Mostrando entradas con la etiqueta 08 - 10 de agosto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 08 - 10 de agosto. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de septiembre de 2014

10 de agosto - Beato Antonio González Penín

10 de agosto - Beato Antonio González Penín

Religioso y Mártir.

Martirologio Romano: En diversos lugares de la diócesis de Lleida (Lérida), España, Beatos Mariano Alcalá Pérez y 18 compañeros de la Orden de la Bienaventurada Virgen de las Mercedes, asesinados por odio a la fe. († 1936-37)

Fecha de beatificación: 13 de octubre de 2013, durante el pontificado de S.S. Francisco.



El más infeliz de la comunidad, así lo definió el padre José Reñé. Que es casi lo mismo que decir que era hondamente piadoso, obediente, humilde, extraordinariamente mortificado, severo consigo mismo pero afable y servicial con los demás, buen fraile, tan edificante que corregía con su modestia y compostura. Sirvió como portero, sacristán, sastre… sobre todo como cocinero, asumía este servicio como su medio de santificación, pero también con destreza, siendo voz común en la Provincia que ni en su tiempo ni después ha habido otro que le aventajara, y eso con tan nimiedad que no permitía que algo se desperdiciara ni se comía algo fuera de hora, siendo en eso tal su observancia que imponía aún a los mismos padres y nadie en su presencia se extralimitaba a tomar a deshora algún alimento. Causaba por su virtud parecido o mayor respeto y veneración que sus superiores mayores por su autoridad. Mas no sólo eso, pues cumplía con perfección cuando oficios se le confiaban, sobre todos los más humildes. Parece que poseía el arte de trasformar, siempre mejorándolas, las cosas que pasaban por sus manos. El padre Bienvenido Lahoz lo define: muy serio y devoto, poco hablador, muy recto en sus juicios; se distinguía mucho en el servicio de la cocina.

Pues bien, este infeliz nació en San Salvador de Rabal (Orense) el 1 de marzo de 1864, de Ramón y Josefa, y fue bautizado al día siguiente. Vistió el hábito de mercedario descalzo en Toro el 30 de enero de 1887 de manos del padre Juan García, cumpliendo su noviciado en Toro, donde profesó los votos simples el 24 de junio de 1888 y los solemnes el 5 de julio de 1891.

Estaba en la comunidad de Herencia cuando obtuvo licencia para pasar a la Merced calzada. Mandado a El Olivar, vistió nuevamente el 27 de abril de 1896 de manos del padre Luís Prat, el que recibiría sus votos simples el 27 de abril de 1897, ante los padres Florencio Nualart y Mariano Flores. El 11 julio de 1897 fue desde El Olivar para San Ramón. El 19 de julio de 1899 era mandado desde Lérida a El Olivar, regresando a Lérida el 24 de diciembre de ese mismo año. Mas otra vez estaba en El Olivar cuando los días 26 y 27 de abril de 1900 realizaba la visita canónica el padre provincial fray Florencio Nualart Llobet. Emitió la profesión solemne el 3 de junio de 1900 ante el padre Mariano Pina, Ramón Martín y Pascual Tomás; había sido escrutado el 3 de abril. Seguía en El Olivar cuando el provincial padre Florencio Nualart desarrolló la visita los días 26 y 27 de abril de 1900. Y entre el 6 y el 10 de abril 1902 cuando el padre Nualart realizó nueva visita. Estaba en El Olivar cuando la visita provincial del padre Mariano Alcalá, habida entre 18 y el 22 de agosto de 1904. Estuvo ocho años en El Olivar. En la mesa de su celda tenía una calavera para aprender del libro de la muerte, significando con buen humor: Si quieren entrar en mi celda, les enseñaré el espejo de luna que allí tengo.

El 16 de marzo de 1906 marchó a Palma desde El Olivar. Se hallaba en Mallorca cuando la visita provincial del padre Mariano Alcalá, que discurrió del 16 al 22 de septiembre de 1906; con él compartían otros dos hermanos, Ramón Jordana y Cipriano Lobo... que llevaban todo el servicio de sacristía, cocina, hasta un gallinero. En 1907 andaba delicado, pues se le compró una gallina, como reconstituyente. En 1908 se arregló los callos y se le proporcionó vino blanco. En agosto de 1909 tomó baños calientes; seguía cuando nuevamente visitó la comunidad canónicamente, del 24 al 29 de noviembre, el padre provincial padre Alcalá. Se constata en la Pascua de 1910. En 1911 le fue extraída una muela, y participaba en la visita canónica provincial del padre Alcalá de los días 3 y 4 de mayo. En 1912 se le compraron cien gramos de carne. El año 1915 seguía en Palma. Estuvo en la visita canónica del provincial padre Pascual Tomás, del 26 de marzo al 15 de abril de 1917. En 1919 se le compró agua de Vichí. Seguía en 1920. El año 1921, desde 22 de abril a 4 de mayo, compartió la visita canónica del provincial Alberto Barros.

Pero en septiembre de 1921 salió, sustituido por fray Juan Felip, recalando en Barcelona, hasta el martirio, no obstante que pocas veces se le menta en los libros comunitarios. Sólo el 17 de abril de 1929, el 9 de mayo de 1934 en el informe provincial sobre la Provincia. Josefa Mayoral, que lo veía a diario, pues se suministraba de su negocio, lo significa como muy obediente, cumplidor fidelísimo de su deber de cocinero como su medio de santificación, aprovechador al máximo de cuanto pasaba por sus manos. A lo que añade su hijo Magín, que también lo trató a diario veinte años, incluso llevándole cosas a la cocina e intimando mucho con él, se hace lenguas presentándolo muy humilde, comprensivo, atento a consolar a los afligidos, muy sufrido pues no obstante tener enferma una pierna y caminar con dificultad, no dejaba de ir cada día a la compra.

En efecto en sus últimos años, llevándolos con gran conformidad, sufrió fuertes dolores reumáticos. Se le inflamaban las piernas, teniendo que guardar cama por orden médica en contra de su voluntad. Hasta el final, con setenta y dos años, anciano y achacoso, hacía la compra, preparaba la comida para todos y era el primero en acudir a la oración de la mañana, a la Eucaristía y a los demás actos comunitarios, de ninguno se dispensaba si no es que tenía que estar en la cocina y entonces los realizaba a otras horas. En los últimos años vestía de seglar para salir a comprar, más su porte modesto y digno lo delataban.

Al deshacerse la comunidad, se refugió en casa de Antonio Ricart y Josefa Mayoral, plaza del Buensuceso número 5, desde donde pudo contemplar, con harto dolor y lágrima, la profanación y quema de imágenes sagradas, ornamentos, muebles, bancos, hábitos…, sobre todo sufrió viendo el destrozo de las imágenes de Cristo agonizante y de la Virgen de la Merced. Virgen santa, Madre mía –exclamaba- ampáranos que nosotros no sabemos qué hacer. Allí llevaba una vida extremadamente piadosa, siempre con el rosario en la mano y rezando, muy resignado, abandonado a la divina providencia.

Porque empezaron las pesquisas buscando a los mercedarios, a los pocos días, se fue a casa de mosén José Tolosa, calle Sepúlveda, número 159. Con el sacerdote vivía su sobrina Teresa Monné, que tratara a nuestro hermano muchos años y lo califica de buena persona. Cuenta cómo vino de casa Ricart, cómo se pasaba el tiempo orando, pendiente de todo y retirado en su cuarto, lamentando estar separado de sus hermanos de religión. Cerca de quince días después, el 9 de agosto de 1936, sobre las diez de la noche, se presentaron numerosos milicianos y otras personas buscando a dos curas; hicieron levantar al hermano de la cama, peguntado quién era, afirmó ser religioso mercedario. Le preguntaron, con halagos y promesas primero, por el paradero de los otros frailes, porque les dijo que no sabía nada, empezaron a maltratarlo de palabra y obra, lo golpeaban contra las paredes de la habitación, le daban golpes de fusil, le encajaban blasfemias y obscenidades, le hacían marcar el paso. Lo mismo a mosén Tolosa. Hartos de la carnicería, se marcharon los milicianos, dejándoles llenos de golpes en el cuerpo y la cabeza, y encareciéndoles que no se movieran, pues iban a volver. Esta espera la pasaron en oración y preparándose para el martirio. Volvieron dos mozalbetes al cabo de una media hora; de nuevo inquirieron acerca del paradero de los otros frailes y porque nada pudieron saber, de nuevo los maltrataron y los arrojaron hacia la puerta diciendo: Vamos; ya nos encargaremos de que cantes. Se los llevaron en un vehículo, siendo entre la una y las dos de la madrugada. Al día siguiente aparecieron los dos cadáveres en el depósito del Clínico, irreconocibles. Costó identificarlos, fray Antonio estaba horriblemente mutilado a golpes de arma de fuego, teniendo un ojo arrancado, fracturas en ambas piernas, la boca destrozada, cercenados los genitales. Lo habían rematado con golpes en el tórax. Entró en el depósito a las cinco de la mañana del 10 de agosto.

Este grupo de mártires está integrado por:

1. MARIANO ALCALÁ PÉREZ, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 11 Mayo 1867 en Andorra, Teruel (España)
martirio: 15 Septiembre 1936 en Andorra, Teruel (España)

2. TOMÁS CARBONELL MIQUEL, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 20 Diciembre 1888 en Jijona, Alicante (España)
martirio: 25 Julio 1936 en Lleida (España)

3. FRANCISCO GARGALLO GASCÓN, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 24 Febrero 1872 en Castellote, Teruel (España)
martirio: 07 Agosto 1936 en Muniesa, Teruel (España)

4. MANUEL SANCHO AGUILAR, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 16 Enero 1874 en Castellote, Teruel (España)
martirio: 07 Agosto 1936 en Muniesa, Teruel (España)

5. MARIANO PINA TURÓN, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 13 Atril 1867 en Híjar, Teruel (España)
martirio: 08 Agosto 1936 en Muniesa, Teruel (España)

6. PEDRO ESTEBAN HERNÁNDEZ, religioso mercedario profeso
nacimiento: 27 Julo 1869 en Híjar, Teruel (España)
martirio: 01 Septiembre 1936 en "Mas de los Sidricos", Híjar, Teruel (España)

7. ANTONIO LAHOZ GAN, religioso mercedario profeso
nacimiento: 22 Octubre 1858 en Híjar, Teruel (España)
martirio: 01 Septiembre 1936 en "Mas de los Sidricos", Híjar, Teruel (España)

8. JOSÉ TRALLERO LOU, religioso mercedario profeso
nacimiento: 28 Diciembre 1903 en Oliete, Teruel (España)
martirio: 05 Agosto 1936 en "Barranco del Agua", Estercurel, Teruel (España)

9. JAIME CODINA CASELLAS, religioso mercedario profeso
nacimiento: 03 Mayo 1901 en Aguilar de Segarra, Barcelona (España)
martirio: 05 Agosto 1936 en "Barranco del Agua", Estercurel, Teruel (España)

10. JOSEP REÑÉ PRENAFETA, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 15 June 1903 en Lleida (España)
martirio: 16 Agosto 1936 en Barcelona (España)

11. ANTONIO GONZÁLEZ PENÍN, religioso mercedario profeso
nacimiento: 01 Marzo 1864 en San Salvador de Rabal, Celanova, Orense (España)
martirio: 10 Agosto 1936 en Barcelona (España)

12. TOMÁS CAMPO MARÍN, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 23 Enero 1879 en Mahamud, Burgos (España)
martirio: 20 Agosto 1936 en Lleida (España)

13. FRANCESC LLAGOSTERA BONET, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 30 Agosto 1883 en Valls, Tarragona (España)
martirio: 20 Agosto 1936 en Lleida (España)

14. SERAPIO SANZ IRANZO, religioso mercedario profeso
nacimiento: 01 Octubre 1879 en Muniesa, Teruel (España)
martirio: 20 Agosto 1936 en Lleida (España)

15. ENRIC MORANTE CHIC, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 23 Septiembre 1896 en Lleida (España)
martirio: 25 Julio 1936 en Lleida (España)

16. JESÚS EDUARD MASSANET FLAQUER, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 16 Enero1899 en Capdepera, Islas Baleares (España)
martirio: 25 Julo 1936 en Lleida (España)

17. AMANCIO MARÍN MÍNGUEZ, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 26 Marzo 1908 en Celada del Camino, Burgos (España)
martirio: 26 Julo 1936 en Binéfar, Huesca (España)

18. LORENZO MORENO NICOLÁS, sacerdote mercedario profeso
nacimiento: 24 Marzo 1899 en Lorca, Murcia (España)
martirio: 03 Noviembre 1936 en Lorca, Murcia (España)

19. FRANCESC MITJÁ i MITJÁ, religioso mercedario profeso
nacimiento: 26 June 1864 en Arbucias, Girona (España)
martirio: Enero 1937 en Ivorra, Lleida (España)


Fuente:  http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=59225

10 de agosto - Beato Victoriano Calvo Lozano

10 de agosto - Beato Victoriano Calvo Lozano


Monje y Mártir.

Martirologio Romano: En Cuenca, España, Beatos José Javier Gorosterratzu y cinco compañeros de la Congregación del Santísimo Redentor asesinados por odio a la fe († 1936-1938)

Fecha de beatificación: 13 de octubre de 2013, durante el pontificado de S.S. Francisco.

Integran el grupo: José Javier Gorosterratzu Jauranena, Ciriaco Olarte Pérez de Mendiguren, Miguel Goñi Áriz, Julián Pozo Ruiz de Samaniego, Víctor (Victoriano) Calvo Lozano y Pedro Romero Espejo


NACIMIENTO E INFANCIA
El 25 de diciembre nacía de las entrañas de la madre Iglesia el niño que había visto la luz del sol en el pueblo de Horche (Guadalajara) un 23 de diciembre de ese mismo año 1896, y al que se le impuso el nombre de Víctor. Su padre era un agricultor llamado Juan Calvo Martínez y su madre una ama de casa llamada Mª Candelas Lozano Monge. Según nos contará más tarde Víctor, su padre era “hombre de buenas intenciones” y su madre “mujer temerosa de Dios y amante del cumplimiento de sus deberes, de conciencia delicada y celosa de la educación de sus hijos”. Recibió el don del Espíritu mediante la Confirmación que recibió de manos del Obispo Auxiliar de Toledo, Mons. D. J. José Laguarda el 22 de mayo de 1901.

Recibió una esmerada educación cristiana por parte de su madre, quien lo inició en la oración, el examen de conciencia y la celebración y la veneración de la Eucaristía. Además de la iniciación en la vida de piedad, lo fue en letras asistiendo a la escuela de primera enseñanza de su pueblo. A los 7 u 8 años recibió su primera comunión, aunque fiel a las costumbres de su época, se acercaría a participar de la mesa eucarística anualmente. Como les era propio a los niños de su edad, pronto abandonaban la escuela y eran iniciados en las tareas agrícolas.

SU DISCERNIMIENTO VOCACIONAL. COMIENZA SU MARTIRIO
Entrado en la adolescencia se afianza en la vida espiritual, venciendo así la inercia de los amigos y de la imagen ante ellos; se aplica en la lectura de libros de espiritualidad, entre otros La Regla de San Benito y a llenar el vacío que experimenta cuando se aleja de la oración. El 24 de noviembre de 1913, a sus 17 años, murió su madre; esto supuso un duro golpe y una sensación de vacío en su vida. A los pocos meses, enero de 1914, los Misioneros Redentoristas dan una Misión en Horche, en la que él participa activamente; al irse los misioneros toma la resolución de ser religioso.

Durante los años siiguientes va a alimentar esta búsqueda vocacional con la oración, la lectura espiritual y el acompañamiento personal del párroco, D. Juan Antonio Cortés Moral (martirizado en 1936 [biografía-pincha]); se suscribirá a la Revista El Perpetuo Socorro y se hará con varias obras de San Alfonso, como son La práctica del amor a Jesucristo y La Vocación religiosa; intensificará en cantidad su oración. A pesar de su sencilla vida de agricultor, los medios puestos para cultivar la vocación le llevaron a irse conformando con la voluntad de Dios, a buscar más que la cantidad, la calidad en la oración y a alentar en su corazón el deseo de la vida religiosa.

Uno de los obstáculos que le tocaba sortear fue su familia, que se opuso terminatemente a que se fuera de casa perdiendo así unos brazos de trabajo. Por este motivo sufrió la recriminación, el reproche, los insultos … desde un espíritu de caridad cristiana. Marchó a Madrid el 4 de septiembre de 1918 para hacer 3 meses del servicio militar, tras los cuales regresó con un deseo mayor de ingresar como hermano coadjutor redentorista; a pesar de su resolución, viendo la oposición de la familia, le costó dar el paso. Con la complicidad del párroco, quien se había puesto en contacto con el P. Maestro de novicios de los Redentoristas, el 31 de marzo de 1919 huye de casa, dejando sobre la mesa una carta de despedida. Llega a Nava del Rey (Valladolid) donde es acogido como postulante el 2 de abril con el oficio de hortelano bajo la tutela del H. Luis; el 12 de noviembre viste el hábito redentorista, comenzando así su noviciado con el P. Rafael Cavero como Maestro y como compañeros, entre otros, a los siervos de Dios HH. Bernardo Sáiz (Gabriel) y Celso Alonso, ambos martirizados en 1936, el primero en Madrid y el segundo en Valencia; se le cambiará el nombre por Victoriano y profesará el 23 de noviembre de 1920 y hará su profesión perpetua von el Voto y Juramento de perseverancia en la CSSR el 20 de abril de 1924.

MISIONERO, MONJE y MARTIR
En 1921 será destinado a Cuenca. Al año siguiente está en Astorga (León) y en 1923 va de Astorga a El Espino (Burgos). En 1925 vuelve a Cuenca donde ya pasará toda su vida, de hortelano, sacristán y portero. Vivirá una vida de trabajo, silencio y oración; los compañeros le llamaban “El silenciario”. Además de las dedicaciones propias de los oficios que desempeñaba ejercerá el acompañamiento espiritual a una muchacha que se lo solicitó a él. Para ella escribirá retiros, reflexiones, meditaciones, consejos …. Y después que ella muriese comentará la autobiografía de ella. La búsqueda de unirse a Cristo le llevó a ofrecerse en 1928 para ir a la recién encomendada Misión de China. El hermano Victoriano se convirtió en otro San Gerardo por su vida de oración y silencio, su trato con las personas, su espíritu de mortificación y servicio. A propósito de esto me gustaría compartir este párrafo del libro que me tengo entre manos:

“Abnegación y testimonio. El corazón del seguimiento cristiano de Jesús reside en: tomar la cruz de la abnegación (Mc 8, 34) para que venga el Reino (Mt 6, 10). Jesús mismo nos ofrece el ejemplo: ¡No mi voluntad sino la Tuya! (Mc 14, 36)… Negarse es reconocer la vida como don-recibido para convertirla en don-ofrecido… Este seguimiento y la obediencia, así entendidos, son siempre algo testimonial, son un testimonio, son un martirio. Martirio que en algunos casos puede llegar a la sangre. El martirio cruento forma parte de la vida de la Iglesia y es una posibilidad para los seguidores de Jesús: «Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor» (Jn 12, 26). Y tanto más aún si estos seguidores pretenden seguir al Maestro más de cerca a fin de estar a su servicio el día del Calvario. Pero no se trata de un esfuerzo y opción humanos sino de una respuesta a una invitación y elección por parte del Señor….” (Dom. Bernardo Olivera, Martirio y Consagración, Publicaciones claretianas, Madrid 20112ª, pp. 138-139)
Con este espíritu en el que fue fortaleciéndose desde su adolescencia entre su familia, le sorprendió la persecución religiosa en Cuenca. El día 20 de julio salió con el P. Julián Pozo, que estaba enfermo, y se alojaron en la casa de Dª Eugenia y Joaquina Muñoz Girón (C. Andrés Cabrera nº 22) donde llevaron vida de recogimiento y oración, disponiéndose para lo que pudiese pasar. Allí están hasta el 25 de julio, en que por indicación del superior, el P. Pedrosa, fueron ambos a alojarse en el Seminario. Allí coincidieron con el P. Gorosterratzu; supieron del martirio de los PP. Olarte y Goñi; fueron testigos de cómo sacaron del seminario al Sr. Obispo y a su secretario, al P. Pozo y a D. Juan Escribano; así que las circunstancias le llevaron a prepararse para culminar su seguimiento de Cristo a través del Martirio.
“Siguiendo al Crucificado.- Seguir a Cristo es el fundamento esencial y original de la vida cristiana: por eso es válido para todo cristiano sin distinción de estados. Y no se trata tan sólo de escuchar una enseñanza y de cumplir un mandamiento, sino de algo mucho más radical: avanzar por el camino, despojarse de sí mismo, adherirse a la persona misma de Jesús, compartir su vida y su destino hasta el extremo, participar de su obediencia libre y amorosa a la voluntad del Padre, donar la propia vida en comunión con la suya donada…. Seguir a Cristo no significa imitarlo en su apariencia exterior o en todas sus acciones externas, se trata de una realidad que afecta al ser humano en su interioridad más profunda. Ser discípulo de Jesús significa hacerse conforme a Él, que se hizo servidor de todos hasta el don de sí mismo en la cruz. Mediante la fe, Cristo habita en el corazón del creyente (cfr. Ef 3, 17), el discípulo se asemeja a su Señor y se configura con Él. Y esto es fruto de la gracia, de la presencia operante del Espíritu Santo en nosotros. Fruto de la obra del Espíritu y de la libertad humana, obra de renuncia y de abnegación a fin de caminar en pos de Él con más gozo y liberalidad… “ (Dom. Bernardo Olivera, Martirio y Consagración, Publicaciones claretianas, Madrid 20112ª, pp. 135 ss.)
Para Victoriano ser Misionero Redentorista, monje y mártir fue la misma cosa unidas en Cristo Jesús. Sacado con el P. Javier Gorosterratzu a las 2 de la madrugada del día 10 de agosto de 1936 del Seminario su cadáver fue recogido a la mañana siguiente en el camino del cementerio de Cuenca con varios disparos en la cabeza (Cf. Acta de defunción: Registro civil de Cuenca, Sec. 3ª, Tomo 42, Folio 326, Número 647). Inhumado en la fosa común, fue exhumado en 1940 e inhumado en el panteón de los Redentoristas; exhumado en 1977 y trasladado a Madrid se encuentra en la actualidad en el Santuario madrileño del Perpetuo Socorro.

LA GRACIA DE LA PERSEVERANCIA
Con el martirio Víctor culminó su camino de configuración con Cristo; un camino nada fácil, en el que toda su vida tuvo que afrontar dificultades. La perseverancia que profeso el día de su profesión perpetua se convirtió en martirio el día de su asesinato. Pero Víctor toda su vida había sido consciente que había sido pura gracia de Dios. En su noviciado escribía: “recibí sin merecer el santo hábito de la Congregación del SS. R. a los 5 años y 11 meses de sentir los primeros movimientos de la gracia de la vocación, en la cual el Señor nos dé a todos nosotros la santa perseverancia” (Curriculum vitae. Nava del Rey 1920). Pero a la gracia de la vocación, para alcanzar la perseverancia el respondió con su vida de oración, servicio, configuración con Cristo y acompañamiento espiritual. Que su memoria ayude a cuantos buscan la voluntad de Dios en sus vidas.
“Nosotros, los consagrados y consagradas, tenemos una historia gloriosa que recordar y contar y una gran historia que construir. Y es precisamente recordando y contando nuestra historia como encontramos motivación y sentido para proyectamos hacia el futuro como artesanos del mismo. Esta historia, sobre todo, ha sido escrita con la sangre de numerosos testigos, ellos nos invitan a seguir evangelizando y confesando nuestra fe en el amor hasta el extremo. Como cualquier colectivo humano, también los consagrados y consagradas nos podemos definir como: un conjunto de personas unidas por la memoria de un pasado compartido y anhelos de futuros mejores. La memoria está en la base de la cohesión e identidad común. Hacer memoria robustece la comunión, perfila la identidad, pone bases para edificar el futuro….” (Dom. Bernardo Olivera, Martirio y Consagración, Publicaciones claretianas, Madrid 20112ª, pp. 135 ss.)
S.S. Benedicto XVI firmó el 20 de diciembre de 2012 el decreto con el cual se reconoce el martirio del Siervo de Dios José Javier Gorosterratzu y sus cinco compañeros de la Congregación del Santísimo Redentor.
Fuente:  http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=56849

10 de agosto - Beato José Javier Gorosterratzu

10 de agosto -  Beato José Javier Gorosterratzu

Sacerdote y Mártir.

Martirologio Romano: En Cuenca, España, Beatos José Javier Gorosterratzu y cinco compañeros de la Congregación del Santísimo Redentor asesinados por odio a la fe († 1936-1938)

Fecha de beaificación: 13 de octubre de 2013, durante el pontificado de S.S. Francisco

Integran el grupo: José Javier Gorosterratzu Jauranena, Ciriaco Olarte Pérez de Mendiguren, Miguel Goñi Áriz, Julián Pozo Ruiz de Samaniego, Víctor (Victoriano) Calvo Lozano y Pedro Romero Espejo


 
Javier Gorosterratzu Juanarena nació el 7 de agosto de 1877 en un pequeño pueblo del noroeste navarro llamado entonces Urroz de Santisteban (Urrtoz), en el seno de una familia vascoparlante de agricultores; el segundo de los ocho hijos del matrimonio formado por José María y Tomasa, recibió las aguas bautismales al día siguiente del nacimiento, imponiéndole el nombre de José Javier. Confirmado a los 4 años, el día 30 de agosto de 1881 en la Parroquia de Santisteban (Navarra) por Mons. José Oliver Hurtado. Creció y se fue educando en el seno de una familia piadosa y trabajadora, donde fue iniciado en la piedad, y enviado a la escuela del pueblo donde aprendió los rudimentos del saber. A los doce años fue a vivir con su abuelo materno en el pueblo de Labayen (Navarra), con el que se dedicaba al pastoreo de ovejas y del que se despertó en él la devoción a la virgen María mediante el rezo del rosario. A los dos años regresó a la casa paterna, y comenzó a ayudar a sus padres en las faenas del campo. 

Despertada en él la vocación sacerdotal, buscó donde poderla vivir. Tocó en varias puertas, pero se encontró en todas con la misma respuesta: tenía 15 años, y no tenía una preparación académica adecuada para comenzar la carrera sacerdotal. Pero donde acaban las respuestas de las personas es donde aparece la contestación de Dios a las preguntas; Dios que suscitó en Javier la pregunta vocacional a la Vida Religiosa le ofreció la respuesta en dos misioneros Redentoristas de San Ignacio de Pamplona que acudieron a predicar por la zona (PP. Bueno y Erviti) y con quienes contactó; estos le indicaron que se entrevistara con el superior de San Ignacio, y este lo admitió como postulante para Hermano Coadjutor, por considerar que con sus 16 años y sin apenas saber castellano era tarde para prepararse para el sacerdocio. Se le encomendó el oficio de carpintero. 

Ingresó y fue destinado un tiempo a Astorga. De allí pasó al noviciado a Nava del Rey (Valladolid), donde un 8 de septiembre de 1895 vestía el hábito redentorista como Hermano carpintero. El P. Maestro se dio cuenta de sus capacidades intelectuales, y el 8 de septiembre de 18965 emitía su profesión religiosa como Hermano clérigo; viajó a Astorga (León) donde, además de estudiar la Teología, recibió clases para alcanzar el nivel cultural necesario en los estudios eclesiásticos. Por su tenacidad, su trabajo y su motivación vocacional y sacerdotal, terminó brillantemente sus estudios y se ordenaba de sacerdote el 28 de septiembre de 1903. Destinado al Seminario menor de los Redentoristas en El Espino (Burgos) como profesor y de allí al Seminario mayor de de los Redentoristas como profesor de Ciencias y de Filosofía, hasta 1913 en que es destinado como Misionero en vasco y castellano a Pamplona. Allí estará hasta mayo de 1927 en que es destinado a la madrileña comunidad de San Miguel, donde estará hasta 1930 en que vuelve por 3 años a Pamplona. Y en 1933 es destinado a Cuenca, donde le sorprenderá la persecución religiosa y la muerte.

LA MISIÓN DE SU VIDA

Personalmente va a sobresalir en él su talento y espíritu agudo de carácter nervioso y su cariño a su tierra; durante toda la vida le va a caracterizar su talante austero, su bondad personal, la facilidad de trato y dulzura en sus palabras, su tesón y su espíritu austero, y su incondicional entrega y su inteligencia, expresadas en sus opiniones, consejos y palabras. Hombre de estudio, oración, celo en su entrega a las personas e intenso trabajo pastoral. En su vida como Misionero Redentorista va a estar caracterizada además de por la investigación y la profundización en Filosofía y en Historia, por la actividad misionera, predicador de ejercicios y director espiritual confesor de religiosas y seglares; fue buscado por el don de consejo y su facilidad para la escucha; su dirección espiritual era a la par suave y enérgica, basada sobre un espíritu de fe. Además de las predicaciones en numerosas parroquias, Conventos y Monasterios de Religiosas supieron aprovecharse de su sabiduría; en la portería de la Comunidad redentorista iruñesa no eran pocos los seglares y sacerdotes que lo reclamaban para la reconciliación y el consejo.

Pero su persona no sólo destacó en el campo de la espiritualidadidad, sino que fue historiador apasionado por los temas vascos, por lo que recibió algunos reconocimientos. Cuando murió estaba preparando una obra sobre el Cardenal Carranza, para la cual había obtenido ya permisos para consultar en Roma en los Archivos Vaticanos; pero le sorprendió la persecución religiosa y la obra, que la llevó consigo al Seminario para ir corrigiendo las pruebas de imprenta, desapareció con su muerte.

PERSECUCIÓN Y MARTIRIO
Según el H. Benjamín, salió unos días antes de la comunidad, a causa de su temperamento nervioso. Como estaba terminando su obra, llevó tarea para proseguirla fuera, y se refugió en la casa de Elpidio Miranzo, donde permaneció varios días. A finales de julio de 1936 quisieron los milicianos registrar la casa, pero Elpidio les pudo convencer que no tenía a nadie. Esto propició que el 28 de julio pidiera al Sr. Obispo ser recibido en el Seminario por parecer el sitio más seguro. Aquí, en el Seminario, se había refugiado el Sr. Obispo y otros muchos sacerdotes y éste estaba custodiado por la Guardia Civil. Pero el día 29 la Guardia Civil cedía su puesto a las milicias populares, quedando el Seminario y sus moradores a su merced.

Conocida la muerte de los PP. Goñi y Olarte, y la del Sr. Obispo, y descubriendo la situación en la que se encontraban en el Seminario, convertido prácticamente en una cárcel, los testigos nos dicen que el P. Javier se vino abajo y le entró una crisis de ansiedad. Tuvo que afrontar su destino trágico y darle sentido a su vida y a su previisible muerte desde su fe y su Profesión Religiosa. Parece que el ambiente martirial que comenzó a vivirse en el Seminario le facilitó el asumir su muerte y disponer de su vida como fidelidad a la fe y broche de oro a la Profesión Religiosa y Voto y Juramento de perseverancia como Misionero Redentorista. Uno de los Superiores del Seminario de Cuenca (D. Camilo Fernández de Lelis) refugiado allí con él manifestó: "todos tratábamos de prepararnos espiritualmente puesto que creíamos que eran inminentes esos momentos en que podrían darnos la muerte. Puedo concretame referir en cuanto al P. Gorosterratzu como en una de estas reuniones en que comentábamos la probabilidad ya de nuestra muerte él manifestaba piadosa e ingenuamente que terminaba de hablar con Jesús en la Capilla y le había dicho que él estaba dispuesto a sufrir el martirio pero que si podría ser más adelante le agradaría poder terminar la historia que estaba escribiendo. ...su nerviosismo temperamental ... se revestía en aquellos momentos trágicos, se manifestaba, con impresiones más vehementes, más fuertes; ... su conformidad con la voluntad de Dios - de la que yo creo haber hablado - paliaba o templaba estos sus mismos nerviosismos y excitaciones. Yo salí del seminario el día seis de agosto de mil novecientos treinta y seis, y no supe ya nada de los últimos momentos, de los últimos momentos del P. Gorosterratzu".

A las 2 de la madrugada del día 10 de agosto de 1936 se abrieron las puertas del Seminario y bajaron por las calles 4 personas. Sor Escolástica Nuin Goroterratzu, una monja Benedictina refugiada en el Asilo de las Hermanitas, vecino al Seminario, pudo ver como sacaban a su tío, el P. Javier Gorosterratzu junto con otros, con las manos atadas atrás, camino del martirio. La H. Luisa nos ha manifestado que ha visto salir al P. Gorosterratzu escoltado en compañía del H. Victoriano. Su cadáver fue recogido a la mañana siguiente en el camino del cementerio de Cuenca con varios disparos en la cabeza (Cf. Acta de defunción: Registro civil de Cuenca, Sec. 3ª, Tomo 42, Folio 327, Número 648). Inhumado en la fosa común, fue exhumado en 1940 e inhumado en el panteón de los Redentoristas; exhumado en 1977 y trasladado a Madrid se encuentra en la actualidad en el Santuario madrileño del Perpetuo Socorro.

S.S. Benedicto XVI firmó el 20 de diciembre de 2012 el decreto con el cual se reconoce el martirio del Siervo de Dios José Javier Gorosterratzu y sus cinco compañeros de la Congregación del Santísimo Redentor.


Fuente:   http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=56823

10 de agosto - Beato Arcángel de Calatafino Piacentini.

10 de agosto - Beato Arcángel de Calatafino Piacentini.

Presbítero.

 Martirologio Romano: En Alcami, en Sicilia, beato Arcángel de Calatafino Piacentini, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, insigne por su austeridad de vida y su amor a la soledad (1460).

Nativo de Calatafimi, Sicilia; Italia. Descendiente de la noble familia Piacentini o Piacenza.

Siendo aún "muy joven", abandona su hogar para vivir como ermitaño en la soledad de las montañas. Es tal su vida de austeridad, oración y penitencia que -aun aislado- pronto acuden a conocerle y a recibir su bendición o un consejo numerosas personas. Para continuar en su soledad rindiendo tributo al Creador, se traslada a Alcamo; sin embargo, resulta inútil su deseo, ya que pronto su fama de santidad llega a las poblaciones vecinas, por lo que vuelve a recibir la visita de innumerables fieles.

Fue entonces que se enfrenta a la disyuntiva de permanecer aislado en oración o acompañar a los fieles y auxiliarles en sus necesidades espirituales y materiales, pues los vecinos del lugar le piden dirigir el abandonado hospital de la ciudad. Al optar por lo segundo, dedica todas sus fuerzas a reconstruir el nosocomio, el cual al poco tiempo es remodelado en su totalidad y empieza a brindar servicios de salud de calidad a quien a él recurre. Cuando el hospital está trabajando de forma más que adecuada decide, una vez más, retirarse a una cueva a continuar su vida de ermitaño; esta vez fue el decreto del Sumo Pontífice Martín V (1417-1431), el cual suprimía a los ermitaños de Sicilia, lo que le hace dejar su retiro e ingresar con los Hermanos Menores (franciscanos) de Palermo, donde cursa el noviciado.

Por su vida llena de virtudes, es electo ministro provincial en la Orden, labor en la que destaca. Al concluir este cargo, regresa a Alcamo para fundar el monasterio de Santa María de Jesús, anexo al hospital por él reconstruido. Sin precisarse fecha, se ordena sacerdote y continúa su ejemplar vida plena de oración, austeridad, penitencia y servicio al prójimo. Sus dotes de orador le llevan a recorrer gran parte de su país, cuando logra la redención de pecadores y la conversión de muchas almas. Entrega su vida al Creador en el monasterio citado.

Por sus méritos, Gregorio XVI aprobó su culto en 1836.  


Fuente:  http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=43082

10 de agosto - Beato Lázaro Tiersot

10 de agosto - Beato Lázaro Tiersot

Presbítero y Mártir.

 Martirologio Romano: En el brazo de mar frente a Rochefort, en la costa de Francia, beatos Claudio José Jouiffret de Bonnefont, de la Sociedad de San Sulpicio, Francisco Frangois, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, y Lázaro Tiersot, de la Orden de los Cartujos, todos presbíteros y mártires, que durante la Revolución Francesa, encerrados a una vieja nave, consumaron su martirio por el hecho de ser sacerdotes (1794).

 Era profeso de la cartuja de Nyestra Sra. de Fontenay (18 de diciembre de 1769). Cuando fueron suprimidas las Órdenes monásticas, él se retiró a la ciudad de Avallón. Allí fue detenido el 19 de abril de 1793 siendo trasladado a Auxerre, desde donde, con otros 15 sacerdotes de Avallón, fue deportado un año mas tarde y se le embarcó en el buque Washington. Un compañero de infortunio llamado SOUDAIS, nos dejó después el siguiente testimonio sobre Dom Lázaro: «El primero de nuestro departamento que cayó enfermo fue el Padre TIERSOT, cartujo de Avallón, quien había ejercido en otro tiempo el cargo de Vicario en su Orden. Se atribuyó su enfermedad a la caritativa costumbre que había tomado de no acostarse durante 4 días, para no molestar a sus vecinos que se quejaban de no disponer de cama. . . El último día de su enfermedad, algunos de los nuestros le encontraron y le dijeron que pronto volvería a unirse a nosotros en el mismo departamento. Ante esta salida, sonrió y dijo: Mañana me toca a mí. Dentro de tres horas ya no estaré más en este mundo.

Es cierto que para nosotros fue motivo de alegría, ver que uno de los nuestros iba a recibir la recompensa que justamente había merecido por tantos sufrimientos tolerados por causa de la fe; sin embargo, fue también motivo de gran dolor, perder un hombre tan extraordinario. Su sola presencia era suficiente para infundirnos valor y constancia. Cuando alguno se le quejaba del sufrimiento que tenía que soportar, el cartujo solía responder así: Esto no es nada; merecemos mucho más. Quienes eran condenados a las minas en los primero tiempos de la Iglesia, después de haberles cortado un pie o haberles sacado un ojo, por la confesión de Jesucristo, lo pasaban mucho peor que nosotros.

La dulzura de su carácter, su modestia y humildad, así como su tierna piedad, eran causa de que fuera querido y buscado por todos. Los recién venidos, que aún no le conocían, nos preguntaban al verle: ¿Quién es ese? Y, sin esperar nuestra respuesta, añadían: ¡Ese Padre es un santo! Yo tuve el gusto de conocerle en Auxerre y de permanecer en su compañía cerca de 10 meses. No vi en él otra cosa, sino muchas y excelentes cualidades, sin ningún defecto. Me admiró, sobre todo, su fortaleza para superar cualquier sufrimiento; austero consigo mismo e indulgente hacia los demás. En él se daban de la mano un gran sentido común, con un profundo conocimiento de la teología. Falleció a principios de agosto (el día 10), dejando el ejemplo de todas las virtudes. Contaba a la sazón 55 años de edad. Según el certificado oficial falleció de «fiebre pútrida. Su cuerpo, descansa en la isla de Aix.

SS. Juan Pablo II, el 1 de octubre de 1995, lo beatificó a junto con otros mártires de la Revolución Francesa, testigos de su fe y fidelidad

"Santos y Beatos de la cartuja", pág. 61, autor Juan Mayo Escudero, Edit. Analecta Cartusiana, ISBN 3-901995-24-2, año 2000 REPRODUCIDO CON AUTORIZACIÓN DEL AUTOR
 
 

10 de agosto - Beato Francisco Drzewiecki.

10 de agosto - Beato Francisco Drzewiecki.

Presbítero y Mártir.

Martirologio Romano: En el campo de concentración de Dachau, cerca de Munich, en Baviera, de Alemania, beatos Francisco Drzewiecki, de la Congregación de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, y Eduardo Grzymala, presbíteros y mártires. Oriundos de Polonia, y devastada su patria durante la guerra, fueron encerrados en una cárcel extranjera, emigrando a Cristo desde la cámara de gas (1942).

Presbítero polaco de la Obra Don Orione que entregó su vida en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.

El padre Francisco fue beatificado el 13 de junio de 1999 junto a otros 107 mártires polacos.

Al momento de su muerte, Francisco tenía 34 años y seis de profesión religiosa. Conoció a San Luis Orione en Italia, donde terminó su formación y trabajó pastoralmente en el Pequeño Cottolengo de Génova. En 1939 regresó a su Polonia natal para ayudar en la parroquia y el cottolengo de Woclawek. Sin dudas fue un llamado del Señor.

Allí lo sorprende el estallido de la guerra. Cuando el ejército alemán invade Polonia, el P. Francisco -junto a monjas orionitas- acoge a la población perseguida en las instalaciones del cottolengo.

Poco tiempo después es hecho prisionero junto a otros sacerdotes y seminaristas y conducido al campo de concentración de Dachau, donde realizaban trabajos forzosos 2500 eclesiásticos.

Una carta fechada el 13 de septiembre de 1942 y firmada por un oficial del servicio de inteligencia nazi daba cuenta de la muerte del P. Francisco.

Un compañero suyo, José Kubicki, también religiosos orionita y sobreviviente al encierro en Dachau, recuerda el último encuentro que tuvo con Francisco: "El padre Drzewiecki me dijo: ´¡Adiós, José! Partimos. No te pongas triste. Nosotros hoy, tú mañana...´ Y con gran calma pudo agregar: ´Nos vamos, pero ofrecemos como polacos nuestra vida por Dios, por la Iglesia y por la Patria´. Y no regresó nunca más".

Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=43071

10 de agosto - Santa Filomena.

10 de agosto - Santa Filomena.

Mártir

Descubrimiento de sus restos mortales
Filomena, una joven mártir de la Iglesia primitiva durmió en el olvido de la historia hasta el hallazgo de sus restos mortales el 24 de mayo de 1802. Ocurrió en el día de María Auxiliadora, durante una de las excavaciones que se hacen constantemente en Roma. La encontraron en la Catacumba de Santa Priscilla, en la Vía Salaria.

En una tumba habían tres losas juntas que cerraban la entrada y en ellas había una inscripción que estaba rodeada de símbolos que aludían al martirio y a la virginidad de la persona ahí enterrada. Los símbolos eran: ancla, tres flechas, una palma y una flor.

La inscripción decía: LUMENA PAXTE CUM FI

Se entiende que estas losas pueden haber sido puestas, en el orden incorrecto, debido a la prisa o al poco conocimiento del latín del obrero. Por lo tanto, la inscripción correctamente puesta se leería: PAX TECUM FILUMENA en español: ¡Paz sea contigo Filomena!

Al abrir la tumba descubrieron su esqueleto que era de huesos pequeños y notaron a la vez, que su cuerpo había sido traspasado por flechas. Al examinar los restos los cirujanos atestiguaron la clase de heridas que la joven mártir recibió y los expertos coincidieron en calcular que la niña fue martirizada entre la edad de 12 o 13 años.

Costumbres de los primeros cristianos
Por el entusiasmo que causaba en los primeros cristianos la valentía de los que morían por la fe, acostumbraban a marcar la losa con el signo de la palma, y ponían al lado un pequeño frasco que contenía la sangre del mártir.

Hechos extraordinarios del descubrimiento
Cuando los científicos estaban transfiriendo la sangre seca a un nuevo frasco transparente, ante todos los que estaban presentes, se sucedió un hecho extraordinario. Para su asombro vieron que las pequeñas partículas de la sangre seca cuando caían en el nuevo frasco, brillaban como oro, diamantes y piedras preciosas y resplandecían en todos los colores del arco iris. (Hasta el presente, se puede observar en algunos momentos de gracia, que estas partículas cambian de color)

Los huesos, cráneo y cenizas junto con el frasco que contenía la sangre fueron depositados en un ataúd, el cual fue cerrado y triplemente sellado. Bajo guardia de honor el ataúd de ébano fue llevado a la custodia del Cardenal Vicario de Roma, a una capilla donde se guardan los cuerpos de santos.

La Congregación de Indulgencias y Reliquias declaró la autenticidad de las reliquias de la mártir.

Datos biográficos
A pesar de tener sus restos mortales, la Iglesia aun no sabía nada sobre la vida de Santa Filomena. Lo que sabemos de esta santa es gracias a las revelaciones privadas recibidas de la santa en 1863 por tres diferentes personas, en respuesta a las oraciones de muchos a que dejara saber quien era ella y como llegó al martirio.

Las personas favorecidas fueron un joven artista de buena moral y vida piadosa, un devoto sacerdote y una piadosa religiosa de Nápoles, la Venerable Madre María Luisa de Jesús quien murió en olor de santidad. (Estas revelaciones han recibido el Imprimátur de la Santa Sede dando testimonio de que no hay nada contrario a la fe. La Iglesia no ha hecho ningún otro pronunciamiento y no garantiza la autenticidad de las supuestas revelaciones. La Santa Sede dio la autorización para la propagación de estas el 21 de diciembre de 1883.)

Historia de la vida según las revelaciones a la Madre María Luisa de Jesús
"Yo soy la hija de un príncipe que gobernaba un pequeño estado de Grecia. Mi madre era también de la realeza. Ellos no tenían niños. Eran idolatras y continuamente ofrecían oraciones y sacrificios a sus dioses falsos. Un doctor de Roma llamado Publio, vivía en el palacio al servicio de mi padre. Este doctor había profesado el cristianismo. Viendo la aflicción de mis padres y por un impulso del Espíritu Santo les habló acerca de nuestra fe y les prometió orar por ellos, si consentían a bautizarse. La gracia que acompañaba sus palabras, iluminaron el entendimiento de mis padres y triunfó sobre su voluntad. Se hicieron cristianos y obtuvieron su esperado deseo de tener hijos.

Al momento de nacer me pusieron el nombre de Lumena, en alusión a la luz de la fe, de la cual era fruto. El día de mi bautismo me llamaron Filumena, hija de la luz (filia luminis) porque en ese día había nacido a la fe. Mis padres me tenían gran cariño y siempre me tenían con ellos. Fue por eso que me llevaron a Roma, en un viaje que mi padre fue obligado a hacer debido a una guerra injusta.

Yo tenia trece años. Cuando arribamos a la capital nos dirigimos al palacio del emperador y fuimos admitidos para una audiencia. Tan pronto como Dioclesiano me vio fijo los ojos en mi.

El emperador oyó toda la explicación del príncipe, mi padre. Cuando este acabó y no queriendo ser ya más molestado le dijo: yo pondré a tu disposición toda la fuerza de mi imperio. Yo solo deseo una cosa a cambio, que es la mano de tu hija. Mi padre deslumbrado con un honor que no esperaba, accede inmediatamente a la propuesta del emperador y cuando regresamos a nuestra casa, mi padre y mi madre hicieron todo lo posible para inducirme a que cediera a los deseos del emperador y los suyos. Yo lloraba y les decía: ¿Ustedes desean que por el amor de un hombre yo rompa la promesa que he hecho a Jesucristo? Mi virginidad le pertenece a Él y yo ya no puedo disponer de ella.

Pero eres muy joven para ese tipo de compromiso -me decían- y juntaban las más terribles amenazas para hacerme que aceptara la mano del emperador.

La gracia de Dios me hizo invencible. Mi padre no pudiendo hacer al emperador ceder y para deshacerse de la promesa que había hecho, fue obligado por Dioclesiano a llevarme a su presencia.

Antes tuve que soportar nuevos ataques de parte de mis padres hasta el punto, que de rodillas ante mi, imploraban con lágrimas en sus ojos, que tuviera piedad de ellos y de mi patria. Mi respuesta fue: No, no, Dios y el voto de virginidad que le he hecho, esta primero que ustedes y mi patria. Mi reino es el Cielo.

Mis palabras los hacía desesperar y me llevaron ante la presencia del emperador, el cual hizo todo lo posible para ganarme con sus atractivas promesas y con sus amenazas, las cuales fueron inútiles. El se puso furioso e, influenciado por el demonio, me mandó a una de las cárceles del palacio donde fui encadenada. Pensando que la vergüenza y el dolor iban a debilitar el valor que mi Divino Esposo me había inspirado. Me venía a ver todos los días y soltaba mis cadenas para que pudiera comer la pequeña porción de pan y agua que recibía como alimento, y después renovaba sus ataques, que si no hubiera sido por la gracia de Dios no hubiera podido resistir.

Yo no cesaba de encomendarme a Jesús y su Santísima Madre.

Mi cautiverio duró treinta y siete días, y en el medio de una luz celestial, vi a María con su Divino Hijo en sus manos, la cual me dijo: "Hija, tres días más de prisión y después de cuarenta días, se acabará este estado de dolor." Las felices noticias hicieron mi corazón latir de gozo, pero como la Reina de los Angeles había añadido, dejaría la prisión, para sostener un combate más terrible que los que ya había tenido. Pasé del gozo a una terrible angustia, que pensaba me mataría. Hija, ten valentía, dijo la Reina de los Cielos y me recordó mi nombre, el cual había recibido en mi Bautismo diciéndome: "Tu eres LUMENA, y tu Esposo es llamado Luz. No tengas miedo. Yo te ayudaré. En el momento del combate, la gracia vendrá para darte fuerza. El ángel Gabriel vendrá a socorrerte, Yo le recomendaré especialmente a él, tu cuidado".

Las palabras de la Reina de las Vírgenes me dieron ánimo. La visión desapareció dejando la prisión llena de un perfume celestial.

Lo que se me había anunciado, pronto se realizó. Dioclesiano perdiendo todas sus esperanzas de hacerme cumplir la promesa de mi padre, tomó las decisión de torturarme públicamente y el primer tormento era ser flagelada. Ordenó que me quitaran mis vestidos, que fuera atada a una columna en presencia de un gran número de hombres de la corte, me hizo que me latigaran con tal violencia, que mi cuerpo se bañó en sangre, y lucía como una sola herida abierta. El tirano pensando que me iba a desmayar y morir, me hizo arrastrar a la prisión para que muriera.

Dos ángeles brillante con luz, se me aparecieron en la oscuridad y derramaron un bálsamo en mis heridas, restaurando en mi la fuerza, que no tenía antes de mi tortura.

Cuando el emperador fue informado del cambio que en mi había ocurrido, me hizo llevar ante su presencia y trato de hacerme ver que mi sanación se la debía a Júpiter el cual deseaba que yo fuera la emperatriz de Roma. El espíritu Divino, al cual le debía la constancia en perseverar en la pureza, me llenó de luz y conocimiento, y a todas las pruebas que daba de la solidez de nuestra fe, ni el emperador ni su corte podían hallar respuesta.

Entonces, el emperador frenético, ordenó que me enterraran, con un ancla atada al cuello en las aguas del río Tiber. La orden fue ejecutada inmediatamente, pero Dios permitió que no sucediera.

En el momento en el cual iba a ser precipitada al río, dos ángeles vinieron en mi socorro, cortando la soga que estaba atada al ancla, la cual fue a parar al fondo del río, y me transportaron gentilmente a la vista de la multitud, a las orillas del río.

El milagro logró que un gran número de espectadores se convirtieran al cristianismo.

El emperador, alegando que el milagro se debía a la magia, me hizo arrastrar por las calles de Roma y ordenó que me fuera disparada una lluvia de flechas. Sangre brotó de todas las partes de mi cuerpo y ordenó que fuera llevada de nuevo a mi calabozo. El cielo me honró con un nuevo favor. Entré en un dulce sueño y cuando desperté estaba totalmente curada. El tirano lleno de rabia dijo: Que sea traspasada con flechas afiladas. Otra vez los arqueros doblaron sus arcos, cogieron toda sus fuerzas, pero las flechas se negaron a salir. El emperador estaba presente y se puso furioso y pensando que la acción del fuego podía romper el encanto, ordenó que se pusieran a calentar en el horno y que fueran dirigidas a mi corazón. El fue obedecido, pero las flechas, después de haber recorrido parte de la distancia, tomaron la dirección contraria y regresaron a herir a aquellos que la habían tirado. Seis de los arqueros murieron. Algunos de ellos renunciaron al paganismo y el pueblo empezó a dar testimonio público del poder de Dios que me había protegido. Esto enfureció al tirano. Este determinó apresurar mi muerte, ordenando que mi cabeza fuera cortada con un hacha.

Entonces, mi alma voló hacia mi Divino Esposo, el cual me puso la corona del martirio y la palma de la virginidad.

Luego del Concilio Vaticano II, se retiró el nombre de Filomena del santoral, básicamwente por falta de pruebas fehacientes sobre su historia, (no hay registros o actas de su martirio), pero su culto no ha sido prohibido.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!


Fuente:  http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=12023

10 de agosto - San Lorenzo

10 de agosto - San Lorenzo


Mártir.

Martirologio Romano: Fiesta de san Lorenzo, diácono y mártir, que deseó ardientemente acompañar al papa Sixto II en su martirio. Según cuenta san León Magno, recibió del tirano la orden de entregar los tesoros de la Iglesia, y él, burlándose, le presentó a los pobres en cuyo sustento y abrigo había gastado abundantes riquezas. Por la fe de Cristo, tres días más tarde superó el tormento del fuego, y el instrumento de su tortura se convirtió en distintivo de su triunfo, siendo enterrado su cuerpo en el cementerio de Campo Verano, que desde entonces fue llamado con su nombre (258).

San Lorenzo (mártir), uno de los diáconos de la iglesia romana, fue una de las víctimas de la persecución de Valeriano en el año 258, al igual que lo fueron el Papa Sixto II y muchos otros clérigos romanos. A comienzos del mes de agosto del año 258, el emperador emitió un edicto ordenando matar inmediatamente a todos los obispos, curas y diáconos ("episcopi et presbyteriet diacones incontinenti animadvertantur" -- Cipriano, Epist. lxxx, 1). Esta orden imperial se ejecuto inmediatamente en Roma. El 6 de agosto, el Papa Sixto II fue capturado en una catacumba y ejecutado de inmediato ("Xistum in cimiterio animadversum sciatis VIII id. Augusti et cum eo diacones quattuor." Cipriano, ep. lxxx, 1). Otros dos diáconos, Felicísimo y Agapito, fueron ejecutados el mismo día.

En el calendario romano de fiestas del siglo IV su fiesta coincide con dicha fecha. Cuatro días más tarde, el 10 de agosto del mismo año, Lorenzo, el último de los siete diáconos, también sufrió la muerte de un mártir. La muerte de este santo mártir es en esa fecha según el calendario de Filocalo para el año 354.

Este almanaque es un inventario de las principales fiestas de los mártires romanos de mitad del siglo IV; también menciona la calle donde se encontraría su tumba, la Vía Tiburtina ("III id. Aug. Laurentii in Tibertina"; Ruinart, "Acta sincera", Ratisbona, 1859, 632). Los itinerarios de las tumbas de los mártires romanos, como se dieron a conocer en el siglo VII, mencionan que este mártir fue enterrado en la Catacumba de Ciriaca en agro Verano (De Rossi, "Roma Sott.", I, 178).

Desde el siglo IV, San Lorenzo ha sido uno de los mártires más venerados de la iglesia romana. Constantino el Grande fue el primero en erigir un pequeño oratorio sobre el lugar donde fue enterrado. El Papa Pelagio II (579-90) amplió y embelleció el lugar. El Papa Sixto III (432-40) construyó, en la cima de la colina donde fue enterrado, una gran basílica de tres naves cuyo ábside está apoyado en la vieja iglesia. En el siglo XIII, el Papa Honorio III convirtió los edificios en uno y así es como se encuentra la Basílica de San Lorenzo hoy en día. El Papa San Dámaso (366-84) escribió un panegírico en verso que se grabó en mármol y se colocó sobre su tumba. Dos contemporáneos de este Papa, San Ambrosio de Milán y el poeta Prudencio, dieron detalles concretos sobre la muerte de San Lorenzo. Ambrosio relata (De officiis min. Xxviii) cuando se le preguntó a San Lorenzo por los tesoros de la Iglesia, este, hizo comparecer a los pobres entre los que, en lugar de darles limosna, había repartido el tesoro; también contó que cuando se llevaban al Papa Sixto II para ejecutarlo, éste reconfortó a San Lorenzo que deseaba compartir su martirio, diciéndole que le seguiría en tres días. El santo Obispo de Milán también explica que San Lorenzo fue quemado hasta la muerte en una parrilla de hierro (De offic., xli). De igual manera, pero con más detalles poéticos, Prudencio describe el martirio del diácono romano en su himno a San Lorenzo ("Peristephanon", Hymnus II).

El encuentro entre San Lorenzo y el Papa Sixto II, cuando éste último iba a ser ejecutado, según el relato de San Ambrosio, no es compatible con los informes contemporáneos sobre la persecución de Valeriano. La forma en que fue ejecutado –quemado en una parrilla de hierro al rojo vivo—también hace surgir importantes dudas. Las narraciones de Ambrosio y Prudencio se basan más en la tradición oral que en escritos. Es bastante posible que entre el año 258 y el final del siglo IV surgieran leyendas populares sobre esté diácono romano tan venerado y que algunas de esas historias hayan sido preservadas por estos dos autores. En cualquier caso, nosotros carecemos de medios para verificar en fuentes anteriores los detalles que derivan de San Ambrosio y Prudencio, o para establecer hasta que punto esos detalles se basan en la tradición histórica anterior. Probablemente, a principios del siglo VI se crearon otras versiones más completas sobre el martirio de San Lorenzo, y en estas narraciones muchos de los mártires de la Vía Tiburtina y de las dos Catacumbas de San Ciriaca en agro Verano y San Hipólito estaban relacionados de una forma romántica y totalmente legendaria.

Los detalles que se dan en estas Actas sobre el martirio de San Lorenzo y su actividad antes de su muerte carecen de credibilidad. Sin embargo, a pesar de las críticas a las últimas versiones de su martirio, no cabe duda de que San Lorenzo fuera un personaje histórico real ni de que el diácono fue martirizado; tampoco existen dudas sobre el lugar donde ocurrió ni sobre la fecha de su entierro. El Papa Dámaso construyó una basílica en Roma dedicada a San Lorenzo; ésta es la iglesia conocida como San Lorenzo en Dámaso. La iglesia de San Lorenzo en Lucina, también dedicada a este santo, aún existe. El día de San Lorenzo sigue siendo el 10 de agosto (fecha de su muerte). Aparece dibujado con la parrilla de hierro en la que se supone que fue asado hasta la muerte. 


Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=509

10 de agosto - Beato Amadeo de Silva y Meneses

10 de agosto - Beato Amadeo de Silva y Meneses

Sacerdote Fundador.

Incluido en la historia y santoral pacense. Hermano de Santa Beatriz Silva y Meneses, fundadora de la Orden de las Concepcionistas.

Nació c. 1431 y le imponen por nombre Juan. Hijo del Alcalde de Campomayor y Uguela Ruiz Gomez de Silva y de Isabel de Meneses. Formó parte de una familia cristiana de once hijos.

A los dieciocho años ingresó en el monasterio Jerónimo de la Puebla de Guadalupe. Monje ejemplar que desempeñó los cargos más humildes. Los deseos de martirio le llevaron a Granada; pero vuelve a Guadalupe.

El 11 de diciembre de 1452 obtiene la obediencia del Prior, Gonzalo de Ilescas, para poder trasladarse a Asís, en donde cambia el hábito blanco por el pardo.

Residió en Roma e inició su fundación en Catelleone di Cremona en 1464. Rechazado por los frailes de las demás familias, contó con el apoyo del ministro general Francisco della Rovere (1464-1469), del que parece que fue su confesor. Elegido papa con el nombre de Sixto IV, Della Rovere no dejó de favorecerlo, concediéndole la iglesia romana de San Pedro en Montorio.

De ese modo, los amadeitas se instalaron en Milán, Lodi, Génova, Foligno, Asis, en Italia central y septentrional y en España, pero no llegaron a tener más de treinta casas.

Deseando hacer una visita a todos sus frailes, llegó al convento de Santa María de la Paz en Milán, donde murió el 10 de agosto de 1482. Su congregación permaneció siempre bajo la obediencia de los ministros generales y provinciales, hasta su supresión en 1568.

Su tumba, mandada a construir por el rey Luis XI de Francia, pronto comenzó a recibir visitas de muchos devotos, fueron cuatro siglos de culto ininterrumpido, hasta que su tumba fue destruida durante las invasiones francesas, aunque se conoce el sitio donde estaba. 


Fuente: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=477