07 de agosto - Beato Francisco Gargallo Gascón.
Sacerdote y Mártir.
Martirologio Romano: En diversos lugares de
la diócesis de Lleida (Lérida), España, Beatos Mariano Alcalá Pérez
y 18 compañeros de la Orden de la Bienaventurada Virgen
de las Mercedes, asesinados por odio a la fe. (†
1936-37)
Fecha de beatificación: 13 de octubre de 2013, durante
el pontificado de S.S. Francisco.
El padre Francisco Gargallo fue un todoterreno.
Quien lo
conociera de cerca, lo definió como un prodigio, que es
mucho decir. Pero sí lo era, pues cuantos lo trataron,
fueron contestes en ponderarlo hombre humilde, afectuoso; buen religioso, muy
fiel a su deber, ejemplar en toda virtud; excelente superior,
paciente con los subordinados, afable.
Pues este dechado nació en
Castellote, Teruel, el 24 de febrero de 1872, de Manuel
y Juana. El 10 de noviembre de 1889, a las
ocho de la tarde, lo revestía con la blanca librea
el padre Pedro José Ferrada, ante el padre Florencio Nualart;
el padre Ferrada también recibió sus votos el 14 de
noviembre de 1890, ante los padres Ramón Prat y Domingo
Aymeric. Siguió en El Olivar, pero, por cabal y prometedor,
enseguida, ya en 1892, fue enviado a Roma. Cursaría filosofía
(1892-1893, 1893-1894) y teología (1894-l895, l895-l896, l896-1897, 1897-1898) en la
Universidad gregoriana; sin pasar, desgraciadamente, por ningún examen oficial, me
figuro que por hacer ahorros económicos. En San Adrián emitió
los votos solemnes el 11 de febrero de 1894, ante
el general padre Pedro Armengol Valenzuela, y en la Ciudad
eterna lo consagró presbítero monseñor Francesco Casseta el 14 de
junio de 1896.
Fue de inmediato iniciado en los altos
ministerios de la Orden. Mucho se confiaba en él, cuando
tales distinciones se le hacían. Desde 1902 a 1912 fue
fungiendo de postulador, procurador, secretario general (con el general padre
Mariano Alcalá desde 1911). En mayo de 1903 presentó ante
la congregación de Ritos el proceso de culto inmemorial de
la venerable Natalia de Tolosa. En 1908 obtuvo un breve
papal privilegiando la devoción de los Siete sábados en honor
de nuestra Madre. El 16 de mayo de 1909 divulgó
el Breve con las facultades de impartir la bendición papal
en la Merced. El 17 de enero de 1910 gestionó
la erección canónica de la casa de Fraga. En julio
de 1912 dio a luz el primer número del Boletín
de la Orden.
Además se había convertido en el gran
liturgista de la Merced, que confeccionó desde 1900 a 1927
el Directorium de las celebraciones de la santa Misa y
del Oficio divino en la Merced. Fruto de su laboriosidad
e investigación, en 1923 publicó el delicioso Compendio de sagradas
ceremonias y prácticas domésticas para el uso de los Religiosos
y Religiosas de la Orden de Nuestra Señora de la
Merced, verdadero memorial de los cultos, los ancestrales usos y
las venerables tradiciones de la Familia mercedaria.
Pero, porque aquí
se le necesitaba, su Provincia lo reclamó. El 21 de
junio de 1913 llegó a El Olivar, haciéndose de inmediato
cargo de los novicios, si bien el título de maestro
no se le confirió hasta el 1 de febrero de
1914. En el capítulo de 1915 abogó por la supresión
de la casa de Borges Blanques, pues no tenía erección
canónica; el 12 de agosto la misma asamblea lo designó
prior de Barcelona, porque venía el séptimo centenario de la
fundación de la Orden. Y, a tal efecto, el 11
de abril de 1917 recibía instrucciones de la Curia general
de trabajar con la casa Subirana para el Anuario eclesiástico
de 1918; realizando magníficos aportes con los padres Manuel Sancho
y Faustino Gazulla, responsabilizándose personalmente del apartado de celebraciones religiosas.
El centenario dejó muy prestigiada a la Orden en Barcelona.
Estuvo en el capítulo de Lérida desde el 12 al
21 de enero 1920, y, porque mostró su apoyo a
la continuidad del colegio de Lérida, fue constituido su rector.
Tomando posesión el 12 de febrero, se dio a trabajar,
con mejoría inmediata y frutos palpables. A una con un
valiosísimo equipo comunitario, publicitó el colegio, instaló teléfono, compró a
plazos una máquina de escribir, renovó y amplió aulas, pintó
todo el inmueble, principió catecismo las tardes de los domingos,
fundó la academia María Corredentora con finalidad científico-literaria-musical-teatral, creó la
revista El colegial mercedario. Se dio todo porque pensaba que
quitar el colegio sería la ruina de esta Casa y
un grave detrimento moral de la misma y de la
Provincia. No obstante que los medios eran escasos y el
personal insuficiente.
Duró hasta el capítulo de Barcelona, del 13
de enero de 1923; cuando salió diputado al capítulo general
y superior de El Olivar, siendo renovado en el capítulo
de San Ramón, el 3 de agosto de 1926. El
30 de enero de 1923, a la 16:30, entraba en
El Olivar, y entraba con todas. Cuidaba las ceremonias del
altar, estaba pendiente de las olivas y de los cerdos;
modernizaba los aperos con lo último para sembrar, aventar, segar;
adquiría una olla express, agasajaba a los sacerdotes de la
contornada y estaba pronto para ayudarles en las tareas pastorales,
sobre todo, dando solemnidad a sus fiestas patronales. Del campo
o el aprisco, con la mayor naturalidad, se iba a
dar clase a los formandos, o al coro para entonar
vísperas. Promovía la plantación de cebollinos y tomateras, manzanos y
nogales, hasta probó con el cultivo del tabaco. Así hasta
el 26 de noviembre de 1926.
Se presentó la perspectiva
de abrir una misión en Puerto Rico, y la Provincia
confió en él. Quién si no sería capaz de roturar
un campo tan nuevo y arriesgado. Estuvo unas semanas entre
Lérida y Barcelona, hasta que el 28 de febrero de
1927 salió para Puerto Rico con los padres Bienvenido Lahoz
y Enrique Morante, tres pioneros capacitados e ilusionados, pues la
fundación se conceptuaba reencuentro con el espíritu mercedario más genuino
y solución de las miserias económicas de la Provincia. Pero
no resultó. Fue ésta la etapa más negra en la
vida del padre Francisco; no obstante que la acción pastoral
fue increíble y ubérrima. Pero el apoyo económico que se
esperaba no cuajó, que las fincas no resultaron ser lo
que parecían y un ciclón arrasó por entero las plantaciones.
El padre Gargallo luchó con denuedo, por lo económico y
más en lo misional, mas, gravemente enfermo, tuvo que volverse;
pudieron con su generosidad los climas recios del trópico y
una inoportuna intervención quirúrgica. El 17 de abril de 1929
estaba de vuelta en Barcelona. No se alteró, obrando, dice
el padre Bienvenido Lahoz, como religioso serio, de pocas palabras,
trabajador, observante, muy severo consigo mismo, pero como superior, comprensible
y amable, amaba la soledad.
Y recala en El Olivar
nuevamente, a mediados de 1929, para comendador, siendo reiteradamente nominado
el 3 de agosto de 1932 y el 7 de
agosto de 1935. Son tiempos muy difíciles; de inseguridad, de
persecución, de pobreza. Comparte las preocupaciones del padre Provincial y
lucha por todos los medios para sacar adelante a su
numerosa comunidad, mimando los huertos, mejorando las cuadras y los
corrales; pone conejos, gallinas, vacas, cerdos, palomas. Siempre en vilo
por su comunidad, noche y día pendiente de los riesgos
del agro, los hielos, los pedriscos, las sequías; tenía de
una mano a su provincial el padre Carbonell y a
la Madre divina de El Olivar. Ciento ochenta cartas a
los superiores mayores hablan de éstas sus preocupaciones y de
sus asombrosos valores morales.
Cada día más sencillo y humilde,
se mostraba muy paternal en el ejercicio de su autoridad,
realizaba los servicios más humildes de la casa con la
mayor naturalidad; incluso remendando con sus propias manos las zapatillas
de los muchachos y, lo recuerda el padre Jaime Monzón,
paseando por las montañas de El Olivar, en los días
muy fríos nos cubría con su escapulario. Mi padre, Vicente
Millán, que aquellos años llevaba un economato en Estercuel, elogia
su delicada conciencia en no defraudar ni un céntimo. A
todo esto, momentos hubo que impartía diariamente cuatro horas de
clase… a más de los trabajos de superior, los afanes
de las fincas...
Años más tarde aquellos novicios y postulantes
se emocionarán en el recuerdo del hombre ejemplar, virtuoso, santo
con todas las dimensiones, rebosante de caridad, observante, humilde, laborioso;
que se distinguía por la prudencia, tratando a todos con
mucha benevolencia; por la humildad, sin ostentarse nunca como superior;
por la bondad, tratando a los inferiores con mucha amabilidad;
por la responsabilidad, afrontado las adversidades de los tiempos. Puntualiza
el padre Mateo Conde que nunca se eximía de la
observancia regular, no obstante ser superior; sino que, al contrario,
era siempre el primero en todo, en llegar al rezo
o en correr a la era cuando se cernía la
tormenta. Sobresalió en él la simplicidad, pues, no obstante ser
superior, se humillaba para acomodarse a los estudiantes; acertaba imponer
la observancia con simplicidad, suavidad y energía a la par.
Y no menos en la mortificación, hasta comer los restos
que dejaban otros.
A lo que añade fray Vicente Alarcón:
era en grado supremo bueno, recogido, mortificado, ejemplar, agradecido, caritativo
con los pobres y los peregrinos que llegaban a El
Olivar, nunca se lamentaba de nada, amaba entrañablemente la vida
religiosa y el retiro, no era amigo de salidas ni
viajes sin necesidad, no le agradaba pernoctar fuera, con los
religiosos más que superior era padre, todo corazón, sin rehuir
sacrificios por la comunidad, modelo de religiosos y de superiores,
devotísimo de nuestra Madre de la Merced, a veces se
quedaba muy tarde de vigilia en la iglesia, pero al
día siguiente era el primero en la oración. Últimamente lo
percibí muy preocupado por la comunidad; sobre todo los últimos
días antes de la revolución fueron muy dolorosos y se
mostró más fervoroso que nunca.
Gozaba de El Olivar, porque
tenía mucho de eremita, por eso no le gustaba viajar.
Pero era feliz yendo a la chopera con su gente
y los curas aledaños para compartir una caracolada o celebrar
cualquier evento con unos pichones del palomar conventual.
Todo ese buen
hacer lo rubricó con una muerte valerosa, a tenor de
su vida interior.
Martirio de los Padres Francisco Gargallo Gascón y Manuel Sancho Aguilarmartirio
Enero 1937 en Ivorra, Lleida (España)Eran muy ingenuos nuestros frailes de El Olivar. Estaba toda España envuelta en llamas desde el 18 de julio, y nuestros Mercedarios seguían tan tranquilos. El 25 de julio todos, padres y estudiantes, celebraron fiesta solemnísima de Santiago en Crivillén. El 1 de agosto, por la mañana, el padre Sancho se fue a Crivillén con los postulantes,
Trini de Núñez los acogió en su casa; el Padre
apenas comía, seguía dando los ejercicios espirituales a los que
tomarían el hábito; rezaba en su cuarto. Regresaron al convento
al atardecer del día 3 muy confortados y dispuestos al
martirio.
En el Convento algunos religiosos venían haciendo guardia por la
noche en los alrededores del Cenobio. El médico de Estercuel,
Ramón Buñuel, les aconsejó evacuar el convento, por respuesta, el
padre Sancho le dio un abrazo diciéndole con gran serenidad:
Adiós, hijo mío, hasta el cielo, que en este mundo
no volveremos a encontrarnos. El 1 de agosto se rezó
el rosario y se cantó la sabatina. El 2 aún
se llevó vida de comunidad, pero cundió la alarma porque
llegó el padre Conde, paúl de la comunidad de Alcorisa,
huido de los rojos. A las 22 horas salía la
primera expedición, camino de Oliete, con la consigna de hallarse
todos en Zaragoza.
El día 3, al rayar el alba, con
igual meta, partió la segunda cuadrilla. Para la tercera remesa
quedaron padre Francisco Gargallo, padre Manuel Sancho, fray Pedro Esteban,
fray Antonio Lahoz, fray José Trallero, fray Jaime Codina, el
novicio fray Vicente Alarcón y cuatro postulantes, permanecieron esperando la
vuelta de los criados y de las caballerías para que
les transportaran el equipaje hasta Muniesa, como lo hicieran con
la segunda expedición. Oyeron misa fervorosísimamente, dedicaron el día a
esconder objetos de culto en el osario, seguían aguardando. Puesto
el sol, el padre Gargallo reunió a todos en la
templo e hizo una sentida reflexión, invitando a sumir el
reservado y hablando del posible martirio. Cobraron valor y se
dispusieron a salir con lágrimas en los ojos y dejando
el corazón junto a la Virgen. Constantino Vidal, el pastor,
fue testigo de aquel quebranto. Aún aguantaron los cuatro hermanos
a la espera de los criados, mientras que los dos
padres, el novicio fray Vicente Alarcón y los postulantes, todavía
se demoraron a dos kilómetro del Convento esperando a los
criados, que llegaron sobre la una de la madrugada participando
cómo los rojos estaban ya en Oliete, por lo que
no se podía salir hacia allí. Llegó el pastor Constantino
advirtiendo que también en Estercuel se habían impuesto los rojos
y planeaban bajar al Convento. Había que salirse de los
caminos y, guiados por el pastor, fueron a guarecerse en
una corraliza, a la entrada de la Codoñera.
El día 4,
al amanecer, arribaron los cuatro hermanos trayendo en la caballería
maletas y comida. Pasaron el día ocultos entre los pinos
rezando el rosario, leyendo y oyendo al padre Sancho. Sobre
las cuatro de la tarde salieron fray José Trallero y
fray Jaime Codina, de acuerdo con el padre Comendador, para
explorar el camino de Oliete. Habían de volver a la
noche o a la mañana siguiente, mas pasó la noche,
avanzaba el día y los Hermanos no llegaban. El padre
Sancho y fray Alarcón salieron a otear el horizonte, habiendo
ojeado por espacio de unas dos horas, decidieron regresar al
grupo cuando vieron, en la bajada del barranco del Agua,
algo de humo. Acercándose a unos veinticinco metros percibieron dos
cadáveres ardiendo. Fray Vicente no se aproximó, pero el padre
Sancho se llegó, los identificó por las medallas y un
crucifijo de fray Trallero y por el diente metálico de
fray Codina.
Vueltos a la cueva, comunicando el suceso únicamente al
padre Gargallo, determinaron irse de allí, internándose en el pinar.
Porque no se les podía ocultar, el padre Sancho manifestó
a todos lo hallado, los confesó a todos y se
prepararon para el martirio. Se dirigieron a los Mases de
Crivillén, en casa de María Sancho cenaron algo caliente. Arribaron
también los hermanos fray Pedro Esteban y fray Antonio Lahoz.
Porque corría el rumor de que iban a llegar los
rojos, se regresaron al pinar, el padre Gargallo dio a
besar su crucifijo a los de la casa, que les
dieron pan y chocolate y los jóvenes Francisco Gracia Gil
y Juan Gracia Bielsa los guiaron hasta cerca de la
Codoñera.
El 6 por la mañana aparecieron en la masía del
guarda de la Codoñera. Dejando a los muchachos en un
barranco, se acercaron los padres encontrando a Servandos Miedes, Florentina
Muñoz y su familia, que se aprestaron a darles una
buena comida entre los pinos. José Rubio, hijo político y
guarda, se fue a inspeccionar las inmediaciones de Alcaine; regresaba
al mediodía enterado de que los rojos no habían entrado
en Alcaine; los orientó para pasar por encima del pantano
de Oliete, sin tocar Muniesa, y aún los acompañó hasta
cerca de Alcaine; el padre Gargallo le entregó varios documentos
y cien pesetas, las que él rehusó categóricamente.
Siguiendo las indicaciones,
cruzaron el río Martín, entre Alcaine y el pantano de
Oliete, pasando por el Hocino al caer de la tarde.
Aquí preguntaron a Tesifonte Chopo por el camino de Muniesa,
y no le hicieron caso cuando los quiso disuadir de
ir allá. Los vio Arturo Ibáñez, médico de Alcaine, bebiendo
con un vasito en una pequeña fuente, bien vestidos los
padres y en mangas de camisa con un jersey de
lana bajo el brazo los muchachos, los notó muy cansados
y sudorosos, principalmente a los Padres, pero serenos e impávidos;
no se presentaron, mas intuyó quiénes eran; tampoco consiguió retraerlos
de seguir a Muniesa. Continuaron por la empinada senda que
conduce a Muniesa, y no habrían andado cuatro kilómetros, cuando
se tropezaron con una masía en la partida llamada La
Dehesa y a ella se dirigen pidiendo agua; los dueños,
Mariano Tomeo y su mujer, les ofrecieron agua, vino, cena,
lo que quisieran; agradecidos al ofrecimiento, sólo aceptaron el agua;
cenando un pan para todos y chocolate, con ración doble
para los jóvenes; Mariano les advirtió del riesgo de entrar
a Muniesa y les insistió que se quedaran con ellos;
dándoles las gracias, los religiosos se pusieron en camino deseosos
de llegar aquella misma noche a Muniesa. La senda era
tortuosa, y en las inmediaciones del Río Seco se perdieron.
Decidieron pasar la noche en el bosque.
El día 7 por
la mañana reemprendieron la marcha, siempre convencidos de que en
Muniesa no estaban los rojos, llegarían al pueblo, celebrarían misa,
comulgarían el primer viernes. Recorrieron seis kilómetros… a las ocho
de la mañana estaban en el Plano de Alacón. Sonó
el ¡Alto! y les cayeron encima los guardias rojos, que
los registraron a fondo sin hallarles ni un cortaplumas. El
padre Gargallo estaba feliz creyendo hallarse entre amigos y el
padre Sancho ofreció sus servicios sacerdotales, manifestándose padres del convento
de El Olivar. La respuesta fueron denuestos, blasfemias, palabras soeces.
El padre Gargallo, cuenta el postulante Jesús Turmo, con una
entereza y una serenidad extraordinarias, dijo a los canallas: de
nosotros dos haced lo que queráis, pero de los chicos
respondo como si fuese su padre, ellos nada tienen que
ver con la Orden, pues las conversaciones de aquellas fieras
hacía presumir que nos iban a matar a todos; los
padres abrazaron a los niños para interceder; el capitán Ferrer
prometió salvarlos. Los otros encerraron en la parte trasera de
un autobús próximo que ostentaba el rótulo Tarragona-Reus, y empezaron
los interrogatorios entre tales expresiones que parecían demonios sueltos, jamás
pasó por nuestra mente que se pudiera blasfemar de aquella
forma. Aprovechando una pausa los padres se confesaron mutuamente, y
luego alguno de los postulantes, y el padre Gargallo exhortó
a todos al martirio e impartió la bendición apostólica; los
padres no cesaban de dar gracias a Dios por el
inminente martirio. Sobre el mediodía un jefe de milicias llegó
preguntando ¿Dónde están esos pájaros que decís haber cazado? y
llamó a los cuatro más pequeños, uno fray Vicente Alarcón,
que no se movieron hasta que los padres les dijeron
que obedecieran, abrazaron a cada uno diciendo: Adiós, hijos, hasta
el cielo; se iban diciendo adiós con las manos, mientras
los Padres los bendecían, siendo llevados al comité de Oliete.
Quedaban en el autobús los padres, el donado José María
Blasco, el postulante José María Romero, que nos trasmitió el
relato. Un jefecillo, entre horrendas blasfemias, les dijo que pronto
los iban a fusilar. Los milicianos que pasaban en camiones
también se sumaban a los insultos y daban ideas de
cómo llevar a cabo la ejecución, incluso hubo intentos de
linchamiento. Algo que sobrecogía el ánimo más esforzado, no me
explico cómo no morimos de espanto, era el tener que
soportar todo aquello, afirmará luego José María Romero. Eran tan
insufribles las andanadas blasfemas que los religiosos pedían al Señor
que los mataran cuanto antes. Fuera de los momentos de
oír blasfemar, los cuatro permanecían serenos. Uno de los milicianos
les ofreció comida y agua, pero ninguno aceptó nada. Les
permitieron escribir a los familiares; el padre Gargallo lo hizo
a su sobrino el padre Manuel Gargallo, el padre Sancho
a la madre del padre Ángel Millán, pero ambas cartas
fueron rotas poco después.
A eso de las cuatro de la
tarde llegaron varios coches con milicianos, que se disputaban el
formar el piquete de ejecución. El jefe señaló quiénes lo
formarían, y los hizo avanzar hacia un montón de cadáveres
de fusilados antes. El padre Gargallo, con una serenidad y
unción extraordinaria, nos dio otra vez la bendición apostólica. Creo
que no veré jamás acto litúrgico más hermoso y emocionante,
exhortando a mantenerse serenos pues Dios con su Santísima Madre
les estaba esperando con los brazos abiertos, y comenzamos fuerte
el tedeum, recuerda José María, hasta quedar ante el pelotón,
los dos padres y yo en medio. A medio tedeum
los milicianos ordenaron a José María retirarse, como no debí
oírlo, los padres me dieron un empujón, sacándome del alcance
de los fusiles. Oí cómo los padres perdonaban a sus
carniceros. Sonó la descarga, les tiraron primero a las piernas
para atormentarlos más. Gritaron: ¡viva Cristo rey!
Este grupo de mártires
está integrado por:
1. MARIANO ALCALÁ
PÉREZ, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 11 Mayo 1867 en Andorra, Teruel
(España)
martirio: 15 Septiembre 1936 en Andorra, Teruel (España)
2. TOMÁS CARBONELL
MIQUEL, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 20 Diciembre 1888 en Jijona, Alicante
(España)
martirio: 25 Julio 1936 en Lleida (España)
3. FRANCISCO GARGALLO GASCÓN,
sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 24 Febrero 1872 en Castellote, Teruel (España)
martirio:
07 Agosto 1936 en Muniesa, Teruel (España)
4. MANUEL SANCHO AGUILAR,
sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 16 Enero 1874 en Castellote, Teruel (España)
martirio:
07 Agosto 1936 en Muniesa, Teruel (España)
5. MARIANO PINA TURÓN,
sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 13 Atril 1867 en Híjar, Teruel (España)
martirio:
08 Agosto 1936 en Muniesa, Teruel (España)
6. PEDRO ESTEBAN HERNÁNDEZ,
religioso mercedario profeso
nacimiento: 27 Julo 1869 en Híjar, Teruel (España)
martirio:
01 Septiembre 1936 en "Mas de los Sidricos", Híjar, Teruel
(España)
7. ANTONIO LAHOZ GAN, religioso mercedario profeso
nacimiento: 22 Octubre 1858
en Híjar, Teruel (España)
martirio: 01 Septiembre 1936 en "Mas de
los Sidricos", Híjar, Teruel (España)
8. JOSÉ TRALLERO LOU, religioso mercedario
profeso
nacimiento: 28 Diciembre 1903 en Oliete, Teruel (España)
martirio: 05 Agosto
1936 en "Barranco del Agua", Estercurel, Teruel (España)
9. JAIME CODINA
CASELLAS, religioso mercedario profeso
nacimiento: 03 Mayo 1901 en Aguilar de
Segarra, Barcelona (España)
martirio: 05 Agosto 1936 en "Barranco del Agua",
Estercurel, Teruel (España)
10. JOSEP REÑÉ PRENAFETA, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 15
June 1903 en Lleida (España)
martirio: 16 Agosto 1936 en Barcelona
(España)
11. ANTONIO GONZÁLEZ PENÍN, religioso mercedario profeso
nacimiento: 01 Marzo 1864
en San Salvador de Rabal, Celanova, Orense (España)
martirio: 10 Agosto
1936 en Barcelona (España)
12. TOMÁS CAMPO MARÍN, sacerdote mercedario profeso
nacimiento:
23 Enero 1879 en Mahamud, Burgos (España)
martirio: 20 Agosto 1936
en Lleida (España)
13. FRANCESC LLAGOSTERA BONET, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 30
Agosto 1883 en Valls, Tarragona (España)
martirio: 20 Agosto 1936 en
Lleida (España)
14. SERAPIO SANZ IRANZO, religioso mercedario profeso
nacimiento: 01 Octubre
1879 en Muniesa, Teruel (España)
martirio: 20 Agosto 1936 en Lleida
(España)
15. ENRIC MORANTE CHIC, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 23 Septiembre 1896
en Lleida (España)
martirio: 25 Julio 1936 en Lleida (España)
16. JESÚS
EDUARD MASSANET FLAQUER, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 16 Enero1899 en Capdepera,
Islas Baleares (España)
martirio: 25 Julo 1936 en Lleida (España)
17. AMANCIO
MARÍN MÍNGUEZ, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 26 Marzo 1908 en Celada
del Camino, Burgos (España)
martirio: 26 Julo 1936 en Binéfar, Huesca
(España)
18. LORENZO MORENO NICOLÁS, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 24 Marzo 1899
en Lorca, Murcia (España)
martirio: 03 Noviembre 1936 en Lorca, Murcia
(España)
19. FRANCESC MITJÁ i MITJÁ, religioso mercedario profeso
nacimiento: 26 June
1864 en Arbucias, Girona (España)
Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=59210