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lunes, 30 de junio de 2014

8 de julio - San Procopio de Cesarea.

8 de julio - San Procopio de Cesarea.

Mártir.

Martirologio Romano: En Cesarea de Palestina, san Procopio, mártir, que en tiempo del emperador Diocleciano fue conducido desde la ciudad de Scytópolis a Cesarea, donde, por manifestar audazmente su fe, fue inmediatamente decapitado por el juez Fabiano. (303 d. C.)

San Procopio fue un comerciante extranjero, un alemán católico, que tenía su comercio en Novgorod. Maravillado por la belleza de los oficios ortodoxos, abrazó la ortodoxia, repartió sus riquezas entre los indigentes e ingresó como monje al convento del Beato Varlaam de Ustiug, cerca de Novgorod. Poco tiempo después, rehuyendo la notoriedad, se alejó a la ciudad de Ustiug. Aquí eligió la difícil vida de necedad por Cristo, es decir, aparentar la demencia para llegar a tener una completa humildad. De esta manera se convirtió en el primer "necio" de Rusia. Muchos sufrimientos tuvo que aguantar durante el cumplimiento de su difícil sacrificio. Durante el verano y el invierno, portando 3 bastones de madera caminaba, descalzo y mal vestido, pernoctando en los atrios o, simplemente, sobre el suelo. Recibía limosnas de gente piadosa, pero, aunque estaba hambriento, nada aceptaba de los que mediante engaños habían adquirido sus riquezas, quedando así, sin comer nada durante varios días.


Una vez, durante una terrible helada, aquella durante la cual los pájaros en vuelo se congelan, el beato buscaba un refugio. En las casas no lo recibían. Hasta los perros, al lado de los cuales quería entrar en calor, huían de él. Procopio se estaba congelando. Repentinamente comenzó a soplar una templada brisa celestial y un ángel rozó su rostro. Gracias a todo esto, el beato entró en calor y volvieron sus fuerzas. Este milagro fue relatado por el beato a Simón, un clerigo de la catedral; además le pidió no difundirlo entes de su muerte.

Por sus sacrificios, el beato fue distinguido con el don de clarividencia. Un día se inclinó ente una niña de 3 años y les dijo: "He aquí a la madre de un gran santo." La niña fue la madre del Jerarca Esteban de Perm. En el año 1290, el beato durante una semana deambuló por la ciudad instando a los habitantes a arrepentirse y rezar, par que el Señor salve a la ciudad del destino de Sodoma y Gomorra (Génesis, capítulo 19). Nadie le creía. Repentinamente apareció en el cielo una nube siniestra. La nube crecía y crecía, de tal manera que el día se convirtió en noche. Centelleaban los relámpagos, bramaba el trueno con tanta fuerza que estremecía los muros de los edificios. El ruido de la tormenta tapaba el clamor de los habitantes. Todos tuvieron un presentimiento de destrucción y de muerte. Los habitantes corrieron a la catedral. Allí, ante el icono de la Anunciación, rezaba el beato. Y el milagro ocurrió. Una fragancia llenó el templo.
 
El mirra que fluía del icono milagroso era tan abundante que se pudieron llenar todos los recipientes que se encontraban en la iglesia. La gente se untaba y se curaba de sus males. Después el sofocante aire refrescó y se asomó el sol. A 20 km. de Ustiug, en el prado de Kotovalsk las nubes desencadenaron granizo y relámpagos. El granizo quebró el bosque de muchos años, pero no produjo daño ni a la gente, ni a los animales. En recordación de la salvación de la ciudad de su destrucción, fue establecida la festividad del icono de la Virgen de Ustiug.

Conversando con la gente devota, cada palabra y cada acción del santo fueron consejos y prevenciones. En el año 1303 falleció el virtuoso Procopio, ya muy anciano, en las puertas del monasterio de Arjangelsk. Sobre su tumba ocurrieron muchos milagros. Están registradas también las apariciones del "elegido" de Dios.

8 de julio - San Adrián (Adriano) III.

8 de julio -San Adrián (Adriano) III

CIX Papa.

San Adriano sucedió al Papa Marino I en el año 884, durante una época particularmente tumultuosa de la historia del pontificado.

El nuevo Pontífice adoptó al rey de Francia, Carlomán, por hijo espiritual y tomó medidas para impedir que el obispo de Nimes siguiese molestando a los monjes de la abadía de Saint Giles. También se dice que castigó con una severidad digna de sus crímenes al antiguo cortesano, Jorge del Aventino, y a la rica viuda de otro cortesano que había sido asesinado en el atrio de San Pedro.

Como es bien sabido, en la Roma de fines del siglo IX se cometieron crímenes horribles. El año 885, el emperador Carlos el Gordo invitó a San Adriano a una dieta reunida en Worms. Ignoramos qué razones tenía para invitar especialmente al Papa; en todo caso, el emperador no llegó a ver cumplidos sus deseos, pues San Adriano enfermó durante el viaje y murió en Módena, en julio o en septiembre.

Fue sepultado en la iglesia abacial de San Silvestre de Nonántola. El pontificado de San Adriano duró catorce o dieciséis meses; lo poco que sabemos sobre él, no nos proporciona ningún detalle sobre su santidad personal, pero lo cierto es que, desde su muerte, empezó a venerársele como santo en Módena.

Su culto fue confirmado en 1891. Durante el breve pontificado de San Adriano III, Roma se vio asolada por la carestía y el Papa hizo cuanto estuvo en su mano por aliviar los sufrimientos del pueblo. Flodoardo, el cronista de la diócesis de Reims, le alaba como padre de sus hermanos en el episcopado.


Fuente:  http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=37697

8 de julio - Santos Aquila y Priscila (Prisca).

8 de julio - Santos Aquila y Priscila (Prisca).

Esposos Mártires.

fecha: 8 de julio
†: s. I
canonización: bíblico
hagiografía: Abel Della Costa
Conmemoración de los santos esposos Águila y Prisca o Priscila, colaboradores del apóstol Pablo, a quien acogían en su casa y por cuya protección expusieron sus propias vidas.
Refieren a este santo: Santa Prisca de Roma
 En Romanos 16,3-4 se recoge un conmovedor saludo de san Pablo: «Saludad a Prisca y Aquila, colaboradores míos en Cristo Jesús. Ellos expusieron sus cabezas para salvarme. Y no soy solo en agradecérselo, sino también todas las Iglesias de la gentilidad»

Lamentablemente, no sabemos a qué ocasión se refiere cuando dice que expusieron sus cabezas para salvarle. Por lo que leemos en Hechos 18, acompañaron a san Pablo a Éfeso, y se establecieron allí, así que podría ser en la «revuelta de los plateros», o en alguna otra de las «agitadas aventuras» del Apóstol de los Gentiles.

Priscilla es sólo el diminutivo de Prisca, así que la identidad entre la pareja que se nombra tres veces en las paulinas (el ya mencionado Romanos 16,3; 1Cor 16,19 y 2Tim 4,19) y la que aparece en Hechos 18 está asegurada. 
Poco más conocemos de ellos que lo que se nos cuenta en Hechos: eran judíos huídos de Roma por el decreto de expulsión de los judíos al que se refiere también el historiador romano Suetonio en su «Vida de Claudio» (n. 25): «...expulsó de Roma a los judíos por las continuas peleas a causa de un tal Cresto...», que normalmente se entiende que se refiere a las discusiones -muchas veces violentas- entre los judíos y los judeocristianos, que en esa época (estamos en el año 49) eran todavía una misma religión, al menos formal y legalmente. Así que no podemos saber si Aquila y Prisca eran ya cristianos (juedocristianos) o se convirtieron por la predicación de Pablo.

Fueran judíos o judeocristianos, venían de la gentilidad, y posiblemente vivían un judaísmo más «abierto al mundo» que el palestinense, que tanto rechazaba a Pablo. Poco puede agregarse a lo que dice Hechos 18,2-3: «Se encontró con un judío llamado Aquila, originario del Ponto, que acababa de llegar de Italia, y con su mujer Priscila, por haber decretado Claudio que todos los judíos saliesen de Roma; se llegó a ellos y como era del mismo oficio, se quedó a vivir y a trabajar con ellos. El oficio de ellos era fabricar tiendas». Por supuesto, que diga allí que era «un judío», ni afirma ni niega que fuera un cristiano, sólo los sitúa dentro de las dos clases que maneja Hechos: los judíos y los gentiles.

Más tarde acompañaron a Pablo a Éfeso, aunque allí se separaron de él, lo que sugiere la idea de que ellos se establecieron en esa ciudad. Unos versículos después los vemos evangelizando, en efecto,s e nos cuenta de un judeocristiano, Apolo, que estaba muy entusiasmado con Jesús, pero que sólo conocía el bautismo de Juan (hubo todo un grupo dentro de la Iglesia inicial que sólo conocía -o reconocía- el bautismo de Juan), Priscila y Aquila completarán la iniciación crsitiana de este judío: «Al oírle Aquila y Priscila, le tomaron consigo y le expusieron más exactamente el Camino» (Hecho 18,26).

Allí termina todo lo que sabemos de ellos. Una última -cronológicamente hablando- mención de la pareja la tenemos en 2Timoteo 4,19, en un saludo («Saluda a Prisca y Aquila y a la familia de Onesíforo»); como se trata de una carta tardía, muy probablemente pseudoepigráfica (es decir, escrita con el nombre de Pablo, pero cuando ya había muerto), no podemos saber qué partes provienen del propio san Pablo, y por lo tanto a qué contexto pertenecen los saludos, ni si la presencia de esos nombres en la epístola significa que ellos se establecieron por siempre en Éfeso (ya que la carta se dirige allí).

Cualquier introducción a Hechos, a Romanos o a la vida de san Pablo mencionará a estos colaboradores; sugiero como siempre -sin ninguna exclusividad- el Comentario Bíblico San Jerónimo (1970), o el Nuevo CBSJ (2004), cualquiera de lso dos entra en detalles sobre los personajes mencionados por san Pablo o Hechos. Eusebio también los menciona (HE II,18,9), pero no agrega más que lo que dice Hechos. Sobre la cuestión del «Titulus Sanctae Priscae» véase el artículo del Butler correspondiente a santa Prisca, al parecer una santa romana del mismo nombre que la que conmemoramos hoy.

Abel Della Costa
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2287

Fuente: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2287

8 de julio - San Quiliano.

8 de julio - San Quiliano.

Obispo y Mártir.

En Herbipoli (hoy Würzburg), ciudad de Austrasia, san Quiliano, obispo y mártir, natural de Irlanda, desde donde viajó a esta región para predicar el Evangelio, y en la que, por velar diligentemente para que se observase en ella la vida cristiana, fue martirizado (s. VII ex.).

Quiliano era un monje irlandés. En el año 686, antes o después de recibir la consagración episcopal, partió a Roma con once compañeros, y el Papa Conon le encargó predicar el Evangelio en Franconia (Badén y Baviera).

El santo, asistido por el sacerdote Colmano y el diácono Totnano, convirtió y bautizó a numerosos paganos en Würzburg. Entre dichos convertidos figuraba el duque de la ciudad, Gosberto.

Una biografía medieval narra en la forma siguiente el martirio de San Quiliano: El duque había contraído matrimonio con Geilana, la viuda de su hermano. San Quiliano le indicó que tal matrimonio era inválido, y el duque prometió separarse de Geilana; pero ésta, enfurecida, aprovechó la ausencia de su esposo, quien había partido a una campaña militar, para que sus esbirros decapitaran a los tres prisioneros.

Consta con certeza que Quiliano, Coimano y Totnano evangelizaron realmente la Franconia y la Turingia oriental y que fueron mártires.

El culto de San Quiliano existió en Irlanda, así como en las diócesis de Würzburg, Viena y algunas otras. 


Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=37699

8 de julio - Beato Pedro Vigne.

8 de julio - Beato Pedro Vigne.

Presbítero y Fundador de la Congregación de las Hermanas del Santísimo Sacramento.


Pedro Vigne nació el 20 de Agosto de 1670 en Privas (Francia), pequeña ciudad muy marcada aún por las consecuencias de las guerras de religión del siglo anterior, entre católicos y protestantes. Su padre Pedro Vigne, honrado comerciante en textil, y su madre, Francisca Gautier, casados en la Iglesia Católica, han hecho bautizar a sus cinco hijos en la parroquia católica de Santo Tomás de Privas. Dos hijas murieron muy temprano. Pedro y sus dos hermanos mayores, Juan Francisco y Eleonora, viven con sus padres en una relativa comodidad.

A los 11 años, Pedro es llamado por el Cura de la parroquia para firmar como testigo las actas parroquiales de Bautismo, matrimonio y sepultura.

Después de haber recibido una educación e instrucción de buen nivel, al final de su adolescencia, de repente su vida está transformada por la toma de conciencia de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía. Esta experiencia le orienta definitivamente hacia Jesús que entrega su vida en la Cruz por nuestro amor y que, por la Eucaristía, no cesa de darse a todos. En 1690 entra en el seminario sulpiciano de Viviers. Ordenado sacerdote, el 18 de Septiembre de 1694, en Bourg Saint Andéol, por el obispo de Viviers, está destinado como coadjutor a Saint Agrève. Durante seis años ejerce allí su ministerio sacerdotal en amistad con su párroco y en cercanía con los fieles.

Siempre atento para discernir a través de los acontecimientos la voluntad del Señor sobre su vida, se siente llamado a vivir otra cosa. Al principio su itinerario espiritual parece ser un poco vacilante, pero se hará cada vez más firme y seguro. Su deseo de ser misionero entre la gente sencilla le decide a entrar en la Congregación de los Lazaristas, en Lyon, en 1700. Allí recibe una sólida formación a la pobreza y a las «misiones populares» y empieza a recorrer pueblos y ciudades con sus compañeros para evangelizar al pueblo cristiano. En 1706 deja voluntariamente a los Lazaristas. Más que nunca le mueve la pasión de las almas, sobre todo la gente de los pueblos y caseríos. Después de un breve tiempo de búsqueda, su vocación se delinea con firmeza y adquiere un rumbo firme. Pedro será «misionero itinerante», aplicando su propio método pastoral a la vez que somete siempre su ministerio a la autorización de sus superiores jerárquicos.

Incansablemente, y durante más de treinta años, recorre, andando o a caballo, los caminos del Vivarais, del Dauphiné y más aún. Para hacer conocer, amar y servir a Jesucristo se enfrenta con el cansancio de los viajes y el rigor del clima. Predica, visita a los enfermos, catequiza a los niños, administra los sacramentos y va hasta llevar a hombros «su» confesionario para estar siempre dispuesto a ofrecer la misericordia de Dios. Celebra la Misa, expone al Santísimo, enseña a los fieles a adorar. María, «Hermoso sagrario de Dios entre los hombres» tiene también un lugar de predilección en su oración y enseñanza.

En el transcurso de una de sus misiones, en 1712, llega a Boucieu le Roi cuya topografía le permite levantar un Vía Crucis. Con la ayuda de los feligreses de la zona construye 39 estaciones que, a través del pueblo, el campo y la montaña, enseñan a los cristianos a seguir a Jesús desde la Cena hasta Pascua y Pentecostés.

Boucieu va a ser su residencia, fuera de las misiones. Allí reúne a algunas mujeres que encarga de «acompañar a los peregrinos» del Vía Crucis para ayudarles a meditar y a orar.

Es allí que funda la Congregación de las Hermanas del Santísimo Sacramento. El 30 de Noviembre de 1715, en la iglesia, les entrega la cruz y el hábito religioso. Les invita a hacer turnos para adorar a Jesús presente en la Eucaristía, y a vivir juntas fraternalmente. Les confía la tarea de enseñar a la juventud. Atento a la necesidad de instruir a los niños para darles la oportunidad de acceder a la fe y adoptar comportamientos cristianos, Pedro Vigne abre escuelas y crea un seminario de «Regentas», modo de llamar entonces a las maestras de escuela.

Una vida tan intensa necesita apoyos. Cuando el Padre Pedro va a Lyon para comprar, nunca deja de ir a casa de sus antiguos maestros de San Sulpicio para encontrar a su confesor y a su director espiritual. Atraído pronto por la espiritualidad eucarística de los Sacerdotes del Santísimo Sacramento, fundados por Monseñor d´Authier de Sisgaud, el 25 de Enero de 1724, en Valence, le admiten como cofrade en esta sociedad sacerdotal y beneficia de su ayuda espiritual y temporal.

A la vez que asume el acompañamiento de su joven Congregación, Pedro Vigne continúa sus viajes apostólicos y, para prolongar los frutos de sus misiones también escribe libros: reglamentos de vida, obras de espiritualidad y sobre todo las «meditaciones sobre el libro más hermoso que es Jesucristo sufriendo y muriendo en la Cruz».

El vigor de este caminante de Dios, la intensidad de su actividad apostólica, sus largas horas de adoración, su vida de pobreza, testimonian no solo de una robusta constitución física sino de un amor apasionado por Jesucristo que amó a los suyos hasta el extremo (cf. Jn 13, 1).

Sin embargo, a los 70 años acusa los efectos del cansancio. En el transcurso de una misión en Rencurel, en las montañas del Vercors, un fuerte malestar le obliga a interrumpir su predicación. A pesar de todos sus esfuerzos para celebrar aún la Eucaristía y exhortar a los fieles a vivir el amor a Jesús, se da cuenta que su fin se acerca, expresa todavía su inmenso ardor misionero y entra en profunda oración. Un sacerdote, y dos Hermanas llegadas rápidamente, acompañan sus últimos momentos. El 8 de Julio de 1740 se reúne con Aquel que tanto amó, adoró y sirvió. Su cuerpo fue transportado a Boucieu donde descansa aún en la pequeña iglesia.

Fue beatificado el 3 de octubre de 2004.

Reproducido con autorización de Vatican.va


Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=42592