolar en la que respondía a cuestiones teológicas y a problemas de dirección espiritual. Esta actividad le valió el título honorífico de Maestra de teólogos. Algunos de estos escritos y cartas se recopilaron dando lugar a las Instrucciones.
Ejerció además un papel pacificador entre los franciscanos espirituales y los franciscanos conventuales, las dos corrientes en que se dividió la Orden franciscana por su diferente interpretación de los ideales franciscanos. Un papel más duro tomó respecto a la secta de los Hermanos del Libre Espíritu, a quienes se opuso directamente.6
Obras.
Ángela no escribió nada realmente. Como muchas otras escritoras de la Edad Media, se limitó a dictar y luego dar el visto bueno sobre lo escrito.7 Memorial e Instrucciones se han editado siempre juntos como una única obra. A partir del siglo XV tuvo una notable difusión por toda Europa. Se conservan completos 23 códices.8 Fue leída y recomendada su lectura por san Francisco de Sales,9 san Alfonso María de Ligorio, Jacques Bénigne Bossuet, François Fénelon y el cardenal Cisneros, que mandó traducirlos al castellano en 1505.10
El Memorial.
El Memorial fue redactado por fray Arnaldo recogiendo las explicaciones de Ángela. Está escrito en latín, aunque también hay algunas palabras en umbro, cuando fray Arnaldo no era capaz de traducirlas al latín. Consta de treinta "pasos", aunque en la redacción original solo se encuentran veintiséis, ya que fray Arnaldo fue incapaz de distinguirlos, y a partir del vigésimo los denominó "pasos suplementarios".11 El contenido del Memorial abarca desde la conversión en 1285 hasta el año 1296. Tiene el caracter de revelación o diario místico, centrado en las experiencias espirituales, y por tanto con lagunas en los hechos cotidianos.
Las Instrucciones.
Las Instrucciones son un complemento del Memorial. El conjunto de escritos que las componen es muy variado y no está ordenado; hay cartas, relatos autobiográficos, exhortaciones, conversaciones, discursos. El contenido es por tanto diverso, pero siempre de caracter religioso. Al igual que el Memorial, son textos dictados por Ángela a sus discípulos o a quienes le hacían alguna consulta. En ellos se pueden rastrear algunos datos de la última etapa de su vida.
Doctrina espiritual.
Los dos escritos de Ángela son narraciones espontáneas, confesiones, y no tratados ascético-místicos. No siguen ningún programa, sino que reflejan sus vivencias personales. La espiritualidad de fondo es de corte franciscano, cristocéntrica, especialmente en torno a la Pasión. Los treinta pasos del Memorial son un continuo conformarse con Cristo a través de la pobreza, el dolor y la humildad.
Este transformarse en Cristo no solo se realiza en un sentido espiritual e interior, sino que exige también un componente práctico y exterior, que se traduce en el servicio a los pobres,12 y en la participación de la Eucaristía.13
En algunas descripciones puede rastrearse la influencia del Pseudo Dionisio Areopagita, como la visión de Dios en las tinieblas;14 y de san Bernardo de Claraval, con el simil del hierro incandescente.15
Muerte, beatificación y canonización
Ángela enfermó antes de morir. Se desconoce qué tipo de enfermedad fue. Previendo su muerte, envió una última carta a sus hijos espirituales.16 Esto reunió en torno suyo a sus discípulos, para acompañarla en el último momento de su vida. Ángela dictó unas últimas palabras a modo de testamento para sus discípulos.17 Este testamento espiritual de la Beata puede condensarse en esta frase:
Os dejo toda mi herencia, es decir, la vida de Cristo: pobreza, dolor, desprecio.
Instrucción XXXVI.
Rodeada de sus hijos espirituales, murió el 4 de enero de 1309. Su cuerpo fue enterrado en la Iglesia de San Francisco del Convento franciscano de Foligno. Inmediatamente fue venerada como santa por el pueblo y la Orden franciscana. En 1547 Pablo III la inscribió en el santoral de la Tercera orden de San Francisco con el título de santa. Inocencio XII en 1693 aprobó su culto en la Orden franciscana sólo como beata, estableciendo como día de fiesta el 30 de marzo . El 30 de abril de 1707 Clemente XI aprobó su culto público de beata en toda la Iglesia Católica, estableciendo el 4 de enero como día de su fiesta. El papa Francisco extendió su culto a toda la Iglesia y la proclamó santa el 9 de octubre de 2013.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81ngela_de_Foligno
4 de enero - San Gregorio de Langres.
4 de enero - San Gregorio de Langres.
Obispo.
Noble de nacimiento, Gregorio gobernó durante cuarenta años el distrito de Autun, con el cargo de "conde" y se distinguió por su sentido de justicia. Era ya entrado en años, cuando murió su esposa Armentaria y él decidió realizar su deseo de abandonar el mundo y entregar su vida a Dios.
Elegido obispo de Langrés por el pueblo y el clero, San Gregorio fue un ejemplo de fidelidad a sus deberes pastorales. Hacía grandes penitencias en lo referente a la bebida y la comida. Con frecuencia pasaba una parte de la noche en oración, sobre todo en el bautisterio de Dijon, donde habitaba. San Gregorio, murió en Langrés, en 539. Según su deseo, sus restos fueron trasladados al santuario de San Benigno. Aun en los milagros que realizó después de su muerte, parece haber tenido predilección por los prisioneros de la justicia humana.
Fuente: http://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=7
Obispo.
Noble de nacimiento, Gregorio gobernó durante cuarenta años el distrito de Autun, con el cargo de "conde" y se distinguió por su sentido de justicia. Era ya entrado en años, cuando murió su esposa Armentaria y él decidió realizar su deseo de abandonar el mundo y entregar su vida a Dios.
Elegido obispo de Langrés por el pueblo y el clero, San Gregorio fue un ejemplo de fidelidad a sus deberes pastorales. Hacía grandes penitencias en lo referente a la bebida y la comida. Con frecuencia pasaba una parte de la noche en oración, sobre todo en el bautisterio de Dijon, donde habitaba. San Gregorio, murió en Langrés, en 539. Según su deseo, sus restos fueron trasladados al santuario de San Benigno. Aun en los milagros que realizó después de su muerte, parece haber tenido predilección por los prisioneros de la justicia humana.
Fuente: http://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=7
4 de enero - Santa Dafrosa de Roma.
4 de enero - Santa Dafrosa de Roma.
Mártir.
Mujer fuerte, cristiana de cuerpo entero. Esposa y madre de familia que tiene bien grabado en su alma el principio y fin de su estado y su función: ganar el cielo para ella y para los suyos. Sí, es como si la vida consistiera en un desbaratarse en el ámbito del Amor.
Primero a su marido y a sus hijos, luego al prójimo restante y al mundo, todo en el amplio ámbito de Dios que da sentido a los amores, sanos y nobles, pero con minúscula.
Y como el amor lleva a darse en búsqueda del bien de quien se ama, ahí la vemos dejando su casa en Sevilla y emigrando a la cabeza del Imperio con toda su familia a la búsqueda de un bienestar mejor. Porque era española y sevillana, de los de siempre, aún antes de que se llamaran andaluces o existiera la Giralda y antes de que fueran sus señales el toro, el albero, los palillos, el faralai y el ´`ozú ¡que caló!.
Su marido Flaviano, muere mártir en Roma. Por estar casada con un cristiano irreductible ella es condenada al destierro. A su vuelta el prefecto Aproniano la encarcela porque sigue aferrada a su principio de no sacrificar y casi enferma de hambre. El prefecto prepara las cosas para recasarla con un tal Fausto con la esperanza de que la obligue a cambiar; pero resulta el cazador casado, porque Dafrosa lo instruye en la fe cristiana, lo bautiza el presbítero Juan y acaba muriendo mártir. Como su cuerpo fue expuesto a los perros, por la noche lo recoge Dafrosa y le da sepultura cristiana. Esto la llevó definitivamente al martirio, el 4 de Enero del 362, cuando era ya único emperador Juliano.
Encantador relato que realza la entereza y la actuación, desde la feminidad, de esta mujer cristiana cabal ¿verdad? Se conocen los hechos -posiblemente agrandados en los siglos y en la distancia- por el historiador hagiógrafo hispalense Antonio Quintana quien a su vez los retoma de Pedro Julián. Cuando se narra la vida y muerte de Dafrosa se habla de toda una familia mártir - también se afirma que sus hijas Demetria y Bibiana murieron mártires en Roma, en el 362- cuya fuente impulsora es la madre, firme, fuerte y muy capaz.
Es curioso ver en la historia el papel de los aduladores del que manda. No fue precisamente el tiempo de Juliano uno de los que se caractericen por violenta persecución. El Apóstata sólo estuvo preocupado por la restauración en el Imperio del paganismo como religión oficial, al tiempo que mejoraba la administración e impulsaba la economía. Juliano no quiso mártires, sólo paganos. Pero, bien fuera por adulación, bien por odio a la fe, dicen que el prefecto Aproniano llevó esta familia a la muerte porque eran seguidores cabales del judío Cristo, el Señor.
Autor: . | Fuente: Archidiócesis de Madrid | www.es.catholic.net
Fuente: http://www.radiomaria.org.ar/content.aspx?con=342
Mártir.
Mujer fuerte, cristiana de cuerpo entero. Esposa y madre de familia que tiene bien grabado en su alma el principio y fin de su estado y su función: ganar el cielo para ella y para los suyos. Sí, es como si la vida consistiera en un desbaratarse en el ámbito del Amor.
Primero a su marido y a sus hijos, luego al prójimo restante y al mundo, todo en el amplio ámbito de Dios que da sentido a los amores, sanos y nobles, pero con minúscula.
Y como el amor lleva a darse en búsqueda del bien de quien se ama, ahí la vemos dejando su casa en Sevilla y emigrando a la cabeza del Imperio con toda su familia a la búsqueda de un bienestar mejor. Porque era española y sevillana, de los de siempre, aún antes de que se llamaran andaluces o existiera la Giralda y antes de que fueran sus señales el toro, el albero, los palillos, el faralai y el ´`ozú ¡que caló!.
Su marido Flaviano, muere mártir en Roma. Por estar casada con un cristiano irreductible ella es condenada al destierro. A su vuelta el prefecto Aproniano la encarcela porque sigue aferrada a su principio de no sacrificar y casi enferma de hambre. El prefecto prepara las cosas para recasarla con un tal Fausto con la esperanza de que la obligue a cambiar; pero resulta el cazador casado, porque Dafrosa lo instruye en la fe cristiana, lo bautiza el presbítero Juan y acaba muriendo mártir. Como su cuerpo fue expuesto a los perros, por la noche lo recoge Dafrosa y le da sepultura cristiana. Esto la llevó definitivamente al martirio, el 4 de Enero del 362, cuando era ya único emperador Juliano.
Encantador relato que realza la entereza y la actuación, desde la feminidad, de esta mujer cristiana cabal ¿verdad? Se conocen los hechos -posiblemente agrandados en los siglos y en la distancia- por el historiador hagiógrafo hispalense Antonio Quintana quien a su vez los retoma de Pedro Julián. Cuando se narra la vida y muerte de Dafrosa se habla de toda una familia mártir - también se afirma que sus hijas Demetria y Bibiana murieron mártires en Roma, en el 362- cuya fuente impulsora es la madre, firme, fuerte y muy capaz.
Es curioso ver en la historia el papel de los aduladores del que manda. No fue precisamente el tiempo de Juliano uno de los que se caractericen por violenta persecución. El Apóstata sólo estuvo preocupado por la restauración en el Imperio del paganismo como religión oficial, al tiempo que mejoraba la administración e impulsaba la economía. Juliano no quiso mártires, sólo paganos. Pero, bien fuera por adulación, bien por odio a la fe, dicen que el prefecto Aproniano llevó esta familia a la muerte porque eran seguidores cabales del judío Cristo, el Señor.
Autor: . | Fuente: Archidiócesis de Madrid | www.es.catholic.net
Fuente: http://www.radiomaria.org.ar/content.aspx?con=342
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